martes, 26 de julio de 2022

Manual de Supervivencia

El ingeniero industrial y asesor económico Julio César Iglesias publicó hace poco un libro que, como dice la jerga periodística, resulta ser hoy de palpitante actualidad: "¿Y si gana Petro?".

Los cambios que anuncia el gobierno entrante repercutirán para bien o para mal sobre todos nosotros. Quizás algunos resulten beneficiados, pero muchos serán los afectados negativamente si se cumplen los pronósticos que formula Iglesias en su publicación. A ellos se refiere su primera parte. La segunda es, por así decirlo, un manual de supervivencia para asimilar y adaptarse a lo que se ve venir.

He dicho en un escrito anterior que entraremos en una era de incertidumbre. Muchas personas están atemorizadas pensando que van a experimentar la disminución y hasta la pérdida de sus patrimonios y sus ingresos, sufriendo así grave retroceso en su nivel de vida. Es asunto que inquieta sobre todo a la clase media, pues los más acomodados, como sucedió en Venezuela, hallan fácil refugio para sus personas y sus riquezas en el exterior. Más delicado es el temor por las persecuciones, las revanchas y el atropello de libertades y derechos.

Estos sacrificios para las clases más pudientes dicen justificarse en función del mejoramiento de la calidad de vida de las menos favorecidas por la fortuna y en aras de una sociedad igualitaria. Pero el desbarajuste de la economía, con sus secuelas de inflación, desempleo, desabastecimiento, cierre de empresas, fuga de capitales, caída de la inversión, etc. golpea con mayor severidad a la población de escasos recursos. Como lo advirtió Fico en la campaña electoral, puede significar comida para algunos hoy, pero hambre para todos mañana.

No debe descartarse, por supuesto, la acción de elementos moderados que morigeren las políticas reformistas, adecuándolas en lo posible a las realidades del país. Pero desde ya se advierte la presencia de activistas radicales que podrían forzar las cosas hasta extremos indeseables y altamente peligrosos. Ya Vivian Morales ha advertido sobre la democracia tumultuaria que se prefigura en los actos inaugurales del nuevo gobierno (vid. La posesión de Petro - Columna de Viviane Morales - Columnistas - Opinión - ELTIEMPO.COM).

¡Todo en Colombia está hoy en veremos!

Lo menos creíble es una transición sosegada hacia el nuevo orden que pretende imponerse. La exacerbación de los conflictos es quizás lo que parece sobrevenir. Y lo que de ahí resulte no es fácilmente predecible: ¿anarquía, guerra civil, dictadura de izquierda o de derecha?

Hasta hace algún tiempo se decía que si uno afrontaba alguna situación en extremo dificultosa se encontraba "en la olla". La expresión correcta para describir a la Colombia de hoy es que está en la UCI.



miércoles, 20 de julio de 2022

Populismo y Comunismo

He dicho que el populismo es difícil de definir, pues no se trata propiamente de una ideología política, sino de una tendencia que puede exhibir muchos matices y se ha manifestado a todo lo largo y ancho de la historia de la humanidad. civilizada. Baste con recordar el "Pan y Circo" de los romanos, con lo que se trataba de mantener al pueblo contento. Dar satisfacción a los apetitos de las masas es una vieja receta para conquistar y preservar el poder con el propósito de gozar de sus gajes. El populismo azuza a los menesterosos contra los pudientes, pero de él se lucran quienes aspiran a desplazar a estos últimos. No en vano se ha dicho que estas revoluciones culminan con un cambio de ricos. Las estructuras se mantienen, pero los actores que se benefician de ellas cambian. "Todo cambia para que todo siga igual", como dicen que reza la conclusión de esa obra maestra que es "El Gatopardo", de Giuseppe Tomasi di Lampedusa. Vid. El gatopardo para analistas internacionales - Real Instituto ElcanoGuiseppe De Lampedusa - El Gatopardo (derechopenalenlared.com)

El comunismo es algo muy diferente. Se basa en una ideología que muestra todos los rasgos de lo que Karl Schmitt llamaba una religión secular. Su estructura conceptual, sus desarrollos, la diversidad de sus orientaciones, su capacidad de penetrar no sólo la esfera racional, sino las emociones, las ilusiones y en suma las pasiones de la gente para motivar sus acciones, lo hacen muy parecido a la religión, contra la que sin embargo se ha alzado desde sus comienzos, si bien utilizándola cuando la ha considerado conveniente para sus propósitos.

