martes, 18 de julio de 2017

Travesuras de un niño malo

Concedamos que hay cierta distancia entre la afirmación de que alguien es violador de menores y la de que lo es, pero de los derechos de los menores. Con todo, al mismo tiempo habría que conceder que la segunda aclara la primera, y que en asunto que hoy está en boca de muchos colombianos, si bien no aparece prueba contundente de lo primero, si la hay y de sobra de lo segundo.

El que se dice agraviado alega que el autor de tales afirmaciones lesionó su honra. Pero, al entrar en el detalle, uno se percata de que la reputación que se considera afectada es la de alguien que se ha dado a conocer como promotor de la pornografía, algo así como un Hugh Hefner local.

Llama la atención que una horda de periodistas indignados cierre filas en favor de un depravado que ha publicado fotografías de niños desnudos y de chicas adolescentes que ofrece para el procaz deleite de la galería como nuevas "Lolitas", haciendo mofa además de valores que para la gente respetable son sagrados.

En realidad, el rasero moral de los medios colombianos es bastante bajo. 

Hace algunos años, en el mismo medio de marras, se publicó una fotografía que a las claras intentaba ridiculizar la última cena de Nuestro Señor Jesucristo con sus discípulos. Imitando la célebre pintura de Leonardo da Vinci, figuraba en el lugar del Señor una damisela con el torso desnudo y, a su alrededor, una cohorte de viejos verdes que simulaban, con rostros libidinosos, ocupar los puestos de los doce apóstoles. Alejandro Ordóñez denunció penalmente a esos sacrílegos por incurrir, a su juicio, en el delito de agravio a símbolos religiosos, en este caso, de la religión católica. La justicia intentó actuar, pero se dejó venir una apabullante andanada mediática que impidió el justo castigo que merecían los protagonistas de ese estropicio.

Los grandes medios de comunicación en Colombia, así como, en rigor, su clase dirigente, se muestran cada vez más alejados no solo respecto de la Iglesia, sino de los valores cristianos. Ese alejamiento a menudo se traduce en franca hostilidad o en claro menosprecio. Y so pretexto del laicismo que consagra la Constitución, se advierte nítidamente el propósito de erradicar en todas partes los vestigios que podrían quedarnos de la moralidad tradicional.

Esta se caracteriza en buena medida por promover la protección de la familia como célula fundamental de la sociedad y encauzar ordenadamente la vida sexual. Para destruirla, la revolución cultural que está en marcha quiere a toda costa imponer el libertinaje y presentar como naturales las más aberrantes modalidades de perversión.

El que ahora se presenta como víctima de una supuesta liquidación moral es, como digo, promotor de la pornografía. Su reputación es la de un pornógrafo, y muchos de los que lo apoyan creen que esta es una actividad lúdica, amena e inocua.

Pero hay ya abundante evidencia de los daños que produce la pornografía en los individuos, las familias y la sociedad en general. Basta con entrar a la red para darse cuenta de los muchos estudios que señalan que la pornografía puede ser tan adictiva y perjudicial como la drogas. Véase, por ejemplo, http://forosdelavirgen.org/70245/la-adiccion-a-la-pornografia-funciona-fisicamente-igual-que-el-alcoholismo-y-las-drogas-2013-09-29/; https://www.psyciencia.com/2015/02/video-la-ciencia-de-la-adiccion-la-pornografia/; http://www.cienciorama.unam.mx/a/pdf/510_cienciorama.pdf; etc.

O sea que el pornógrafo al que con tanto ahínco defiende la elite del periodismo colombiano, no es un intelectual caracterizado por sus virtudes cívicas, sino un antisocial que ejerce un periodismo disolvente.

Que vaya tomando nota el papa Francisco: en septiembre vendrá a Sodoma y Gomorra.


jueves, 6 de julio de 2017

Borrando con el codo lo que se escribe con la mano

El AF está repleto de declaraciones melifluas sobre libertades, tolerancia, inclusión, pluralismo, democracia y otras lindezas propias del lenguaje políticamente correcto ad usum en los tiempos que corren. Pero su estructura riñe abiertamente con el espíritu de la democracia liberal que mal que bien constituye el desiderátum de nuestro régimen político.

En efecto, todo en ese farragoso texto va encaminado a entronizar un partido totalitario que rechaza todos nuestros  valores tradicionales y pretende instaurar entre nosotros un régimen que siga las pautas del cubano y el venezolano, es decir, uno de corte castro-chavista.

Las declaraciones de los capos de las Farc en el encuentro de Yarí no dejan lugar a duda alguna acerca de sus propósitos y la interpretación que le dan a a lo convenido en La Habana con el gobierno de Santos.

Conviene tener presente el texto de la Declaración Política que dieron a conocer las Farc como resultado de la X Conferencia Guerrillera que tuvo lugar en los llano de Yarí a fines del año pasado. Ahí se dice lo siguiente:

"Tenemos el convencimiento de que el Acuerdo Final contiene un gran potencial para la apertura de una transición política hacia la transformación de la sociedad colombiana, por su real democratización y la materialización de sus derechos, y especialmente para el buen vivir y el bienestar de las mujeres y los hombres humildes en campos y ciudades, de la clase trabajadora, de los pueblos étnicos, indígenas y afrodescendientes, de la población LGTBI, y sobre todo para los jóvenes y nuestras futuras generaciones. A ellas y ellos los llamamos a abrazar y proteger los acuerdos, a hacerlos suyos, a acompañar yexigir su implementación. Juntando esfuerzos lograremos los propósitos comunes de consolidar la perspectiva de una paz con justicia social, la reconciliación nacional yla democracia avanzada para la nueva Colombia.

