lunes, 24 de enero de 2022

Velad y Orad

 He visto en las redes sociales la homilía de un sacerdote que dice que

cuando los comunistas tomaron el poder en Portugal, Sor Lucía tuvo una
revelación de la Santísima Virgen según la cual, si un millón de
portugueses se unían en en el rezo del Rosario, el país superaría ese
flagelo. Y así ocurrió. Los comunistas sólo duraron un año en el
gobierno.

Algo parecido sucedió en Austria para impedir su anexión al Imperio
Soviético después de la II Guerra Mundial. Se cree que la resistencia
ciudadana, alimentada por la oración, logró que los rusos desistieran
de someterla al régimen de sus demás satélites de la Europa oriental.

Colombia afronta hoy el mayor peligro de su historia, consistente en
que un comunista como Gustavo Petro triunfe en las próximas elecciones
presidenciales. Desde hace más de noventa años nuestro país ha venido
defendiéndose del asedio rojo. En buena medida, las peripecias de
nuestro devenir histórico a lo largo de casi un siglo se explican en
función de la amenaza comunista, que pudo conjurarse en las últimas
décadas del siglo pasado gracias al apoyo popular a los dos partidos
históricos. Pero la crisis de los mismos, aupada por la Constitución
de 1991, ha dado lugar a una dispersión de las fuerzas políticas que
favorece a los extremistas de izquierda. Colombia es hoy un país
desorientado que ofrece un terreno fértil para la acción de demagogos
y aventureros.

Los creyentes consideramos que la Providencia actúa en la vida de las
sociedades. Y en situaciones tan inciertas como la que atravesamos hoy
en nuestro país, pensamos que la oración es un remedio eficaz para
encauzarlo por buen camino.

Hay que rogar para que la Comunión de los Santos ilumine a nuestros
dirigentes y al pueblo en general para que en los procesos electorales
que se avecinan se obre con buen sentido y logre evitarse la caída en
el abismo hacia el que nos llaman las fuerzas disolventes y malignas
que lidera Gustavo Petro.

Insisto en el carácter demoníaco de este oscuro personaje que se niega
a dar explicaciones convincentes sobre su pasado guerrillero y no
muestra señal alguna de arrepentimiento por las tropelías en que
incurrió haciendo parte del tenebroso M-19.

Su proyecto político delirante es totalitario y liberticida. Su modelo
se inspira en los regímenes imperantes en Cuba, Venezuela y Nicaragua.
Es incomprensible que dirigentes que se dicen liberales lo estén
apoyando.

Nosotros estamos, como suele decirse, dejados de la mano de Dios.
Volvamos nuestra mirada hacia Él, para que nos proteja de tan ominosas
perspectivas.

jueves, 13 de enero de 2022

Cosa de Locos

Leo en el No. 294 de los Pensamientos de Pascal lo siguiente:

"No se imagina uno a Platón y Aristóteles más que con grandes togas de parlantes. Eran personas atentas, y como las demás, reían con sus amigos; y cuando se han distraído escribiendo sus Leyes y su Política, lo han hecho como jugando; era ésa la parte menos filosófica y menos seria de su vida: la más filosófica era vivir sencilla y tranquilamente. Si han escrito de política, era como si trataran de arreglar un hospital de locos; y si han aparentado hablar de ello como de una gran cosa, es que sabían que los locos a quienes se dirigían pensaban ser reyes y emperadores. Tenían en cuenta sus principios para moderar su locura, lo menos mal que se podía hacer" (Pascal, "Pensamientos", Sarpe, Madrid, 1984, p. 104).

Observando lo que sucede en la Colombia de hoy no queda otro remedio que darle la razón a Pascal: la cordura está ausente en nuestros procesos políticos.

Hay un aspirante a la presidencia que campea en las encuestas sobre otros que individualmente considerados no le hacen mella. Y ese aspirante, Gustavo Petro, exhibe todas las trazas de ser no solo un enfermo mental, sino moral. Los que lo conocen de cerca consideran que es una mala persona. Eso se advierte a las claras cuando se observan sus actitudes, sus discursos, sus propuestas. Es algo peor que un líder tóxico: un ser de talante demoníaco.

El suyo, igual que el del desgraciado personaje de ese tangazo que titula "Como abrazado a un rencor", es "un pasado sin honor".