En síntesis, el comunismo entraña toda una concepción del mundo que tiende a llevarse a la práctica en procura de una transformación radical de la sociedad y del hombre mismo. Un leit-motiv  que lo anima es precisamente el mito del "Nuevo Hombre". Como en las grandes religiones, exhibe textos sagrados, ortodoxias, cismas, herejías e incluso apostasías que suscitan fuertes confrontaciones entre sus adeptos. Pero se nutre de la idea de unas verdades absolutas que se hace menester imponerlas por la fuerza. El mesianismo termina dominándolo, a pesar de su rechazo del individualismo y su favor por lo colectivo. También registra, por un lado, su santoral y, por el otro, su galería de réprobos.

Raymond Aron, estudioso y crítico sagaz del marxismo, decía que Marx es "simple para los simples y sutil para los sutiles", amén de "inagotable y equívoco". Su credo llega con facilidad a las mentes ilusas, pero al mismo tiempo se presta a las sinuosas elucubraciones de las que tratan de penetrar la complejidad de lo real. Todas ellas encuentran en su pensamiento respuestas para orientar sus acciones, hasta que tropiezan con la dura realidad.

En un libro ya célebre, Furet, que fue comunista en su juventud, al contemplar su fracaso en Europa oriental, trató de ajustar cuentas con él hablando de "El Pasado de una Ilusión". Vid. Download PDF - Furet, Francois - El Pasado De Una Ilusion, Fce, 1995. [546gq66p8xn8] (idoc.pub). En el  plano doméstico, Libardo Botero y Alfonso Monsalve han protocolizado sus respectivos ajustes en dos libros cuya lectura recomiendo de nuevo vivamente, ambos publicados por Alvear Editor: "Réquiem por una Ilusión" y "El Secuestro de Borge".

Esa ilusión ha revivido en los tiempos que corren a través de diversas reinterpretaciones, unas de las cuáles se resumen en el Socialismo del Siglo XXI que patrocinaron Fidel Castro y Lula para tratar de que sobreviviera a la catástrofe de la última década del siglo XX. A fe que no les ha ido mal, pues la idea comunista ha revivido en Nuestra América como una mancha roja similar a la gangrena que sube pierna arriba hasta contaminar todo el organismo. Ya está campante en nuestro país amenazando con transformarlo radicalmente en los tiempos venideros. Sus portavoces hablan de que un solo período presidencial es insuficiente para lograr sus propósitos y nos hablan de por lo menos doce años para llevarlos a cabo.

Colombia lleva, mal contados, cerca de cien años defendiéndose del comunismo, según se lee en el libro de Eduardo Mackenzie "Las Farc o el Fracaso de un Terrorismo". Vid. 12Eduardo_Mackenzie-Las_Farc_El_fracaso_de_un_terrorismo.pdf (historiadecolombiaplural.com). Ya claudicó. Lo que sigue está por verse.


miércoles, 13 de julio de 2022

La Revancha de los Poderosos

El libro que con este título ha publicado hace poco Moisés Naím es de obligada lectura para quien aspire a entender la vida política en los tiempos que corren.

La suya es una visión crítica sobre la democracia contemporánea, que a su juicio se ve alterada por lo que él denomina las tres pes: Polarización, Populismo y Posverdad.

Es bien sabido que la política ofrece dos facetas, como lo explicaba el profesor Duverger al ilustrarla con la figura del dios Jano: una arquitectónica, orientada hacia la edificación de la armonía social, y otra agonal, como la denominaba el profesor argentino Mario Justo López, centrada en la lucha, la controversia, los desacuerdos.