"El Acuerdo Final celebrado en La Habana, Cuba, contiene los mínimos necesarios para dar continuidad por la vía política a nuestras aspiraciones históricas por la transformación del orden social vigente. Por tal razón, hemos decidido surtir todos los aprestamientos necesarios para el tránsito de nuestra estructura político-militar hacia un nuevo partido político cuyo congreso fundacional se llevará a cabo a más tardar en mayo de 2017, si se implementan los acuerdos, tal y como está convenido. Será función del Partido dar continuidad a nuestros propósitos políticos de carácter estratégico por la construcción social de poder para el pueblo. La Conferencia faculta a la dirección Nacional de las FARC-EP para que convoque a un pleno del Estado Mayor Central y defina la ampliación de la nueva dirección que tendrá a cargo la preparación del congreso, del programa político, del estatuto y de la línea política, así como de las condiciones organizativas y de funcionamiento.

"Nos comprometemos a ofrecer toda nuestra fuerza y energía por la unidad de los sectores progresistas, democráticos y revolucionarios del país, de los movimientos políticos y sociales, de las múltiples organizaciones sectoriales y reivindicativas en el nivel nacional, regional y local. Queremos hacer parte de una Gran Convergencia nacional, que abarque el espectro de las luchas sociales y populares, propugne por la real democratización política, económica, social y cultural del país, y cuya plataforma, fundamentos organizativos y de coordinación deberán ser el resultado de una elaboración colectiva. La Gran Convergencia deberá tener la capacidad de construir poder social, político y popular desde abajo, y al mismo tiempo de disputar el poder del Estado en los espacios institucionales de elección y representación.

"Trabajaremos por un nuevo Gobierno de construcción de paz y reconciliación nacional a partir de la definición de un programa mínimo, que además de comprometerse con la implementación del Acuerdo Final, recoja las aspiraciones sociales más sentidas en lo inmediato por la población.

"Convocamos a hacer realidad el llamado “a todos los partidos, movimientos políticos y sociales y a todas las fuerzas vivas del país a concertar un gran acuerdo político nacional encaminado a definir las reformas y ajustes institucionales necesarios para atender los retos que la paz demande, poniendo en marcha un nuevo marco de convivencia política y social”, tal y como se estableció en el Acuerdo Final. Las condiciones propicias para ese propósito se encuentran en el impulso a un proceso constituyente abierto que conduzca a la convocatoria y realización de una Asamblea Nacional Constituyente."

En desarrollo de estos postulados, se han dado a conocer las 61 tesis que servirán de base para la organización y la acción política del partido de las Farc. 

(Vid. http://www.cedema.org/uploads/FARC_Tesis-Abril.pdf)).

Llamo la atención sobre la tesis 47:

"Tesis 47. Naturaleza y principios organizativos del Partido. La X Conferencia guerrillera definió con claridad la naturaleza del partido. De manera expresa señaló que se inspirará “en el marxismo, el leninismo, el pensamiento emancipatorio bolivariano y, en general, en las fuentes del pensamiento crítico y revolucionario de los pueblos y en particular de las FARC-EP”. Asimismo estableció que “será un partido revolucionario y de clase, conforme a su tradición histórica comunista. En tal sentido, sus principios organizativos estarán inspirados en el leninismo y en el acumulado de las experiencias de organización y lucha del campo popular”. Estos preceptos indican que la construcción partidaria que iniciamos, al tiempo que da continuidad a nuestra larga trayectoria de lucha y a la ideología que ha caracterizado las elaboraciones estratégicas, la línea política y nuestra táctica y estrategia, deberá comprender esfuerzos por nuevos desarrollos que posibiliten ganar el corazón de los humildes, los expropiados y desposeídos. Es decir, que logren representar y expresar las aspiraciones históricas de la clase trabajadora en los centros urbanos y las zonas rurales, bajo el entendido que el desarrollo del capitalismo en tanto ha traído consigo la extensión y la profundización de la relación social de dominación y explotación que le es inherente a él, ha subsumido a su lógica cada vez más amplios sectores de la población. Además de ser un partido de la clase trabajadora, nuestro partido deberá tener la capacidad de dialogar con otros sectores de la población, particularmente de las llamadas capas medias e interpretar sus intereses y aspiraciones. En consonancia con lo anterior, junto con las formas propias de la organización leninista, deberá reconocer y apropiar formas de organización desarrolladas históricamente en largas experiencias de lucha del campo popular, así como identificar nuevas formas organizativas que resulten apropiadas para el logro de sus propósitos. En ese sentido, su estructura, manteniendo la solidez y coherencia debidas, deberá contener una capacidad adaptativa a los cambios que registre la formación socioeconómica y política en su conjunto a fin de preservar sus posibilidades de respuesta y de elaboración de su línea política en la búsqueda de sus propósitos del orden táctico y estratégico. El partido se caracterizará por el ejercicio pleno de la democracia interna, construirá sus decisiones basado en la más amplia deliberación, y tomará decisiones que comprometiendo al conjunto de la organización, establecerá reglas de reconocimiento y regulación frente a quienes se encuentren en posición minoritaria."
Es claro que el partido se inspirará “en el marxismo, el leninismo, el pensamiento emancipatorio bolivariano y, en general, en las fuentes del pensamiento crítico y revolucionario de los pueblos y en particular de las FARC-EP” y  “será un partido revolucionario y de clase, conforme a su tradición histórica comunista. En tal sentido, sus principios organizativos estarán inspirados en el leninismo y en el acumulado de las experiencias de organización y lucha del campo popular”.

