miércoles, 21 de agosto de 2024

Reconstrucción

En tiempos de Samper, Don Hernán Echavarría Olózaga se quejaba de que Colombia tuviera un granuja en la jefatura del Estado. Hoy nos desgobierna alguien de peor calaña, que con su talante zafio, sus peroratas ofensivas y sus comportamientos desatinados demuestra su indignidad respecto de la alta investidura que ostenta.

El vulgar papelón de Panamá da cuenta de que no se respeta a sí mismo, ni a su familia, ni a la hospitalidad del país vecino, ni muchísimo menos a la gente de bien de nuestra patria.

Sus discursos destilan odio, resentimiento, envidia, agresividad, maledicencia y, en fin, una actitud claramente hostil llamada a azuzar al pueblo contra los que él ha graduado de enemigos. Su verbo ponzoñoso convoca a la violencia, no obstante sus mendaces llamados dizque a una paz total.

Transcurrida ya la mitad de su mandato constitucional, lo que tiene para mostrar es una obra de demolición de la institucionalidad que a lo largo de años fatigosamente hemos organizado.

Como ya va cuesta abajo, empiezan ahora a agitarse posibles candidaturas para las elecciones que ojalá no se frustren en 2026.

Como dijo alguna vez Carlos lleras Restrepo, la consigna es "al agua, patos". Puede haber muchos buenos aspirantes a reemplazar al que para nuestro infortunio hoy nos desgobierna. Ya suenan algunos, pero hay que darle tiempo al tiempo para que otros se manifiesten.

No sobra hacer algunas advertencias al respecto.

En primer lugar, quien aspire a ganar el favor ciudadano debe exhibir respetabilidad, que es condición sine que non para un buen gobierno. No basta con adquirir el poder, pues si éste no se reviste de autoridad moral sus empeños serán irrisorios. Un dirigente del que los súbditos se burlen, como sucede con el actual inquilino de la Casa de Nariño, no puede obtener los apoyos que se requieren para una gestión exitosa.

En segundo lugar, hay que convocar a las fuerzas vivas de la nación para reconstruir lo que en estos dos fatídicos años se ha desquiciado, comenzando con la austeridad las finanzas públicas y su aplicación a las más apremiantes necesidades populares.

Esa convocatoria tiene que partir de la base del buen entendimiento entre el sector público y el privado, que es el secreto del éxito de las democracias occidentales. La libre iniciativa individual adecuadamente regulada por el Estado muestra que es la fórmula más adecuada para la promoción del bien común.

En tercer lugar, la reconstrucción del tejido comunitario conlleva un denodado esfuerzo para superar la profunda crisis moral que nos agobia. No basta con declararse enemigo de la corrupción, sino actuar como tal. Padecemos un desgobierno que clama contra los corruptos, pero los acoge benévolamente en su seno. ¿Qué decir de quien dice representarnos ante la FAO, por ejemplo?

En cuarto lugar, hay que superar la dicotomía entre derecha e izquierda, que parece reproducir la de Escila y Caribdis de la mitología clásica.  Mejorar las condiciones de vida de la población es un imperativo ineludible, pero ello no se logra multiplicando dádivas a la bartola ni hostigando a los emprendedores, sino con un esfuerzo pragmático que estimule a éstos y beneficie a los menesterosos.

Last, but not least, los aspirantes deben prestar oídos a las voces sensatas que alertan sobre la necesidad de ponerse de acuerdo en las fórmulas de selección de los más opcionados, de modo que puedan presentar un frente común capaz de superar las asechanzas del demonio que nos desgobierna y aspira a perpetuarse en el poder, así sea en cuerpo ajeno y haciendo gala de todas las triquiñuelas de que es capaz.

No olvidemos que Colombia vive las horas más críticas de su historia. De la buena voluntad y el buen sentido de sus dirigentes depende que transite por buen camino en los tiempos venideros.


miércoles, 14 de agosto de 2024

Poderes ocultos

David Placer ha publicado dos importantes libros sobre las influencias ocultistas en el régimen venezolano: "Los Brujos de Chávez" y "El Dictador y sus Demonios". Ambos se consiguen en Amazon y el primero de ellos se puede descargar gratuitamente en (99+) Los Brujos de Chávez | Ana Gonzalez - Academia.edu.