Uno de los grandes logros de la democracia moderna radica en la conciliación de esas dos tendencias, al hacer que los desacuerdos se muevan dentro de lo que Álvaro Gómez Hurtado denominaba el acuerdo sobre lo fundamental, que se registra básicamente en la Constitución. Ese acuerdo hace posible el juego pacífico de la dialéctica gobierno-oposición y permite que ésta pueda aspirar institucionalmente a ocupar el lugar del primero, dando así pie para la alternación en el ejercicio del poder. 

En su examen de la democracia, Karl Popper señalaba que su ventaja más significativa radica en la posibilidad de reemplazar sin traumatismos a los gobiernos deficientes. 

Que haya contradicción sobre los asuntos políticos es, entonces, algo no sólo natural, sino necesario. Pero debe moverse dentro de unos límites racionales. Más allá de éstos, la polarización entraña graves riesgos para el sistema político. La historia muestra que no pocos escenarios de guerra civil y de dictadura son inevitables en medio de una polarización exacerbada que hace imposible la dialéctica fluida de las fuerzas de gobierno y oposición.

Naím y otros agudos observadores han llamado la atención acerca del radicalismo de la controversia política que se pone de manifiesto en la actualidad en muchos países, incluido el nuestro.

Uno de los ingredientes de esa peligrosa polarización es el populismo que enfrenta a la masa de pobres contra la minoría de adinerados. Es un conflicto que se ha dado a todo lo largo de la historia. Ya Platón lo señalaba con inquietud, mostrando cómo lo aprovechaban los demagogos para sustentar su poder en perjuicio de la armonía colectiva.

No es fácil definir el populismo. He pensado que puede identificárselo cuando los gobernantes pierden de vista el bien común y se aplican a ofrecerle al pueblo, más que lo que realmente necesita, lo que sus apetitos le exigen. Quien quiera formarse una idea de lo que significa el populismo puede considerar lo que el tándem Perón-Evita hizo para arruinar a la Argentina. Son de esa escuela los gobernantes que ofrecen ríos de leche y miel, como dice la Biblia.

Colombia, en términos generales, lo ha evitado. Marco Palacios hace algún tiempo escribió sobre la necesidad de que nuestro país adoptara ciertas dosis de populismo. Ahora, con el nuevo gobierno, parece que entrará de lleno en esa corriente despilfarradora.

El tercer rasgo negativo que destaca Naím en la política actual es lo que denomina la posverdad. Política y verdad rara vez van de la mano, como lo muestra Max Weber en "El Político y el Científico". También Platón observaba a este respecto que ciertas mentiras útiles eran inevitables. No hay que ignorar que el mito es un ingrediente de toda política que debilita desde luego su racionalidad. Pero a Naím lo preocupa ante todo la ubicuidad de la Gran Mentira en los regímenes contemporáneos. 

El Evangelio en su profunda sabiduría nos enseña que "La verdad os hará libres" (Jn 8:38). Por consiguiente, la mentira nos esclaviza y, si se trata de la Gran Mentira, peor esclavitud traerá consigo. Su vehículo más idóneo son las ideologías que están desmoronando el edificio conceptual logrado por la civilización a través de muchos siglos de convivencia humana. 

La acción deletérea de esas "tres pes" no sólo distorsiona la institucionalidad democrática, especialmente en lo que concierne a la regla de la separación de poderes y la alternación en el ejercicio de los mismos, sino que da lugar a la captura de los gobiernos por organizaciones criminales, tal como puede observarse hoy en Venezuela o en Nicaragua.

San Agustín se preguntaba sobre lo que debe diferenciar a un gobierno de una banda criminal y encontraba la diferencia en la justicia. Donde ésta desaparece convirtiéndose en una mera y frustrante ficción, ya no se puede hablar de gobierno, sino de imperio de la delincuencia. ¿Qué tan lejos nos encontramos de ese extremo, cuando estamos inundados de coca, la corrupción es rampante y ya no podemos creer en la imparcialidad de la justicia?