Por más que trate de ocultar su mala vida pasada, una multitud de hechos tozudos lo señalan con dedos acusadores. Se habla del sadismo con que trataba a las víctimas de los secuestros del M-19, de la violencia que ejercía como recaudador de las extorsiones de esa organización criminal, del fanatismo de sus ideas que lo llevó a pesar de su juventud a ocupar altos puestos en su dirigencia. Si no participó directamente en el holocausto del Palacio de Justicia, fue porque estaba detenido por porte ilegal de armas, hecho que dio lugar a que la justicia penal militar emitiera en contra suya sentencia condenatoria.

Según los artículos 179 y 197 de la Constitución, no puede ser elegido como congresista ni como Presidente de la República quien haya sido condenado en cualquier época por sentencia judicial, a pena privativa de la libertad, excepto por delitos políticos o culposos. Pero, habida consideración de sus artimañas, ese fallo de la justicia penal militar no ha tenido efectos para impedir su llegada al Congreso, ni frustrará sus aspiraciones presidenciales.

Hay consenso sobre su pésima gestión al frente de la Alcaldía de Bogotá. Felipe Rodríguez Marroquín y Nicolás Gómez Arenas publicaron un denso libro de 400 páginas titulado "Lo que Petro niega sobre la corrupción de la Bogotá Humana", en el que detallan múltiples irregularidades en que incurrió al frente de la administración de la capital (vid. ‘Lo que Petro niega sobre la corrupción de la Bogotá Humana’, un libro que dará mucho de qué hablar - Noticentro 1 CM& (canal1.com.co). En Youtube puede verse una inquietante información sobre el entorno corrupto de Petro y compañía (Vid. La corrupción de la Bogotá Humana durante la alcaldía de Gustavo Petro - YouTube). Los testimonios son abrumadores.

Se habla mucho de sus poco encomiables costumbres privadas. Se encuentra en Facebook una filmación en la que aparece izando la bandera LGTBIQ+ mientras anuncia con alborozo la conjunción del movimiento socialista con el movimiento gay. A despecho de ciertas manifestaciones oportunistas sobre su religiosidad, destinadas a atraer sobre todo a fieles evangélicos, todo indica que su credo y sus comportamientos distan muchísimo de los de alguien respetuosos de las creencias de la mayoría del pueblo colombiano. 

Petro es comunista. Trata inútilmente de ocultar su verdadera identidad política, pues se ha valido de la mentira para pescar incautos por doquiera. Pero no puede ocultar sus vínculos con las dictaduras cubana y venezolana. Su proyecto de una "Colombia Humana", para cuya realización dice que requiere de varios períodos presidenciales, conlleva una transformación profunda que derive en la instauración del Socialismo del Siglo XXI, que no es otra cosa que una variante del pensamiento comunista.

Es inconcebible que quienes dicen llamarse liberales adhieran, so pretexto del "progresismo", a una propuesta política que es radicalmente antiliberal, pues a no dudarlo es totalitaria y liberticida. La idea que alberga Petro de la democracia, que dice haberla heredado del M-19, no es la de un régimen que invita a ser reflexivos y tolerantes, sino violentos y tumultuarios. 

Alguien que fue su amigo y colaborador se apartó de él por considerarlo un déspota de izquierdas. Su megalomanía es palmaria.

Puede seguirse en Netflix una serie muy ilustrativa que lleva por título "Ellos se convirtieron en tiranos". Uno de sus capítulos versa sobre Hitler, cuyo ascenso se debió a su perseverancia y su capacidad para pulsar las fibras emocionales del pueblo alemán, profundamente resentido por el trato que sufrió a raíz de la derrota en la Primera Guerra Mundial. 

Mutatis mutandis, Petro explota el resentimiento de nuestra gente. Su discurso excita la pasión. Está cargado de odio, de ímpetu destructivo, de delirios de enajenado. Pero llega a unos estratos que se niegan a considerar los hechos tal como inequívocamente se dan. Sus seguidores no quieren ver que su proyecto nos conduciría a la lamentable situación de nuestros vecinos y hermanos venezolanos. Dan razón de lo que sostenían los trágicos griegos: "Los dioses ciegan a aquellos a quienes quieren perder".

Igualmente ciegos son los múltiples candidatos presidenciales que creen que fomentando la división entre ellos podrán a la postre contrarrestar el turbión emocional que está desatando el endemoniado Petro.