"Los Brujos de Chávez" es fruto de una detallada investigación acerca de los nexos del finado dictador con el esoterismo, los cuáles se iniciaron a través de prácticas espiritistas que lo convencieron de que se contactaba con el Libertador Simón Bolívar y un antepasado al que llamaban Maisanta. 

Cristina Marksman, hermana de una amante suya, estaba bien dotada de poderes paranormales y a lo largo de varios años fue su confidente y consejera. Ella le auguró la prisión, la conquista del poder político y la muerte precoz. Cuando logró la elección presidencial se afilió a la masonería y, luego, a raíz de sus estrechas relaciones con el régimen cubano, le abrió las puertas a la santería. Fidel Castro aprovechó el talante supersticioso de Chávez para ponerlo en manos de los babalawos o santeros que invadieron como plaga de langostas a Venezuela para penetrar todos los estratos sociales y servir de espías del tirano que imperaba en la isla prisión.

El libro se lee de corrido. Es fascinante y, en algunos de sus apartes, aterrador. La santería. bien sea la cubana o la más vinculada con sus antecedentes africanos, se impuso en Miraflores, la residencia presidencial, y se extendió hasta el pueblo llano. Hay un capítulo especialmente crudo sobre el tráfico de restos humanos que se utilizan para los rituales de la palería, así como un relato estremecedor sobre el ritual que practicó Chávez en torno de los restos de Bolívar, dizque para ser poseído por su espíritu. Bien se sabe que Chávez mantenía en su comedor y en reuniones que celebraba una silla vacía para que la ocupara el Libertador.

Toda esa hechicería no pudo impedir que lo invadiera el cáncer. Doblegado por éste, pidió los auxilios de la religión católica y al parecer murió invocando a Nuestro Señor Jesucristo, no sin antes haber pedido su protección en La Grita, como también la de Nuestra Señora de Coromoto, patrona de Venezuela.

Recuerdo que militares venezolanos que lo acompañaron a la Cumbre Iberoamericana que se celebró en Santiago contaron que hizo comprar cantidades de vino para llenar la bañera del recinto en que se hospedaba y sumergirse en ella. No sé si esa práctica tenía que ver con sus supersticiones o hacía parte de su extravagancia.

El caso de Maduro es quizás peor. En "El Dictador y sus Demonios", Placer cuenta que, fuera de sus prácticas espiritistas y santeras, se hizo seguidor de Sathia Sai Baba, un famoso gurú indio que se creía un dios hacedor de milagros (vid. Sathya Sai Baba - Wikipedia, la enciclopedia libre). Se habla de las fortunas que ha dilapidado pagando brujos en Cuba y de las ceremonias de hechicería que se realizan en la residencia presidencial (vid. El dictador y sus demonios: La secta de Nicolás Maduro que secuestró a Venezuela by David Placer | Goodreads).

En la presentación del libro se dice:

" Maduro, de la mano de su mujer, la supersticiosa Cilia Flores, quería tocar las puertas del cielo, pero terminó construyendo en Venezuela el peor de los infiernos. El devoto del gurú indio Sai Baba se rodeó de ministros sectarios y fanáticos que tejieron una red de espionaje invisible e inviolable, construyeron las más terroríficas mazmorras y dirigen una red de exterminio para aniquilar a opositores y a chavistas disidentes con total impunidad."

En Venezuela reina un demonio. Es un país dominado por el Príncipe de las Tinieblas, lo mismo que Haití, Nicaragua y, por supuesto, Cuba.

Reitero que el nuestro no está lejos de caer bajo sus garras. La pareja que nos desgobierna realizó poco antes del 7 de agosto de 2022 en un parque bogotano una estrafalaria "posesión espiritual" en la que se practicaron rituales dizque propios de nuestros ancestros indígenas y afrodescendientes, pero probablemente  impregnados de hechicería y quizás de satanismo.

Como la nuestra ya no es una Iglesia militante, sino claudicante, no alza su voz para advertir los riesgos que para la salud espiritual de la población acarrean esas oscuras tendencias.