En síntesis, como lo he escrito muchas veces, será un partido inspirado en una ideología totalitaria y liberticida, cuyas concepciones en torno de la libertad y la democracia son radicalmente incompatibles con las de la democracia pluralista que rige en en el mundo civilizado.

Leo en un interesante estudio del profesor mexicano  Francisco Tortolero sobre "La Disolución de Partidos Antisistema" que “…un partido antidemocrático se valdrá de medios democráticos para imponer un orden no democrático”.

(Vid. http://www.te.gob.mx/documentacion/publicaciones/Temas_selectos/07_disolucion.pdf).

Es un hecho, en efecto, que la generosidad de los regímenes pluralistas da lugar a la posibilidad de que sus enemigos mortales se amparen en las garantías que ellos ofrecen para así tratar de destruirlos desde dentro. 

Ello ha dado lugar a que en países que han sufrido los estragos del totalitarismo o han experimentado las graves amenazas de movimientos políticos terroristas o al menos extremistas, se considere la necesidad de ponerles coto, bien sea declarándolos fuera de la ley, ya prohibiendo ciertas formas de propaganda favorables a su expansión o susceptibles de generar graves conflictos en el medio social.

En cambio, el AF le brinda al nuevo partido que se define a sí mismo como revolucionario los medios para convertirse en un partido hegemónico, llamado a competir en clara desventaja en favor suyo con los demás partidos que actúan dentro de nuestro sistema político.

Ello va en contravía de lo que otras democracias han establecido para protegerse a sí mismas de lo que Revel llamó en un libro digno de releerse "La Tentación Totalitaria".

Lo que Santos y sus secuaces de la Mesa de Unidad Nacional han estipulado con las Farc no es otra cosa que la crónica de la muerte anunciada de la democracia colombiana tal como la hemos conocido hasta ahora. Es un verdadero suicidio, consentido bien sea por ignorante y torpe candidez, ya por demoníaca complicidad.

En el caso de Santos, me inclino por la segunda hipótesis.

Hace algún tiempo di a conocer un texto de Revel que a mi juicio anunciaba la deriva totalitaria de Santos, tal como la estamos padeciendo y seguirá dándose hasta finiquitar su proditorio empeño de someternos a  la dictadura de las Farc. 

Se trata del fragmento del prefacio al famoso libro de Maurice Joly, "Diálogo en el Infierno entre Maquiavelo y Montesquieu", que reproduzco a continuación:

"Se trate de la destrucción de los partidos políticos y de las fuerzas colectivas, de quitar prácticamente al Parlamento la iniciativa con respecto a las leyes y transformar el acto legislativo en una homologación pura y simple, de politizar el papel económico y financiero del Estado a través de las grandes instituciones de crédito, de utilizar los controles fiscales, ya no para que reine la equidad fiscal sino para satisfacer venganzas partidarias e intimidar a los adversarios, de hacer y deshacer constituciones sometiéndolas en bloque al referéndum, sin tolerar que se las discuta en detalle, de exhumar viejas leyes represivas sobre la conservación del orden para aplicarlas en general fuera del contexto que les dio nacimiento (por ejemplo, una guerra extranjera terminada hace rato), de crear jurisdicciones excepcionales, cercenar la independencia de la magistratura, definir el “estado de emergencia”, fabricar diputados “incondicionales”, (…), bloquear la ley financiera por el procedimiento de la “depresupuestación” (si el vocablo no existe, existe el hecho), promover una civilización policial, impedir a cualquier precio la aplicación del habeas corpus; nada de todo esto omite Diálogo en el Infierno entre Maquiavelo y Montesquieu Maurice Joly, este manual del déspota moderno sobre el arte de transformar insensiblemente una república en un régimen autoritario o, de acuerdo con la feliz fórmula de Joly, sobre el arte de “desquiciar” las instituciones liberales sin abrogarlas expresamente. La operación supone contar con el apoyo popular y que el pueblo (lo repito por ser condición indispensable) esté subinformado; que, privado de información, tenga cada vez menos necesidad de ella, a medida que le vaya perdiendo el gusto.
Por consiguiente, la dictadura puede afirmarse con fuerza a través del rodeo de las relaciones públicas. Pero, claro está, cuando se torna necesario, parafraseando una expresión de Clausewitz, el mantenimiento del orden no es otra cosa que las relaciones públicas conducidas por otros medios. Las diferentes controversias acerca de la dictadura, el “fascismo” etc., son vanas y aproximativas si se reduce la esencia del régimen autoritario únicamente a ciertas formas de su encarnación histórica. Pretender que un detentador del poder no es un dictador porque no se asemeja a Hitler equivale a decir que la única forma de robo es el asalto, o que la única forma de violencia es el asesinato. Lo que caracteriza a la dictadura es la confusión y concentración de poderes, el triunfo de la arbitrariedad sobre el respeto a las instituciones, sea cual fuere la magnitud de tal usurpación; lo que la caracteriza es que el individuo no está jamás al abrigo de la injusticia cuando solo la ley lo ampara. No se trata solo de los medios para alcanzar tales resultados. Es evidente que esos medios no pueden ser los mismos en todas partes. Las técnicas de la confiscación del poder en las moderna s sociedades industriales de tradición liberal, donde el espíritu crítico es por lo demás una tradición que hay que respetar, un academicismo casi, donde existe una cultura jurídica, no pueden ajustarse al modelo del despotismo ruso o libio. Más aún, la confiscación del poder, cuando se realiza en tiempo de paz y prosperidad, no puede asemejarse, ni por su intensidad ni su estilo, a una dictadura, instaurada a continuación de una guerra civil, en un país económicamente atrasado y sin tradiciones de libertad."


viernes, 30 de junio de 2017

¿Acaso se cosechan uvas de las zarza o higos de los cardos?