Todavía estamos a tiempo de impedir que Colombia caiga en los cenagales que traería consigo la elección presidencial de Petro.






sábado, 8 de enero de 2022

Imago Dei

Los promotores del aborto y la eutanasia alegan que las consideraciones religiosas están por fuera de un debate que sólo admite consideraciones estrictamente racionales para su decisión por parte de la Corte Constitucional, que de hecho se ha convertido más bien en una Corte Dictatorial que dispone por sí y ante sí sobre la naturaleza y el alcance de los derechos fundamentales.

Pero el asunto no es tan sencillo como lo plantean.

En efecto, la idea misma de unos derechos fundamentales del ser humano, anteriores y superiores al Estado, es de origen religioso y específicamente cristiano.

Se la encuentra desde mucho tiempo atrás en las enseñanzas de la Iglesia, en la filosofía de Santo Tomás de Aquino y más recientemente en las especulaciones de los grandes teólogos del Siglo de Oro Español, así como en el pensamiento protestante que cuajó en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, que a la letra dice:

"Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad..." Vid U.S. Declaration of Independence - Spanish (state.gov)

La dignidad de la persona humana se vincula al hecho de haber sido creado el hombre a imagen y semejanza de Dios, dador de la vida, que es don suyo que nos llega por su santa y amorosa voluntad. No somos resultado fortuito de una aglomeración de células, como cree el materialismo dominante, ni arrojados al mundo por algún designio incomprensible y, por ende, absurdo, sino hijos de Dios llamados a la bienaventuranza eterna.

Esa idea de dignidad quedó reflejada en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre que aprobó la ONU en 1948, gracias en buena medida a la influencia del gran pensador católico Jacques Maritain. Vid. Una introducción a la relación entre Jacques Maritain y algunos redactores nucleares de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (scielo.org.mx)

Despojada de su relación trascendente con Dios, la idea de dignidad humana se convierte en una fórmula vacua que se presta para cualquier sentido, al tenor del relativismo moral imperante hoy en día.

¿Está Dios ausente y excluido de nuestra normatividad constitucional?

El tema se debatió en la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, que optó por insertar en el Preámbulo la fórmula según la cual la Constitución se expidió "invocando la protección de Dios". Por consiguiente, en su desarrollo no es de recibo la lectura radicalmente atea que, sobre todo a partir del influjo del finado Carlos Gaviria Díaz, seguido a pie juntillas por sus sucesores en la Corte Dictatorial, ha terminando imponiéndose a expensas de las mayorías católicas y cristianas que imperan en nuestro pueblo.

Bien sea por ignorancia o por obra de los prejuicios contra la religión que impusieron los medios ilustrados a partir del siglo XVIII, en los tiempos que corren se menosprecia la enorme influencia del Derecho Canónico en la configuración del Derecho occidental, en cuyas bases se encuentra la idea bíblica de la Ley de Dios, a la que hay que obedecer antes que a las leyes humanas (vid. 81-01. Est. Larr⁄inzar (unav.edu)

Los ateos que controlan la Corte Constitucional rechazan esa ley suprema y la sustituyen por su propia voluntad. Ellos creen en la promesa de la serpiente según el libro del Génesis 3.5:"Seréis como dioses". Así se sienten y obran en consecuencia.

A los promotores del aborto conviene recordarles que el Código de la Infancia y la Adolescencia en su artículo 17 dispone que el derecho a la calidad de vida entraña la generación de condiciones para un desarrollo integral acorde con la dignidad de ser humano desde el momento mismo de la concepción. En armonía con ello, el artículo 41-10 proclama el deber del Estado de apoyar a las familias para que aseguren el alimento de los hijos desde su gestación, así como la protección de las mujeres gestantes (numeral 11).

¿Se atreverá esa Corte Dictatorial a declarar inexequibles estas disposiciones, para así dar vía libre al aborto sin condicionamientos que se apresta a autorizar?

Respecto de la eutanasia, estoy repasando las páginas de "Demonios" en las que Dostoiewsky pone en cabeza de su personaje Kirilov las ideas justificativas del suicidio.Vid. Actualidad de Dostoyevski: Kirilov y el suicidio de los ateos - El Español Digital "La verdad sin complejos" (xn--elespaoldigital-3qb.com) Quitarse la vida conscientemente o pedir que otros la finiquiten a sabiendas, equivale, más que desafiar a Dios, a rechazarlo. Entonces, habida consideración de la raíz religiosa del derecho fundamental a la vida, ¿cabe afirmar que hay derecho a exigirle al Estado que lo mate a uno porque ya la considera insoportable y maldice a Dios por no ponerle término?