Insisto en que debemos orar mucho por la salvación de Colombia, que va por un despeñadero, guiada por un personaje oscuro como el que más.

miércoles, 7 de agosto de 2024

¡Muera el mal gobierno!

Los comuneros se alzaron en la Nueva Granada bajo la consigna de "¡Viva el rey y muera el mal gobierno" (vid. Heroínas: Manuela Beltrán heroína de la independencia de Colombia (heroinas.net).

Ya no tenemos rey, pero sufrimos el oprobio de un desgobierno que al promediar su mandato ha abundado en desaciertos y, para peor, ha sumido en hondas y graves preocupaciones a nuestros compatriotas por lo que podría acontecernos en el inmediato porvenir, habida consideración de lo que sucede en la vecina Venezuela.

¿Veremos el final de este deplorable mandato el 7 de agosto de 2026 o la caterva que lo rodea insistirá en prolongarlo, así sea en cabeza ajena?

Conviene recordar que quien ocupa hoy en nuestro país la jefatura del Estado lo hace violando el artículo 197 de la Constitución Política, que prohíbe que sea elegido para ejercerla a quienes hayan sido condenados en cualquier época por sentencia judicial, a pena privativa de la libertad, excepto por delitos políticos o culposos. 

El que nos desgobierna fue, en efecto, condenado por la justicia penal militar entonces vigente en el país, entre otros por el delito de porte ilegal de armas. Es un hecho notorio que él mismo ha reconocido que pagó cárcel por ello, pero cuando alguien intentó impedir por la vía judicial que se lo eligiera por votación popular para un cargo público, no logró ´probarlo porque había desaparecido en el expediente respectivo el original de la sentencia condenatoria. Ello sucedió probablemente por obra de una mano criminal que cometió el delito de falsedad en documento público. La administración de justicia, al parecer, no lo investigó y es por ello que no se pudo lograr la nulidad de la elección.

Estamos desgobernados por alguien que tiene antecedentes criminales de los que se ufana, pues los justifica alegando que luchaba contra un régimen tiránico. ¿Lo era el de Julio César Turbay Ayala, el de Belisario Betancur Cuartas o el de Virgilio Barco Vargas?

Es un personaje que se formó en la ilegalidad y es muy poco el respeto que a pesar del perdón que a sus conmilitones del M-19 les otorgó el Congreso ha mostrado en torno de nuestras instituciones. No se siente a gusto como gobernante con el sistema de pesos y contrapesas con que lo limita la Constitución Política y no pocas de sus acciones tendientes a socavarlo parecen copiadas de las que ha utilizado Putin para instaurar un régimen dictatorial en Rusia, según lo reseñé en mi más reciente artículo, o, para no ir tan lejos, sugieren cierta similitud con las trapisondas del chavismo en Venezuela.

Ahí residen los profundos temores que a diario se ponen de manifiesto en los medios, sobre todo cuando se considera la posibilidad de que influya decisivamente en las elecciones de nuevos magistrados de la Corte Constitucional o de nuevo Procurador General de la Nación, que son órganos que todavía parecen dar cuenta del vigor de nuestra institucionalidad.

No sabemos si el Congreso logrará superar la tentación de la suculenta "mermelada" con la que ya se sabe que se ha comprado a influyentes miembros suyos, pues si bien ha frenado algunas de sus inquietantes iniciativas, no se advierte el avance del juicio político que debería adelantarse por la ya indiscutible violación de lo dispuesto por el artículo 109 de la Constitución Política,

El flamante embajador ante la FAO, en un impromptus, hizo saber que a la campaña entraron ilegalmente $ 15.000.000.000, lo cual corroboró un exmagistrado venezolano afirmando que el dinero provino del "Cártel de los Soles" que impera en el vecino país (vid. https://www.youtube.com/watch?v=wWfqNPw-uog). ¿Por qué esto no ha sido objeto, como coloquialmente se dice, de "exhaustiva investigación"?

En mi más reciente artículo escribí que Colombia no es todavía un Narcoestado, pero va en camino de serlo siguiendo los pasos de Venezuela. No lo es, porque quedan vestigios de institucionalidad independiente y responsable. Pero corre peligro de serlo si los frenos institucionales se deterioran y continúa extendiéndose a lo largo y ancho del territorio el control que ya ejercen desaforadamente las organizaciones criminales que el que nos desgobierna ha dejado que obren a sus anchas so pretexto de una inconcebible "paz total".