Estas palabras de Mt. 7,15, 16 ilustran sobre el escepticismo de los colombianos acerca del Acuerdo Final con las Farc.

Los colombianos no creen en estas ni en Santos, y con muy buenas razones. Ese AF, fuera de que contiene ingredientes tan nocivos que son capaces de hacer trizas a Colombia, es hijo de la mentira y la traición. Se lo estipuló a espaldas del pueblo y en contra de su voluntad expresa, llevándose de calle nuestra endeble institucionalidad. El modus operandi de su adopción y su puesta en práctica ha traído consigo de hecho el hundimiento de nuestro régimen constitucional. Si espurio fue el origen de la Constitución Política de 1991, más aún lo es el de la túnica de Neso con que ahora se pretende cubrirnos dizque para curar las dolencias de la patria y traerle la ansiada paz.

El Acuerdo Final que falazmente se quiere ubicar en la cúspide de nuestro ordenamiento político no es, en efecto, un manto sagrado, sino una túnica envenenada que suscitará por doquier consecuencias letales.

Ya se ve con entera claridad que lo acordado no es convenio regido por el espíritu de justicia que ordena dar a cada quien lo suyo, sino la vergonzosa capitulación de unas autoridades que olvidaron sus compromisos para con el pueblo colombiano para hincarse de rodillas ante un grupúsculo de narcoterroristas que dice inspirarse en los delirios ideológicos del marxismo-leninismo.

"Por sus frutos los conoceréis", dice el versículo del Evangelio que vengo citando.

¿Qué podemos esperar de esa funesta camarilla de capos que Santos ha ubicado en los umbrales del poder, que para ellos no son los de la "polvosa puerta" de que hablara el poeta, sino el orto que estimula su feroz apetito de venganza y de opresión sobre nuestras sufridas comunidades?

La venganza vendrá de manos de la fementida Jurisdicción Especial para la Paz (JEP); la opresión, de los dispositivos que el oscuro general Naranjo se comprometió en La Habana a diseñar y poner en práctica para neutralizar a quienes se considere como "enemigos de la paz", incluyendo ahí a los que se atrevan a "estigmatizar" a las Farc y sus adláteres.

Ya se habla del control de las redes sociales, para que en ellas nada se diga que moleste a Santos y sus nuevos mejores amigos. Y vendrá la extensión de las ominosas disposiciones del "delito de odio", con miras dizque a desarmar los espíritus de quienes han sido víctimas de las Farc o se sienten escandalizados ante sus innumerables y horrendas atrocidades.

¿Podemos esperar con buenas razones que la visita del Papa a Colombia logre el blindaje espiritual de un proceso que clama justicia al Cielo?

Lo que en el AF se nos pide a los colombianos es arrepentimiento, propósito de la enmienda y satisfacción de obra  por haberles dado motivo a las Farc para sus depredaciones. Pero a sus capos y sus dirigentes clandestinos del PC3 no se les exige, en cambio, que pidan perdón por el mal que han hecho, ni se sometan adecuadamente a las penas que por lo mismo merecen, ni les den cumplida satisfacción a las víctimas de sus crímenes.

¿Vendrá el Papa a pedirnos que aceptemos que sean ellos quienes nos gobiernen en los tiempos venideros? ¿Se mostrará con ellos tan compasivo como lo ha sido con los verdugos de los pueblos cubano y venezolano?

Acabo de leer un libro estremecedor:"El Secreto Mejor Guardado de Fátima", de José María Zabala. ¿Cuál es ese secreto? Nada menos que la apostasía de la Iglesia, que se aproxima a pasos agigantados.


jueves, 22 de junio de 2017

De la Democracia Tumultuaria a la Democracia Totalitaria

En los manifiestos políticos hay que esmerarse en separar la paja del grano, lo que se dice para la exportación, a guisa de buenas intenciones y para adormecer las conciencias, y el núcleo de lo que realmente se pretende llevar a cabo.

Es lo que resulta indispensable hacer respecto del "Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera" que se firmó como resultado de las conversaciones de La Habana entre el gobierno de Santos y las Farc. 

Ese AF está plagado de retórica declamatoria tras de la que se esconde un programa minuciosamente urdido y articulado tendiente a facilitarles a las Farc su ansiada toma del poder.

Mucho se habla en el mismo de la ampliación y la profundización de la democracia, que supuestamente "permita que surjan nuevas fuerzas en el escenario político para enriquecer el debate y la deliberación alrededor de los grandes problemas nacionales y, de esta manera, fortalecer el pluralismo y por tanto la representación de las diferentes visiones e intereses de la sociedad, con las debidas garantías para la participación y la inclusión política"(pag. 7).