Hay que haber leído a Pascal para entender que esa decisión puede tener efectos para toda una eternidad.


jueves, 23 de diciembre de 2021

Noche de Paz

Una de las más bellas creaciones del arte musical es el himno navideño compuesto por los austríacos Franz Xaver Gruber y Joseph Mohr. Dice Wikipedia:

"Fue declarado Patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad en el 2011 la canción ha sido grabada por muchos cantantes y en diversos géneros musicales, la versión de Bing Crosby es la más popular en todo el mundo siendo el tercer sencillo más vendido de la historia." (Noche de paz - Wikipedia, la enciclopedia libre).

Creo que Wikipedia ofrece una versión equivocada, pues la famosa grabación de Crosby es "White Christmas", de Irving Berlin, que es preciosa, pero no llega a la cima de "Noche de Paz".

Acá se narra una versión creíble del humilde origen de esta grandiosa página musical: La historia de "Noche de Paz" - La famosa canción de Navidad | (catholicsay.com)

Nuestras creencias cristianas están envueltas en muchos misterios que escapan a la comprensión ordinaria de nuestra inteligencia. Es lo sobrenatural que los escépticos niegan, pero ciertas circunstancias de la vida nos llevan a admitir a través de la fe, que nos conecta con lo infinito y lo eterno. Profundos pensadores nos han hecho ver desde la antigüedad que nuestro sentido de la belleza es precisamente uno de los vehículos que nos hacen trascender hacia esas regiones celestiales.

El comentario que cito acerca del origen de Noche de Paz  destaca que su letra nos recuerda el misterio de la Encarnación, en virtud del cual la Santísima Virgen María concibe por obra y gracia del Espíritu Santo un hijo llamado a redimir a la humanidad de la esclavitud a que la ha sometido el Maligno a través del pecado:

"...¡Cristo el Salvador ha nacido!

Cristo el Salvador ha nacido

¡Noche silenciosa, noche santa!

Hijo de Dios, luz pura del amor.

Rayos radiantes de tu santo rostro

Con la aurora de la gracia redentora,

Jesús, Señor, en tu nacimiento"

El capítulo segundo del Evangelio de San Lucas nos ofrece este primoroso relato del nacimiento del Salvador:

"Nace en Belén el Salvador del mundo 1En aquel tiempo, apareció un edicto del César Augusto, para que se hiciera el censo de toda la tierra. 2Este primer censo, tuvo lugar cuando Quirino era gobernador de Siria. 3Y todos iban a hacerse empadronar, cada uno a su ciudad. 4Subió también José de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Betlehem, porque él era de la casa y linaje de David, 5para hacerse inscribir con María su esposa, que estaba encinta. 6Ahora bien, mientras estaban allí, llegó para ella el tiempo de su alumbramiento. 7Y dio a luz a su hijo primogénito; y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la hostería. 8Había en aquel contorno unos pastores acampados al raso, que pasaban la noche custodiando su rebaño, y he aquí que un ángel del Señor se les apareció, y la gloria del Señor los envolvió de luz, y los invadió un gran temor. 10El ángel les dijo: “¡No temáis! porque os anuncio una gran alegría que será para todo el pueblo: 11Hoy os ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo Señor. 12Y esto os servirá de señal: hallaréis un niño envuelto en pañales, y acostado en un pesebre.” 13Y de repente vino a unirse al ángel una multitud del ejército del cielo, que se puso a alabar a Dios diciendo: 14 “Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los hombres (objeto) de la buena voluntad.” Adoración de los pastores 15Cuando los ángeles se partieron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: “Vayamos a Betlehem y veamos este acontecimiento, que el Señor nos ha hecho conocer.” 16Y fueron a prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. 17Y al verle, hicieron conocer lo que les había sido dicho acerca de este niño. 18Y todos los que oyeron, se maravillaron de las cosas que les referían los pastores. 19Pero María retenía todas estas palabras ponderándolas en su corazón. 20Y los pastores se volvieron, glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto según les había sido anunciado."(Evangelio según San Lucas (curas.com.ar).

El ángel canta: "Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz entre  los hombres (objeto) de la buena voluntad".