Si a ello se agregan el debilitamiento, la desmoralización y la humillación a que viene sometiendo a la fuerza pública, así como la defensa contra toda evidencia ya declarada por la justicia penal de la ominosa Primera Línea, vaya uno a saber si reforzada por los millones que se ofrecen a cien mil jóvenes dizque para que no delincan, el panorama se torna más oscuro. ¿No son cien mil los integrantes de los feroces colectivos chavistas que oprimen a la población venezolana?

No cabe duda de que padecemos un mal gobierno. Quiera Dios que no pase del 7 de agosto de 2026.


lunes, 5 de agosto de 2024

Regímenes mafiosos: ¿agentes demoníacos?

Después de publicar mi reciente escrito sobre el gangsterismo político, encontré en Amazon un libro de palpitante actualidad sobre el dominio que las mafias ejercen sobre Rusia. Su título es "Putin's Mafia State: A Story of Corruption, Control, and the Failure of Democracy in Russia". Su autor: Leonid Nevzlin (vid. https://www.amazon.com/dp/B0D3F1K1QK/ref=docs-os-doi_0). 

No dudé en descargarlo inmediatamente a través de Kindle y abordar cuanto antes su lectura, que ofrece un panorama desolador del régimen que domina en tan significativo país, del que depende hoy no sólo la paz mundial, sino el futuro mismo de la humanidad.

Los datos del libro fueron aportados por personas residentes en Rusia que no pueden dar a conocer sus identidades porque temen justificadamente por sus vidas. El autor reside en Israel. Hubo de renunciar a la ciudadanía rusa debido a su oposición a Putin (vid. Nevzlin, Leonid Borisovich (jewishvirtuallibrary.org).

La descripción de un régimen mafioso como el que impera en Rusia y otras latitudes muy cercanas a nuestro país es desoladora. La Constitución y la institucionalidad en general son de fachada. Hay unas reglas no escritas y una organización real que dependen de una camarilla que ha capturado el poder público para la satisfacción de sus propios intereses centrados básicamente en el enriquecimiento personal. Ni la administración de justicia ni la fuerza pública son confiables, pues les toca someterse a los dictados gubernamentales. Ningún derecho les es oponible. Quien los desafíe paga con su vida.

Lo que estamos viendo que sucede en Venezuela es un pálido remedo de la realidad rusa, pero muestra a lo que se llega cuando un poder desaforado se salta todas las talanqueras con que la juridicidad trata en vano de sujetarlo. 

Esto no es nuevo en lo que José Martí llamaba Nuestra América. Hace relativamente poco se reeditó entre nosotros el libro de Germán Arciniegas titulado "Entre la Libertad y el Miedo", que describe cómo las dictaduras del entorno que nos rodea competían en cinismo y brutalidad, tal como hoy se sufre en Venezuela, en Nicaragua y ha quedado como herencia de más de medio siglo de castrismo en Cuba.

Un libro muy interesante, aunque algo discutible en lo que toca con algunas de sus hipótesis, enseña que a Fidel Castro ya desde su época de estudiante universitario se lo consideraba en Cuba como un gángster, lo cual no era extraño en el enrarecido escenario político de la actual isla prisión. Su autor, Servando González, lo acusa de haber participado en el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, hecho luctuoso que nos ha acarreado males sin cuento (vid. (99) La CIA, Fidel Castro, el Bogotazo y el Nuevo Orden Mundial | Andy Chavez - Academia.edu¡EL BOGOTAZO! "Fidel Castró mató a Gaitán el 9 de abril", escritor Servando Gonzáles. (youtube.com).

Arciniegas nos ofrece un capítulo extravagante sobre un dictador salvadoreño que practicaba la brujería y gobernaba según los mensajes que descifraba de unos frasquitos que mantenía en la azotea de su residencia presidencial. El satanismo está entronizado hoy en Nicaragua, que gime bajo la nefasta influencia de Rosario Murillo, de le que se dice que es una bruja poderosísima (vid. https://www.youtube.com/watch?v=Kq7FWZBlq-E). Y si de brujería hablamos, hay muchos rumores sobre su influencia no sólo en la Venezuela de hoy, sino en nuestro propio país. Lo de Haití es capítulo aparte. Nadie duda de que está bajo las garras de potencias infernales.