Se precisa en la página 35 que "Esto incluye el fortalecimiento de las organizaciones y movimientos sociales, y el robustecimiento de  los espacios de participación para que ese ejercicio de participación ciudadana tenga incidencia y sea efectivo, y para que vigorice y complemente la democracia".

Dentro de este orden de ideas, al tocar el tema de derechos y garantías para el ejercicio de la oposición política en general, al comienzo del numeral 2.1.1. se dice que:

"El ejercicio de la política no se limita exclusivamente a la participación en el sistema político y electoral, razón por la cual la generación de espacios para la democracia y el pluralismo en Colombia requiere del reconocimiento tanto de la oposición que ejercen los partidos y movimientos políticos, como de las formas de acción de las organizaciones y los movimientos sociales y populares que pueden llegar a ejercer formas de oposición a políticas del Gobierno Nacional y de las autoridades departamentales y municipales".

Se habla entonces de que hay que que garantizarles a las organizaciones y los movimientos sociales y populares el pleno ejercicio de derechos y libertades, incluyendo el de hacer oposición, así como promover y facilitar los espacios para que tramiten sus demandas, tema que se desarrolla en el numeral 2.2.1.

Las organizaciones y movimientos sociales y populares suelen manifestarse a través de la movilización y la protesta. El numeral 2.2.2. versa sobre las garantías respectivas, dentro del criterio que en seguida se enuncia:

"La movilización y la protesta pacífica, como formas de acción política, son ejercicios legítimos del derecho a la reunión, a la libre circulación, a la libre expresión, a la libertad de conciencia y a la oposición en una democracia. Su práctica enriquece la inclusión política y forja una ciudadanía crítica, dispuesta al diálogo social y a la construcción colectiva de Nación. Más aún, en un escenario de fin del conflicto se deben garantizar diferentes espacios para canalizar las demandas ciudadanas, incluyendo garantías plenas para la movilización, la protesta y la convivencia pacífica. Junto con la movilización y la protesta se deberán garantizar los derechos de los y las manifestantes y de los demás ciudadanos y ciudadanas."

Más adelante se dispone que "Las movilizaciones y las protestas, incluyendo los disturbios se tratarán con pleno respeto de los derechos humanos por parte de la autoridad legítima del Estado, garantizando a la vez, de manera ponderada y proporcional, los derechos de los demás ciudadanos"(pag. 45).

Hay acá toda una concepción de la democracia que no vacilo en llamar tumultuaria, pensada para que sirva de antesala de la revolución. Lo que ahí se prevé no es otra cosa que el estímulo para la multiplicación de soviets a todo lo largo y ancho del territorio nacional, que después dará lugar a repetir la consigna promovida por Lenin que rezaba: "Todo el poder para los soviets".(Vid. https://www.marxists.org/espanol/nin/1932/soviets.htm)

Es bien sabido que de ahí a la instauración de la dictadura solo media un paso. La fórmula oficial era la dictadura de los soviets de obreros y campesinos. En realidad, todo se encaminaba hacia el poder absoluto para Lenin, tal como puede leerse aquí: https://catedramanagement.ie.edu/wp-content/uploads/sites/147/2013/11/Todo-el-poder-para-los-soviets-1.pdf

Las Farc han sido enfáticas en afirmar que el Acuerdo Final es solo un paso al frente en su estrategia revolucionaria. Si dicen haber abandonado la idea de la toma del poder por medio de las armas,  es porque lo convenido con Santos les garantiza llegar a él por otros medios, vale decir, por la combinación de diferentes formas de lucha. La más importante de ellas, la movilización popular que desgasta a los gobernantes en todos los niveles, al no ser capaces de satisfacer las múltiples y crecientes demandas de los distintos colectivos que se pondrán en acción, ni de poner freno a sus movilizaciones, así deriven en disturbios.

Sus modelos contemporáneos son el cubano y el venezolano. Lo proclaman con entera franqueza: aspiran a que Colombia sea como Cuba y Venezuela.  Pero los regímenes que imperan en estos países no obedecen a los principios de la democracia pluralista, celosa en el respeto de la dignidad humana y los derechos que de la misma emanan, sino a los de otra concepción de la democracia, la totalitaria, que se creyó vencida con el derrumbe del imperio soviético, pero trata de revivir en América Latina por obra del Socialismo del Siglo XXI que surgió por iniciativa de Fidel Castro.

De la democracia totalitaria trata un texto que ya es clásico de J. L. Talmon,  que lleva precisamante por título "Los Orígenes de la Democracia Totalitaria". Se lo puede descargar a través del siguiente enlace: https://archive.org/details/in.ernet.dli.2015.460216

Esa democracia se opone radicalmente a la pluralista, que es de inspiración liberal. Una y otra son incompatibles entre sí, como lo demostró Raymond Aron en un texto que también es clásico, "Democracia y Totalitarismo". 

Se sigue de ahí que las frecuentes menciones al pluralismo político que se hacen en el Acuerdo Final son del todo engañosas. Lo que con el mismo se busca no es profundizar una democracia liberal, sino abrirle cauce al proyecto totalitario y liberticida que anima a las Farc, tal como lo pone de manifiesto un lúcido escrito del profesor Darío Acevedo Carmona, "Democracia o Totalitarismo", cuya lectura recomiendo vivamente (Vid. http://www.periodicodebate.com/index.php/opinion/columnistas-nacionales/item/15610-democracia-o-totalitarismo).













miércoles, 31 de mayo de 2017

La Revolución en Marcha

He dicho que el NAF parece ser obra de un Chapulín Colorado con cuya astucia no contaba nuestra clase dirigente. Es un texto fríamente calculado para adelantar en dos tiempos un proceso revolucionario entre nosotros.