Es un canto que se reitera en "Noche de Paz".

¿De cuál paz se trata?

Nada menos que la del alma, que se construye a partir de la armonía en nuestras relaciones con nosotros mismos, con nuestros prójimos, con el mundo que nos rodea y, sobre todo, con nuestro Supremo Hacedor.

El punto de partida es la buena voluntad, que según Kant es el pivote de la ética. Sin esa actitud de buena fe, desprevenida y generosa, abierta a la trascendencia, no es posible la paz interior. Y sin ésta, tampoco lo es la paz con nuestros semejantes ni la paz social en general. La mala fe de que hacen gala no pocos políticos que aspiran dizque a procurar la felicidad de los pueblos contraría ese punto de partida ineludible para la edificación de la armonía individual y la colectiva.

En "Noche de Paz" se han inspirado varias películas. Una francesa muy famosa, "Nuit de Nöel", relata un episodio emocionante: el 24 de diciembre de 1914 los soldados enemigos que se hallaban atrincherados en campos de Francia se unieron para celebrar juntos la Navidad. Así lo describe Wikipedia:

"La canción de Noche de Paz fue entonada en la noche de 24 de diciembre de 1914 en un evento conocido como Tregua de Navidad. Este evento fue un breve alto el fuego no oficial que ocurrió entre las tropas del Imperio alemán y el Imperio británico estacionadas en el frente occidental de la Primera Guerra Mundial durante la Navidad de 1914. La tregua comenzó en la víspera de la Navidad, el 24 de diciembre de 1914 cuando las tropas alemanas comenzaron a decorar sus trincheras, luego continuaron con su celebración cantando villancicos, específicamente Stille Nacht (Noche de paz). Las tropas británicas en las trincheras al otro lado respondieron entonces con los mismos villancicos en inglés.

Ambos lados continuaron el intercambio gritando saludos de Navidad los unos a los otros. Pronto ya había llamadas a visitas en la tierra de nadie, donde pequeños regalos fueron intercambiados.

La artillería en esa región permaneció silenciosa y a un lado esa noche. La tregua también permitió que los caídos recientes fueran recuperados desde detrás de las líneas y enterrados. Se condujeron ceremonias de entierro con soldados de ambos lados del conflicto llorando las pérdidas juntas y ofreciéndose su mutuo respeto.

En un entierro en la tierra de nadie, soldados británicos y alemanes se reunieron para leer un fragmento del Salmo 23." (Noche de paz - Wikipedia, la enciclopedia libre).


En 2018 se presentó un documental de 90 minutos bajo el título de "Noche de Paz: una canción para el mundo", que resalta el valor ecuménico de este himno traducido a 140 idiomas e interpretado por músicos de las más variadas culturas.

Ahora que está de moda relegar la religiosidad al ámbito meramente privado e incluso pretender erradicarla del horizonte humano ("La vida sin religión tiene sentido": Alejandro Gaviria; "Colombia es un Estado laico y los crucifijos no pueden mantenerse en las escuelas ni los espacios públicos": Gustavo Petro), conviene recordar que la paz del alma, que es el fundamento de toda paz, es fruto de la gracia que nos otorgan el amor y la misericordia infinitos de ese Dios que, según el Evangelio de San Juan, "Tanto amó al mundo, que le entregó su Hijo Único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga la vida eterna"(http://es.catholic.net/op/articulos/74400/evangelioSindicado.html#modal).

He de confesar que en esta etapa final y crucial de mi existencia es precisamente la consideración de mi no muy lejano tránsito de esta vida mortal a la eterna lo que ocupa primordialmente mis horas. Ya vivo sub specie aeternitatis,  confiado precisamente en el amor y la misericordia de nuestro Padre Celestial, y tratando de vivir en paz.


martes, 23 de noviembre de 2021

Bienvenido, Óscar Iván Zuluaga

El Centro Democrático anunció ayer que su candidato presidencial es Óscar Iván Zuluaga, que ganó la nominación en franca lid con una lujosa nómina de contendores. Siendo todos ellos muy respetables, el triunfo de Zuluaga goza de explicaciones razonables, pues ya fue candidato presidencial en las elecciones de 2014 que le birlaron en una de las maniobras más oscuras de nuestra historia política, orquestada por Juan Manuel Santos y Eduardo Montealegre, su fiscal del bolsillo.