Venezuela es hoy a las claras un Narcoestado. Colombia no lo es todavía, pero va camino de serlo bajo el mando de seres oscuros como el que para nuestro infortunio nos desgobierna y su secuaz en la vicepresidencia.

Como creo firmemente en Dios, pero también en la existencia y el poder del Maligno, no dudo del control que ejerce sobre los regímenes mafiosos a los que hago referencia. Pese a los escépticos y descreídos, considero que estamos hoy en el escenario de una batalla cósmica entre las fuerzas del bien y las potencias infernales que luchan por la sujeción e incluso la destrucción de la humanidad.

Lo dijo San Pablo VI: "A través de alguna grieta el humo de Satanás ha entrado en el templo de Dios" (vid. STAT VERITAS: Pablo VI: “A través de alguna grieta ha entrado, el humo de Satanás en el templo de Dios”. (statveritasblog.blogspot.com)

Si hasta allá alcanzan sus tentáculos, ¿qué decir de los gobiernos?



miércoles, 31 de julio de 2024

Gangsterismo Político

En "Tiempos Modernos", Paul Johnson aplica este concepto para referirse a la acción criminal de comunistas, fascistas, nazis y otros movimientos antiliberales que hicieron estragos en el siglo pasado (vid. (99+) Paul Johnson Tiempos Modernos Texto completo - copie | Cros Raphaël - Academia.edu).

A esa calaña pertenece el régimen criminal que ha imperado en Venezuela a lo largo de un cuarto de siglo, que sigue los pasos del ya más que sexagenario que oprime al pueblo cubano.

No se trata de regímenes autoritarios en los que los ordenamientos políticos prevén espacios así sean limitados de control del poder y ejercicio de las libertades, sino de sistemas controlados por verdaderas pandillas criminales. 

Aunque podría considerárselos como democracias iliberales, al tenor de la categoría propuesta por Fareed Zakaria, Pierre Rosanvallon y Étienne Balibar, entre otros, en rigor es necesario ubicarlos en otro grupo conceptual que dé cabal razón de su verdadera índole.

Decía San Agustín que lo que diferencia al gobierno del Estado de una cuadrilla criminal es la justicia. De ésta sólo queda una deplorable fachada en esos regímenes en que el derecho ha desaparecido y sólo resta el imperio de la fuerza.

Dijo Pascal: "La justicia sin la fuerza es impotente; la fuerza sin la justicia es tiránica" ("Pensamientos", # 285).

Pues bien, en Venezuela ha desaparecido todo asomo de justicia y lo que reina es la fuerza bruta de una cáfila de tiranos despiadados e insolentes a los que se sindica de configurar un "Cártel de los Soles" que se lucra del narcotráfico y otras granjerías infames. Tanto la justicia norteamericana como la penal internacional van tras de varios de sus integrantes acusándolos bien sea por su vinculación con el mundo de las drogas, ya por los delitos de lesa humanidad perpetrados contra sus opositores.

¿Qué puede decirse de unos gobernantes que han reducido prácticamente a la miseria a la inmensa mayoría de sus gobernados y han provocado el éxodo de la cuarta parte de la población de su país?

El infortunio que padecen los venezolanos bajo un régimen de oprobio se ha intensificado a raíz de las elecciones del pasado domingo. El fraude, la mentira, la provocación, el insulto, las amenazas, el desprecio por las multitudinarias manifestaciones que demandan libertad y respeto por la voluntad popular depositada en las urnas, aunados a la más brutal de las represiones, muestran el verdadero rostro de la red de delincuentes que se ha enseñoreado del otrora floreciente y envidiado vecino nuestro.

Parecen gángsteres de los que se muestran en las películas del género. 

Lo muestran las imágenes de la televisión: la fuerza coactiva está en manos de las milicias chavistas, que configuran unos cuerpos de defensa del régimen que no están sujetos a legalidad alguna, algo así como nuestra malhadada Primera Línea de la que se ufana de capitanear el que lamentablemente nos desgobierna.