El primer tiempo ya está transcurriendo. Dice "El Colombiano" de hoy en su página 4 que está "lista la máquina del Acuerdo de paz, pero falta ponerla a andar", a propósito de los 34 decretos que expidió Santos para implementar lo pactado con las Farc.

Como lo han proclamado los capos de la organización subversiva, el NAF no trae consigo para ellos la toma del poder, pero sí la prepara.

Las Farc han negociado la lucha armada a cambio de unas muy significativas ventajas tácticas que las ubican en el umbral del ansiado poder por el que han batallado a lo largo de más de medio siglo.

Esas ventajas son innumerables. Gozarán de justicia y organismos de investigación propios; cuando constituyan su partido político, tendrán prebendas exorbitantes; el régimen electoral se acomodará a sus intereses; a través de la CSIVI controlarán toda la producción normativa atinente al desarrollo del NAF; la suerte del sector rural, con todo lo que ello implica, quedará en sus manos; el erario público cargará con la responsabilidad de proteger a sus miembros y asegurar su manutención, etc.

Llamo la atención sobre dos asuntos que no han sido objeto de análisis pormenorizado en el seno de la opinión pública: el impacto económico del NAF y la concepción de la democracia que el mismo postula.

Escribe Santiago Leyva Botero, también en "El Colombiano", sobre los aspectos organizacionales y de gestión asociados a la puesta en marcha de los propósitos fijados en los acuerdos:

"Sobre estos asuntos de la implementación, realmente habría mucho por decir. Los acuerdos de La Habana, según cálculos propios, involucran alrededor de 23 macroplanes, desagregados en una infinidad de pequeños y grandes proyectos; 25 nuevas organizaciones o instancias; y la reforma a muchas otras (al menos otras 20), como el Consejo Nacional Electoral, el sistema de Catastro, etc. Además, se plantea la creación de múltiples instancias de consulta y participación. Todo esto crea una compleja matriz de actores y proyectos. Además, hoy existen múltiples coordinadores como la Vicepresidencia de Naranjo, la Consejería Presidencial para el Posconflicto de Pardo, el Comisionado de Paz (Jaramillo) y una comisión que el mismo acuerdo planteó (la CSIVI). Todos estos mecanismos son débiles en términos de equipos de trabajo y no tienen presencia significativa en territorio. En resumen, tanta complejidad, en el marco de una coordinación fragmentada y sin capacidades territoriales, es definitivamente un asunto problemático. La discusión debe comenzar."(http://www.elcolombiano.com/opinion/columnistas/la-gestion-publica-de-los-acuerdos-con-las-farc-XF6623275).

Estos aspectos traerán consigo enormes cargas presupuestales que una economía en estado crítico como la actual difícilmente podrá soportar. Algunos cálculos a mano alzada fijan en ocho billones de pesos anuales, a lo largo de 10 años, el costo de los programas para el sector rural. Pero en "La Hora de la Verdad" se dijo esta mañana que el solo programa de vías terciarias que asumirá la Nación podría valer la friolera de cincuenta billones de pesos.

El desmadre del gasto público ya es de por sí alarmante por sus consecuencias económicas. Muchos temen que podría desatar una inflación incontrolable, como la de Venezuela.

El nuevo ordenamiento que se pretende implantar en el sector rural va encaminado a modificar radicalmente el régimen socio-económico actualmente en vigencia. Ello implica, necesariamente y a pesar de las proclamas que se hacen sobre el estricto respeto a la propiedad privada y los derechos adquiridos, la transformación de su régimen jurídico. 

Aceptemos, en gracia de discusión, las múltiples falencias que afectan al sector rural en nuestro país. Pero las ventajas de las novedades que se proyectan están por verse y no nos garantizan un agro más productivo ni más ventajoso para el campesinado. Ignoramos los efectos que tendrá tanto asistencialismo, al tiempo que observamos en su formulación el "miserabilismo" que hace años criticaba, con buenas razones, Álvaro Gómez Hurtado.

Algo que sí podemos aseverar es lo concerniente a sus consecuencias políticas. Los macroplanes, proyectos, organizaciones o instancias,etc. de que habla Leyva en su artículo implicarán creación de entidades, dotación de personal y elementos para su funcionamiento, erogaciones presupuestales de toda índole, etc. Y sobre esos rubros del presupuesto tienen puestos sus ojos los políticos de la coalición gubernamental y también los zorros de las Farc, tal como lo puso de presente hace poco el coronel Villamarín en un artículo que amerita leerse con cuidado (Vid. http://www.luisvillamarin.com/defensa-nacional-y-seguridad-nacional/1428-reflexiones-politico-estrategicas-de-cumbre-terrorista-farc-eln-en-cuba.html).

Dice el coronel Villamarín que cabe inferir que en la reciente reunión de las Farc y el Eln se tocaron, entre otros temas, los "cursos de acción frente a la actitud avarienta de muchos congresistas que en el fast-track han aprobado todo lo que les ponen por delante en torno al pacto Farc-Santos, porque están ansiosos de hincar el diente a los presupuestos que de allí se derivan y con ellos financiar parte de las próximas elecciones parlamentarias".