La hoja de vida de Zuluaga es encomiable. Su desempeño tanto en el sector público como en el privado lo acredita de sobra para ejercer la Primera Magistratura de la Nación. No es hombre pugnaz y sus declaraciones lo muestran como persona de muy buen juicio que pondera con serenidad las situaciones y ofrece soluciones razonables para afrontarlas. 

Las circunstancias actuales ofrecen muchas diferencias respecto de las que rodearon su primera candidatura hace 7 años. En ese momento el debate se centraba en el diálogo que se estaba adelantando en La Habana con las Farc. Mal de nuestro grado, ese diálogo cuajó en un acuerdo que ya es un hecho cumplido, así sea a costa del Estado de Derecho, que quedó severamente desvertebrado por las trapisondas que para imponerlo se le ocurrieron a Santos. Frenarlo o darle reversa es ya prácticamente imposible imposible. Quizás podrían introducírsele correctivos, siempre que en el próximo congreso hubiere mayorías dispuestas para ello.

Ese acuerdo con las Farc no trajo consigo la paz que se buscaba. La violencia de distintos pelambres está enseñoreada en vastos escenarios del territorio nacional, principalmente por obra de la funesta herencia de más de 200.000 hectáreas de cultivos de coca que nos dejaron Santos y su ministro Alejandro Gaviria. No sabe uno con qué cara se atreve este último a aspirar a gobernarnos, después de tan proditorio legado.

El próximo presidente tendrá que lidiar con estos problemas y otros de no menor gravedad.

Pero la circunstancia que representa mayor peligro para la sociedad colombiana es la candidatura de Gustavo Petro, que al tenor de las encuestas goza de un inquietante favor en distintos sectores de nuestra sociedad. Cuán fuerte sea ese apoyo es algo que se verá en las elecciones de congresistas que tendrán lugar en marzo próximo. Lo cierto es que se trata de una aspiración que hace mucha bulla, de parte de quién a todas luces es una mala persona y no guarda recato alguno para hacer pésimas propuestas.

Así se esmere en ocultar su verdadera identidad y sus más acendradas convicciones, es un hecho notorio que Petro en  el fondo es un comunista que sigue las consignas que le dictan en La Habana. 

Por consiguiente, Colombia corre el riesgo de que el comunismo llegue al poder por medio del voto popular.

Este peligro exige gran habilidad política para integrar una coalición capaz de enfrentarlo eficazmente en las urnas. Zuluaga así lo ha entendido muy bien y afortunadamente posee las condiciones que se requieren para aunar voluntades que coincidan en el propósito de salvar la democracia liberal entre nosotros. Hay que llegar a las elecciones presidenciales con un liderazgo fuerte y excelentes propuestas que convenzan al  electorado acerca del camino que deberemos seguir para no hundirnos en cenagales como el de Venezuela o el Perú. 

Para que estos propósitos sean viables es necesario doblar muchas páginas y hasta tragarse bastantes sapos. En síntesis, la polarización entre uribistas y santistas debe superarse. Las estigmatizaciones recíprocas deben dejarse de lado, pues los más altos intereses de la patria así lo exigen.




martes, 2 de noviembre de 2021

Alerta: Vienen tras nuestros niños.

La publicación del último escrito de Ricardo Puentes Melo en "La Linterna Azul" es estremecedora (vid. Homosexualismo, una agenda globalista. Su mafia en Colombia – La Linterna Azul  ). Lo que afirma Puentes ahí coincide en buena medida con lo que en este blog he denunciado en otras oportunidades acerca de la agenda de homosexualización de la sociedad. Vid. Pianoforte: La Homosexualización de la Sociedad (jesusvallejo.blogspot.com).

Lo que ha empezado como algo apenas razonable, tendiente a garantizar los derechos de minorías discriminadas sin motivo legítimo, ha dado lugar a lo que no pocos consideran como un totalitarismo LGTBIQ+ que pretende imponer su estilo de vida en todos los ámbitos de la sociedad.

Tras esta tendencia se mueve el ímpetu antinatalista que aspira no sólo a limitar, sino a reducir, incluso sustancialmente, la población humana, a la que se acusa de la crisis ecológica que se pone de manifiesto en el cambio climático. Como lo proponen los promotores del Nuevo Orden Mundial, hay que desligar la sexualidad de la procreación, y uno de los modos más efectivos de lograrlo es la imposición de la homosexualidad.