No deja uno de pensar en este antiguo dicho: "Cuando veas que rasuran la barba de tu vecino, pon la tuya a remojar".

¿Cuál será nuestra suerte en 2026 con unas elecciones presididas por un obsecuente servidor de las tiranías cubana y venezolana?


sábado, 27 de julio de 2024

Hoy un juramento, mañana una traición

Este verso de "Amores de Estudiante", un precioso vals que cantó Gardel en "Cuesta Abajo", viene como anillo al dedo para comentar la situación actual del Estado de Derecho en Colombia.

Hace algunas semanas, por iniciativa de la Fundación Excelencia, Liderazgo y Transformación que dirige el coronel Luis Alberto Villamarín Pulido (vid. Luis Villamarin - Presidente Fundación Excelencia, Liderazgo y Transformación - Autónomo | LinkedIn), tuvo lugar un interesante encuentro para tratar sobre el Imperio de la Ley entre nosotros.

Nuestra Constitución Política se jacta de que Colombia es un Estado Social de Derecho en el que su ordenamiento fundamental es norma de normas que los particulares y sobre todo los servidores públicos están obligados a cumplir. Estos últimos sólo pueden entrar a ejercer sus cargos previo juramento de cumplir y defender la Constitución y desempeñar los deberes que les incumben (arts. 1, 4 y 122 Const. Pol.).

La Constitución Política está pensada, entre otras cosas, como un sistema de pesos y contrapesas tendiente a controlar el ejercicio del poder público con miras a garantizar que el Estado funcione para el cumplimiento de los fines esenciales que según el artículo 2 le conciernen.

Es lo que en la teoría general se conoce como el Imperio de la Ley.

La pregunta básica que se plantea al respecto inquiere sobre cuán eficaz es dicho principio, a lo que ciertas mediciones internacionales responden con escepticismo, pues todo indica que en vastos espacios del territorio colombiano se trata apenas de una mera ficción.

Basta con atender las noticias cotidianas para enterarse del control que sobre muchas comunidades urbanas y campesinas ejercen grupos armados ilegales de diverso jaez, unos que alegan finalidades políticas y otros que son criminales a secas. Como las autoridades nacionales alegan su impotencia para someterlos e incluso parecen estar coludidas con ellos, los recursos jurídicos y materiales llamados a hacer efectivo el Imperio de la Ley están en suspenso o, como se dice coloquialmente, en "operación tortuga". Los trasgresores en general se sienten tranquilos porque la impunidad rampante los ampara. La política de paz total que pregona el que nos desgobierna no es otra cosa que una patente de corso para amparar a la delincuencia que se ha enseñoreado en el país.

Hay otro aspecto no menos preocupante de la cuestión. No hay que insistir mucho en la indignidad del que nos desgobierna ni en que su administración es la más corrupta e ineficiente que nos ha tocado soportar a lo largo de nuestra historia. Su desdén por el ordenamiento jurídico y los controles que pesan sobre sus acciones no sólo es manifiesto, sino inquietante en grado sumo. Pero dichos controles no funcionan o lo hacen con escandalosa parsimonia.

Por ejemplo, es un hecho notorio que la campaña que lo llevó a la presidencia violó los topes de financiación, lo que daría lugar a que, según el artículo 109 de la Constitución Política, perdieran sus cargos los elegidos. Esto se ha denunciado desde hace largo tiempo, pero es asunto que duerme el sueño de los injustos en el Consejo Nacional Electoral y la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara de Representantes, que parecen estar bajo el control del exconvicto que ocupa la jefatura del Estado.

Todos los congresistas y magistrados de las altas cortes han tomado posesión de sus cargos después de comprometerse bajo juramento a cumplir fiel y lealmente los deberes que les corresponden. Pero no lo hacen y, por consiguiente, traicionan sin recato alguno sus solemnes promesas hechas a Dios y a la Patria. Bien claro se advierte que ni a Él ni a ésta y ni siquiera a ellos mismos respetan. 