Es bien sabido que el control del presupuesto otorga poder político. Las Farc son conscientes de ello y caerán a como dé lugar sobre los fondos públicos destinados a cubrir los gastos que demandará la puesta en marcha de su empresa revolucionaria.

Para este efecto, en el NAF se proyecta una reforma política que ofrece muchas aristas. Unas de ellas tocan con el "Sistema Integral para el Ejercicio de la Política" que se considera en sus páginas 38 y siguientes. Sugiero que se lea lo que al respecto se estipula en en el numeral 2.2 sobre "Mecanismos democráticos de participación ciudadana, incluidos los de participación directa, en los diferentes niveles  y diversos temas" (p. 42 y ss.).

El documento va más allá de lo relacionado con partidos y movimientos políticos, que en nuestra Constitución Política se considera que son los actores fundamentales del sistema democrático, para explayarse en las garantías que deberán establecerse en favor de los "movimientos y organizaciones sociales", que serán el instrumento predilecto de las Farc para ejercer presión sobre las autoridades y debilitar a los gobiernos.

Leyendo lo que sobre el particular se estipula en el NAF, vino a mi memoria el comentario que según el profesor Joseph-Barthélemy hizo Taine acerca de la primera Constitución que se expidió durante la Revolución Francesa:"La organización de la anarquía".(Barthélemy,"Précis de Droit Constitutionnel", Dalloz, Paris, 1936, p. 4).

La ingobernabilidad resultante de la puesta en marcha de las estipulaciones del NAF dará lugar al segundo tiempo que no se trata en el mismo, pero está anunciado en las declaraciones de los capos de las Farc: la toma del poder.





jueves, 25 de mayo de 2017

Fue por lana y salió trasquilado: quedó viendo un chispero

No encuentro manera distinta de resumir en pocas líneas el resultado del encuentro Trump-Santos que tuvo lugar la semana pasada en Washington.

Las palabras del anfitrión y su pedido al Congreso norteamericano de reducir y condicionar la ayuda financiera a nuestro país lo dicen todo: Santos quedó con los crespos hechos.

El texto de lo que le dijo públicamente Trump puede leerse aquí: https://oiganoticias.com/2017/05/24/trump-no-apoyo-proceso-de-paz-santos-mentiroso/

Cuando su invitado esperaba un vigoroso y alentador apoyo al acuerdo que convino con las Farc dizque para edificar en Colombia una paz estable y duradera, Trump se limitó a felicitarlo tibiamente por el Premio Nobel que de modo dudoso le fue otorgado por los noruegos, no sin antes centrar su discurso en dos temas que de seguro le llegaron a Santos hasta los "tétanos".

Le habló primero de los crímenes derivados de la droga, que a su juicio exhiben una tendencia de veras alarmante, que cobra caracteres de una epidemia que está envenenando las vidas de muchos americanos y a la que hay que ponerle coto.

Se dolió del récord que alcanzaron los cultivos de coca y la producción de cocaína el año pasado, urgiendo a Santos para remediar ese asunto de la manera más rápida posible.

Basta con leerlo entre líneas: Trump está suficientemente informado de que ese récord es fruto de las negociaciones con las Farc. 

Es poco probable que haya leído el indigesto mamotreto del NAF, pero sus asistentes muy seguramente le han contado que ahí no se estipula un modo rápido, algo así como un "fast-track", para reducir los cultivos de coca ni la producción y el tráfico de cocaína destinada a envenenar al pueblo norteamericana. Se trata, más bien, de un modo lento y, más precisamente, de un engañabobos, tal como lo presenta el inefable general Naranjo, a quien se le ocurrió sostener en República Dominicana  sin sonrojarse que, a raíz del acuerdo final, las Farc decidieron romper con el narcotráfico. Entre paréntesis, señalo que esto no debe de haberles gustado a sus capos, quienes a pie juntillas siempre han negado ser narcotraficantes.

Es posible que a Trump también le hayan comentado que el NAF, al estipular sibilinamente que el narcotráfico en que han incurrido las Farc guarda conexidad con el delito político de rebelión, viola flagrantemente la Convención de Viena sobre la materia y hace de Colombia un país que desconoce sin reato sus compromisos internacionales.

El segundo tema del discurso de Trump toca con la situación de Venezuela, que según sus palabras "está en un estado lamentable como lo vemos todos a través de los medios". Añadió que "es un problema horrible", para concluir que "desde el punto de vista humanitario es diferente a todo lo que hemos visto en mucho tiempo".

Al redactar su discurso, Trump debió recordar lo que pocos días antes escribió Mary Anastasia O'Grady en Wall Street Journal en el sentido de que, con Santos, Colombia está más cerca de Venezuela y de Cuba que de Estados Unidos.

Con extrema delicadeza, bastante inusual en él, parece que Trump le dijo a Santos: defínase, está con ellos o con nosotros.

Es bien sabido que el régimen de Maduro está en la mira de los Estados Unidos y sus aliados, por cuanto representa un gravísimo peligro para la seguridad mundial.

Los indicios sobre el particular son abrumadores. El libro de Omar Bula, "El Plan Maestro", lo denunció hace algún tiempo. Y lo que ahí se dice quedó corroborado por Víctor Amram en el reportaje con Jaime Bayly que puede escucharse a continuación: https://www.youtube.com/watch?v=oWQ2N6Xi-tw

No es improbable que también los asistentes de Trump le hayan advertido que con el NAF Colombia quedó bajo la tutela de Cuba y Venezuela. Su implementación, más temprano que tarde, nos hará girar dentro de la órbita de esos regímenes criminales, tal como nos lo advirtió hoy Pedro Pedrosa en "La Hora de la Verdad".