Coda: Agradezco de nuevo los ambles comentarios que sobre mi persona y mis escritos hace el padre Mario García Isaza. Me encantaría atender su sugerencia de no callar frente a lo que se ve venir para nosotros en los tiempos que se acercan, pero ya he dicho todo lo que se me ha ocurrido y seres muy cercanos a mi corazón se alarman por ello. Como reza el adagio, la caridad entra por casa.




viernes, 8 de julio de 2022

Todo está consumado

No corregiré ni adicionaré un solo ápice sobre lo que he expresado acerca del presidente electo. Quod scripsi, scripsi (Jn. 20:22). Nada más hay qué decir en torno de lo que podría sobrevenir en Colombia a raíz del reciente resultado electoral.

Mis seres queridos se preocupan por la franqueza de mis comentarios y aunque a mi edad en la que como dice un tangazo estoy "casi llegando al campo sagrado" ya pocos temores albergo, prefiero no ocasionarles preocupaciones adicionales a las que el actual estado de cosas de suyo les acarrea.

Kenneth Galbraith publicó hace tiempos un libro muy interesante que en alguna ocasión les di a leer a mis discípulos: "La Era de la Incertidumbre"(vid. https://libronube.com/donate/9/) El título me sirve para ilustrar la situación que actualmente experimentamos los colombianos, que genera incertidumbre desde muchos puntos de vista.

Se anuncia la promoción de  cambios profundos en nuestra sociedad, si bien ignoramos cuáles puedan ser su contenido y su intensidad. Si vamos por el camino de la evolución o el de la revolución, no lo sabemos. Todo dependerá de las circunstancias.

Hace algún tiempo publiqué un escrito titulado "Velad y Orad". Los creyentes en el Evangelio encontramos que ello cobra especial sentido cuando atravesamos por circunstancias difíciles. La oración nos consuela, nos fortalece y nos trae la luz de la esperanza. Quiera Dios que seamos capaces de afrontar las dificultades que sin duda alguna sobrevendrán y que de las pruebas a que nos veamos sometidos resulte algo mejor para todos.

De poco valdrá, en todo caso, excitar a la jauría que probablemente comenzará dentro de poco a aullar para silenciar a las voces disidentes. Es algo inherente a regímenes como el que se instalará el 7 de agosto próximo. Muchos políticos ya se están protegiendo al ofrecerle con hipocresía manifiesta su apoyo, en espera de las prebendas y , sobre todo, para protegerse de las persecuciones. Aquéllas quizás se queden en el aire, pero las segundas no tardarán en producirse.

Como sucede con ciertas enfermedades, lo preferible es guardar cama y dejar que evolucionen. Mutatis mutandis, eso haré. No es ya el caso de dar coces contra el aguijón. Resulta más aconsejable evitarlo.

lunes, 4 de julio de 2022

Socialdemocracia y Comunismo

Desde mediados del siglo XIX los movimientos socialistas experimentaron la división entre socialdemócratas y comunistas, tal como puede leerse en el siguiente artículo  deWikipedia: Socialdemocracia - Wikipedia, la enciclopedia libre.

En términos generales, puede decirse que la división se ha dado entre socialistas moderados y socialistas radicales. Los primeros han sido partidarios de la evolución, mientras que los segundos lo han sido de la revolución.

Esta división campea a todo lo largo y ancho del siglo XX. Los radicales, seguidores ante todo de Lenin, promovieron la transformación violenta de la sociedad con miras a erradicar la propiedad privada de los medios de producción, que a su juicio era el fundamento de las clases sociales, y le explotación del hombre por el hombre que, según su ideología, caracterizaba a la relación laboral en el régimen capitalista. La nueva sociedad que surgiera de ahí sería igualitaria y en ella se lograría la emancipación humana respecto de lo que Marx llamaba el reino de la necesidad. Para ello sería necesario implantar transitoriamente la dictadura del proletariado, de suerte que fuese posible erradicar todo vestigio de las sociedades tradicionales, comenzando por la religión y lo que consideraban la moralidad burguesa. El régimen totalitario impuesto por medio de la violencia sería una etapa indispensable para la construcción de la nueva sociedad que pusiese término a las contradicciones sociales y en la que por fin reinase la armonía entre los seres humanos. 