Mención específica hay que hacer respecto de la Fiscal General de la Nación, que se graduó en una universidad católica y ha laborado a lo largo de muchos años en la administración de justicia. Hay que preguntarle si su conciencia le indica que debe obrar conforme al juramento que prestó o a sus afinidades políticas y personales.

A Discépolo se lo recuerda ante todo por las acerbas denuncias que hace en "Cambalache". Pero pienso que no le va en zaga "Qué vachaché", una de sus primeras composiciones, que trata de una "mina" inconforme con el idealismo de su compañero, al que le recomienda que se tire al río y no embrome más con su conciencia, puesto que a la honradez la venden al contado y a la moral la dan por moneditas (vid. Qué vachaché. Tango (1926) (todotango.com). Cualquier parecido con la crisis moral que padecemos los colombianos parece ser, como se dice en las películas, mera coincidencia.

viernes, 19 de julio de 2024

Sin Dios ni Ley

A partir de Rousseau, pasando por Marx y Engels, y desembocando en la Escuela de Frankfurt, el espinoso tema de la libertad ha derivado en la emancipación, que el que nos desgobierna esgrime como leitmotiv de sus desafueros, como el que hace poco protagonizó en Panamá para escándalo de la gente de bien no sólo en Colombia, sino allende nuestras fronteras.

Rousseau cuestiona cómo el hombre, habiendo nacido libre según la naturaleza, está cargado de cadenas que le impone la sociedad. Su propuesta se encamina a liberarlo de esas cadenas, pero no renuncia al vínculo moral, pues predica la virtud ciudadana, la entrega libre de la voluntad de cada uno al mito de la voluntad general. Kant, que reconoce la influencia de Rousseau en su pensamiento, destaca el hecho de la presencia de la ley moral en el interior del hombre, pero afirma que éste goza de autonomía para imponerse sus propias reglas, ajustadas eso sí a imperativos categóricos racionales. Cada uno es, en consecuencia, dueño de sí, pero sujeto a la ley de la razón. En el pensamiento posterior esa ley se va diluyendo al compás de lo que se ha llamado la crisis de la razón que ha generado el ateísmo que hoy predomina en el pensamiento filosófico. La preocupación de Marx y Engels, proseguida por los pensadores de la Escuela de Frankfurt termina versando sobre las condiciones culturales y sociales que hacen posible pasar del reino de la necesidad, que es el de las alienaciones, al de la libertad, en el que el bienestar material hace posible que cada uno haga de su capa un sayo si a bien lo tiene.

Este modo de ver coincide con el planteamiento que Dostoievski pone en boca de Iván Karamazov: "Si Dios no existe, todo es posible". De ahí que, al tenor del análisis de Jean-Yves Calvez, la primera de las alienaciones que según Marx hay que superar es la religiosa (vid. Download El pensamiento de Carlos Marx - 4.3 MB (zlib.pub).

Conviene reiterar que el que nos desgobierna, pese a sus disimulos y sus embustes, es un comunista recalcitrante. Si dice profesar la Teología de la Liberación es para engañar al pueblo. Es un discípulo aprovechado del Príncipe de la Mentira. Me atrevo a pensar que es, en rigor, un energúmeno en la plena acepción del término.

La insólita defensa de sí mismo que ha ensayado para justificar su descarada conducta en Panamá lo pinta de cuerpo entero. Su fuero íntimo es soberano y nadie tiene por qué censurarlo ni hacerle reclamo alguno. Como el lóbrego personaje de "Las Cuarenta", ese terrible tangazo de Gorrindo, no hemos de extrañarnos si lo vemos pasar del brazo con quien no debe pasar, pues en nada cree por encima de su propio parecer. (vid.https://www.todotango.com/musica/tema/134/Las-cuarenta).

Dicho en plata blanca, el que nos desgobierna es un nihilista, negador de todo fundamento objetivo sobre todo en lo religioso y lo moral. Para comprenderlo, hay que asomarse a la descripción que de sujetos de su laya hizo Dostoiewski en "Los Poseídos" o "Los Endemoniados" (vid. Los Endemoniados por Fiódor Dostoyevski [PDF] (infolibros.org). Pertenece a esa secta.

Con buenas razones ha dicho Vicky Dávila que es una vergüenza para Colombia. Pero es algo peor: una desgracia.