Más que trasquilado, Santos debió de salir chamuscado de la reunión con Trump y por eso corrió a nombrar a Camilo Reyes como embajador en los Estados Unidos, a fin de que haga el oficio de bombero, como lo realizó con Samper cuando nadie era capaz de dar la cara por Colombia ante el escenario internacional. Menuda tarea le espera al más experimentado de nuestros diplomáticos.

Se atribuye a Churchill una reflexión que seguramente viene de mucho tiempo atrás:"Se puede engañar a una persona todo el tiempo; se puede engañar a muchos por mucho tiempo; pero no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo".

Santos ha edificado su política sobe las bases del disimulo, la mentira, el fraude, la trapacería y otras malignidades. Está próximo a cosechar los frutos podridos de su perversidad.






viernes, 19 de mayo de 2017

Blindaje de Hojalata

El gobierno de Santos y las Farc pretendieron hacer del NAF una camisa de fuerza para amarrar al pueblo colombiano a unas disposiciones que, so pretexto de garantizar una paz estable y duradera con esa organización narcoterrorista y comunista, pueden estar llamadas a acarrearle grandes males.

Para tal efecto, urdieron una serie de maromas aparentemente jurídicas que dizque lo blindaban frente a cualquier intento de modificarlo, ignorando que la ciudadanía colombiana lo rechazó rotundamente en el  plebiscito del dos de octubre del año pasado.

El exprocurador Ordóñez y el exministro Fernando Londoño Hoyos tienen toda la razón al calificar de ilegítimos ese texto y lo que con base en el mismo se ha ordenado. Para decirlo en términos civilistas, dado el pronunciamiento popular en contra suya, ahí se trata, más que de nulidad absoluta, de un evento de inexistencia. 

Insisto en la tesis que he sostenido en este blog: haber convertido en un Sí el No que triunfó en el plebiscito trajo consigo el desmoronamiento del Estado de Derecho entre nosotros. A partir de ese momento, Colombia ha empezado a vivir bajo un régimen de facto, una verdadera dictadura, así sea con ciertas apariencias de constitucionalidad.

El fallo que produjo esta semana la Corte Constitcuional sobre el "fast track" es una de esas apariencias. Sobre el mismo hay que decir que una sola golondrina no hace verano. La Corte se rasgó las vestiduras por unas disposiciones del fementido "Acto Legislativo para la Paz", invocando que con ellas se desconocía el sagrado principio de la separación de poderes. Pero, según informa la prensa, dio por hecho que el Congreso, mediante meras proposiciones, sustituyera la manifestación de la voluntad soberana del pueblo que se requería para refrendar el NAF, como si con tan torpe procedimiento pudiera dársele vida jurídica a un texto que, en rigor, está llamado a sustituir la Constitución Política y no meramente a reformarla en aspectos puntuales.

No hay que olvidar que, de conformidad con lo que han expresado las Farc, a su juicio lo que se adelantó en La Habana fue un verdadero proceso constituyente encaminado a sentar las bases de la Nueva Colombia que su delirio ideológico pretende implantar, es decir, el régimen totalitario y liberticida a la cubana y la venezolana que pretenden instaurar entre nosotros.

Hay que esperar a que la Corte Constitucional se pronuncie sobre el intento de incorporar el NAF a nuestro ordenamiento jurídico ya no como parte integrante de nuestra Constitución Política, sino como un Acuerdo Especial que según el Derecho Internacional Público prevalece sobre ella y está dotado, por consiguiente, de fuerza supraconstitucional.

Entonces sabremos si con su actual composición, de la que ha entrado a hacer parte un jurista de cualidades sobresalientes como Carlos Bernal Pulido, la Corte va a reasumir su papel de guardiana de la integridad de la Constitución o, por el contrario, contribuirá a seguir haciéndola trizas, que es lo que pretenden Santos y las Farc con las vergonzosas rabulerías con que han tratado de darle visos de juridicidad al proceso revolucionario que está en curso.

Se ha dicho hasta el cansancio que quienes ignoran la historia corren el riesgo de repetirla. En otras oportunidades he recordado que los constituyentes de Cúcuta en 1821 pretendieron que lo aprobado por ellos solo pudiera reformarse una vez transcurrido el término de 10 años. Esa decisión trajo consigo perturbaciones de tamaña gravedad que acarrearon la instauración de la dictadura de Bolívar, las guerras civiles y la disolución de la Gran Colombia. Y, años más tarde, los convencionistas de Rionegro, en 1863, pensaron que su obra era tan perfecta que, al decir de alguien,"guardaron las llaves de su reforma en una urna y la arrojaron al mar". Esa "Constitución para ángeles", como dicen que dijo Víctor Hugo, hizo de los flamantes Estados Unidos de Colombia un verdadero infierno. Rafael Núñez la ultimó, según Germán Arciniegas, de un "balconazo".

Lo que se acordó con las Farc difícilmente traerá consigo la paz, pues el pueblo lo rechaza. 

Colombia está ad portas de una crisis de legitimidad, que es, como lo enseña la historia de Roma, el orto de la guerra civil. 

Para que haya paz hay que contar con el pueblo, que es el gran ausente en todas estas deliberaciones.