Hay algo de más hondo aliento en estas tendencias, consistente en la destrucción de la familia tradicional y le erradicación de las creencias cristianas.

Como esta revolución cultural no es de buen recibo en las generaciones adultas, se busca imponerla a los niños a través de la educación. 

Es un proceso que viene en marcha desde hace varios años en distintos países, incluso el nuestro. Ya en los Estados Unidos se dice que la educación pública es el mejor vehículo de perversión de las nuevas generaciones. Y lo mismo se advierte en las políticas educativas en el Reino Unido, Alemania, Francia, España, Holanda, Bélgica y otros integrantes de la Comunidad Europea, contra los que se alzan voces aisladas, como las de Polonia y Hungría.

Por supuesto que educar a los niños en el respeto a la diversidad es digno de encomio. Pero los promotores de estas políticas educativas no se quedan ahí. Su propósito es la destrucción de su identidad sexual; la iniciación temprana en lo que consideran que es un derecho de la infancia, el goce carnal; la enseñanza de las distintas técnicas de satisfacción  incluidas las homosexuales; la presión para que los niños actúen como niñas y éstas como aquéllos, incluyendo su transformación sexual; etc.

Todo esto viene acompañado de medidas contra los padres que se opongan a este modelo de educación sexual. Por ejemplo, según leí en la prensa hace algún tiempo, en Alemania se los priva de la potestad sobre sus hijos e incluso se los somete a penas privativas de la libertad. En Inglaterra se ha sancionado disciplinariamente a educadores que se niegan, por ejemplo, a leerles a los chicos "Las Aventuras de los Pingüinos Gays". En la España de Zapatero se los obligaba a leer "Alí Baba y sus Cuarenta Maricones". En Suecia y en Escocia se procesó a predicadores que recordaban la severa censura de San Pablo a los afeminados o la prohibición veterotestamentaria sobre la sodomía. Hace poco en Finlandia se abrió un proceso contra una dama que mencionó en las redes sociales estas recriminaciones. Hay ahora un debate acerca del Supermán gay que está difundiendo Disney.

Como lo han puesto de presente muchos comentaristas, todo esto apunta hacia la imposición coactiva del modo de vida homosexual. Ya no se trata de proteger a los homosexuales. A los que ahora es menester que se proteja son los heterosexuales.

¿Qué será de nuestros niños frente a esta andanada de perversión que se mueve so pretexto de la igualdad y los proyectos de una sociedad inclusiva?

Contemplo a mis nietos Joaquín y Amalia, que acaban de cumplir tres años y son respectivamente hombre y mujer desde el momento mismo de su concepción, y no por presión cultural como piensan los seguidores de Simone de Beauvoir, y me estremezco pensando en la perversidad que pulula hoy en día, impuesta por el pensamiento dizque de lo políticamente correcto. Le ruego a Dios que los proteja de tanta maldad.

domingo, 24 de octubre de 2021

Asuntos litigiosos

Tales son, a no dudarlo, los concernientes al aborto y la eutanasia, que suscitan lo que los filósofos denominan situaciones-límite, más bien refractarias al frío escrutinio racional y fuertemente impregnadas de coloraciones emocionales.

Al examinarlos se abren dilemas difícilmente conciliables entre el interés individual y el colectivo, entre las consecuencias a corto, mediano o largo plazos, y entre la ley positiva y la Lex Aeterna o la Naturalis.

Los promotores de ambas soluciones se anclan en la exaltación del interés individual, a menudo crudamente egoísta. Se trata, por una parte, del deseo de la mujer de finiquitar  una maternidad no deseada por diferentes motivos, unos muy penosos y otros, en cambio, frívolos a más no poder. Por la otra, se invoca la necesidad de poner término a vidas que por distintas consideraciones se piensa que ya carecen de sentido y no merecen conservarse. En todos estos casos milita un comodín: la dignidad.

Se alega, en efecto, que es indigno imponerle a la mujer embarazada el peso de una maternidad que rehúye o al que encuentra insoportable la carga de la vida exigirle una supervivencia que ya no le ofrece halagos, sino insoportable pesadumbre.

Como estas soluciones no siempre están al alcance de la mano de los dolientes, su efectividad muchas veces entraña la colaboración de terceros que llevan a cabo la eliminación de la criatura que se gesta en el vientre de la mujer o la del quejoso que aspira al ilusorio alivio de la muerte.