Furet ha escrito que todo esto configuraba una ilusión. A ello se refiere su libro "El pasado de una ilusión: Ensayo sobre la idea comunista en el siglo XX". Vid. El pasado de una ilusión. Ensayo sobre la idea comunista en el siglo XX by François Furet (goodreads.com).

En realidad, fue algo peor que una ilusión: un delirio, una pesadilla. De esto da cuenta "El Libro Negro del Comunismo", que le asigna la módica suma de  más de 100 millones de víctimas .Vid. (PDF) El libro negro del comunismo, ed. Stéphane Courtois, 1998 (researchgate.net)

El comunismo cayó estruendosamente en Europa oriental, dando lugar a la desintegración de la Unión Soviética, y hubo de transformarse de modo sustancial en China y el sudeste asiático, donde se ha adoptado un régimen capitalista de partido único que se acerca más bien al modelo fascista. Subsiste en dos sociedades atípicas, la norcoreana y la cubana, que a nadie que contase con una pizca de buen sentido se le ocurriría presentar como tipos ideales dignos de imitarse.

Su rival, la socialdemocracia, ha evolucionado de modo muy diferente. En términos generales , puede afirmarse que ha sido una tendencia bastante exitosa. Según lo dicho atrás, ha preferido la evolución a la revolución. Se ha adaptado al liberalismo, pero adicionándole la idea de lo social. De ahí que su modelo no sea el del Estado de Derecho en su sentido originario, sino el del Estado Social de Derecho, que aspira a superar el individualismo de aquél por medio de instituciones garantes de la solidaridad social y el mejoramiento de la calidad de vida de los sectores menos privilegiados de la sociedad.

La socialdemocracia exhibe modalidades muy diversas, pero su rasgo común estriba en la idea de que al Estado le corresponde intervenir activamente en la economía y, en general, en la sociedad, para el cumplimiento de sus fines, dentro del respeto por las formas jurídicas, el régimen democrático, las libertades públicas y la economía de mercado. Como lo he señalado en mis "Lecciones de Teoría Constitucional", significa la respuesta del Estado Liberal a su crisis económica, política y social. Una respuesta, por lo demás, exitosa que, como lo observa la profesora Sheri Berman en un ensayo que he citado en otra ocasión, contribuyó de modo decisivo a afirmar la paz en Europa occidental después de la II Guerra Mundial. A la socialdemocracia se debe en muy buena medida la envidiable prosperidad de los países avanzados de Occidente, si bien, como sucede con toda fórmula política, sus realizaciones no están exentas de crítica. De hecho, encuentran contrapeso en tendencias conservadoras que se esmeran en corregir sus excesos y desviaciones. La alternación democrática ha sido elemento eficaz para garantizar el sosiego en países que en la primera mitad del siglo pasado fueron muy turbulentos. Vid.Author: Sheri Berman | Journal of Democracy

A la luz de los recientes resultados electorales, Colombia se encuentra ante la disyuntiva del camino socialdemócrata, que garantiza su institucionalidad, conserva su fisonomía y promueve su prosperidad, y el comunista o criptocomunista, que acarrea la privación de las libertades públicas, el desbarajuste de su economía y la desaparición de su identidad democrática, tal como ha sucedido en nuestra vecina Venezuela, que por obra del Socialismo del Siglo XXI ha pasado de ser una de las sociedades más ricas de la región a la segunda más pobre (vid. Los 15 países más pobres de América (2022) • Libretilla).

Cuál sea el camino que decida seguir, es asunto que dependerá de las circunstancias. El futuro es, desafortunadamente, aleatorio e incierto.