La legislación penal ha tratado de distintas maneras estas situaciones. La severidad con que se castigan los actos lesivos de la vida muchas veces se mitiga con medidas benignas que consideran el estado de necesidad o el llamado homicidio piadoso. Pero el espíritu de los tiempos que corren pretende ir más allá, de suerte que tanto el aborto como la eutanasia, sobre todo cuando esta última configura el suicidio asistido, se garanticen a título de derechos fundamentales inherentes a la dignidad de la persona humana. 

A no dudarlo, se trata de supuestos derechos que configuran excepciones a la inviolabilidad de la vida humana que consagra, por ejemplo, nuestra Constitución Política. Esas excepciones cobran fuerza a partir de sentimientos de conmiseración frente al sufrimiento ajeno, pero también de exaltación del deseo individual como suprema ley del  comportamiento humano. 

Habida consideración de que con ellos se pone en cuestión la sacralidad de la vida, la regulación jurídica de estas hipótesis suele imponerles ab initio ciertos límites que a primera vista parecen admisibles. Pero la práctica ha demostrado que dichos límites son apenas el primer paso para lo que termina siendo un plano inclinado a través del cual se desciende hasta que lo excepcional termina por lo menos igualando el contenido de la regla que se pretende paliar.

En el caso del aborto, por ejemplo, nuestra Corte Constitucional comenzó por despenalizarlo en caso de que medien tres circunstancias que rápidamente dejaron de interpretarse de modo restrictivo y se vienen reconociendo con dolosa laxitud. De ahí  parece que estemos a punto de que la misma corporación dictatorial resuelva que puede haber lugar a practicarlo sin que obre restricción alguna, mediando apenas el deseo de la mujer para que se lo lleve a cabo. La presión para que se lo reconozca como derecho fundamental viene reforzada por el ímpetu antinatalista que mueve a quienes consideran que la población humana es la causante de la crisis ecológica. De ese modo, el derecho fundamental a abortar se convierte en un subterfugio que en el fondo justifica propósitos que no tienen que ver con las situaciones individuales que se pretende solucionar.

La eutanasia ofrece la modalidad del suicidio asistido para quienes encuentran insoportable la vida, pero por distintas circunstancias no pueden quitársela ellos mismos. También puede resultar del deseo de quienes tengan a su cargo personas que ya han perdido quizá de modo irremisible la conciencia y se encuentran en estado vegetativo. Igual que sucede con el aborto, acá la legislación comienza regulando con aparente rigor estos casos, pero a poco andar ella misma o su interpretación jurisprudencial terminan ampliando las hipótesis para contemplar situaciones que no encajen adecuadamente con aquéllos. Así se ha visto en la reciente evolución de nuestra jurisprudencia constitucional.

En Bélgica y Holanda, que son países pioneros en la materia, se han observado tendencias muy inquietantes. Por una parte, ya no se habla de la eutanasia para adultos agobiados por enfermedades terminales insoportables, sino para los que sufren depresión y otras anomalías mentales, e incluso para niños y adolescentes que no pueden decidir por sí mismos. La pandemia que todavía está en curso ha dado lugar a que el personal de la salud elija por sí y ante sí a quienes tratar y a quienes dejar morir dándoles apenas cuidados meramente paliativos. Se observa el temor de no pocos ancianos a ser hospitalizados, pues piensan que no se los va a sanar, sino a matar. Al fin y al cabo, las ideas de personajes como Alejandro Gaviria van abriéndose paso para considerar que transcurrida cierta edad el individuo se convierte en una pesada carga para la sociedad y la racionalidad económica impone su eliminación.

Hoy es un lugar común la tesis de que las creencias religiosas son impertinentes para decidir sobre el régimen jurídico del aborto y la eutanasia. En cambio, se concede pleno vigor a las ideologías, como si éstas tuviesen mejor fundamento racional que aquéllas. Se desconoce, además, que las ideas de dignidad de la persona humana y de inviolabilidad de la vida son de nítida raigambre religiosa y remiten a la Ley de Dios. No sobra traer a colación acá lo que dijo el célebre Lord Acton acerca de que la creencia en Dios ofrece una barrera metafísica para limitar los exabruptos de la ley positiva. Si se niega la Ley de Dios, los dueños del poder están legitimados para imponer lo que les parezca.