viernes, 30 de diciembre de 2022

Precisiones históricas

No es cierto que en este año que termina por primera vez haya llegado a gobernarnos un presidente izquierdista. 

Aunque la definición de la izquierda política es vaga, con estas palabras se trata de identificar cierta tendencia ideológica que busca romper con el orden establecido en la sociedad. Esa tendencia disruptiva se puso de manifiesto entre nosotros en el siglo XIX con los radicales, a quienes sus contradictores llamaban jacobinos. La izquierda llegó al poder en el siglo XX con Alfonso López Pumarejo, que se rodeó de jóvenes rebeldes, las audacias menores de 30 años, con los que impulsó su llamada Revolución en Marcha. De ahí quedó como legado institucional la reforma constitucional de 1936, de clara inspiración socialista. En general, los presidentes liberales de la pasada centuria comulgaban con la definición del Liberalismo como una coalición de matices de izquierda, según los estatutos que redactó hace más de medio siglo Carlos Lleras Restrepo. En rigor, el partido se ha identificado con la social-democracia europea y es por ello que desde hace años se afilió a la Internacional Socialista.

De cierto modo, habría que considerar además que Belisario Betancur, no obstante su pasado conservador, estaba más inclinado hacia la izquierda y muy poco era lo que le quedaba de sus posturas derechistas de antaño.

Lo que en verdad nos ha sucedido es que por primera vez ha llegado la Casa de Nariño un comunista que no osa decir su nombre. Esa es la gran novedad en la política colombiana. Nuestro país se ha defendido del comunismo a lo largo de 100 años, pero por distintas circunstancias ha dado el brazo a torcer permitiendo que un demagogo extremista llegue a ocupar la jefatura del Estado.

El actual presidente gira en torno de los regímenes cubano y venezolano, pero si lo aceptara de modo explícito perdería apoyo en la población. Cuando le preguntan por el modelo de país en que se inspira habla de Corea del Sur, pero en realidad su mirada va más allá y se posa sobre Corea del Norte.

Él y los extremistas que lo rodean, tales como el senador Cepeda, tiene una hoja de ruta que lo lleva hacia el comunismo. Es astuto, mentiroso y oportunista, pero ya ha sacado las uñas, exhibido sus colmillos y mostrado sus orejas de lobo feroz.

La demagogia es una perversión de la democracia. Ya lo había advertido Platón al observar los estragos que causaba en la Grecia clásica. Trae consigo la agudización de los conflictos sociales. Enfrenta radicalmente a las clases sociales. Exaspera a los pobres contra los acaudalados, estimula sus más bajas pasiones, promueve a los peores, suscita la violencia tanto en las palabras como en los actos, derrocha los recursos públicos, destruye la economía y hace que la democracia degenere en dictadura.

Es poco probable que Colombia escape a los efectos de esa ley inexorable de degradación de la democracia, salvo que un vigoroso y decidido espíritu público logre oponer diques eficaces contra el tirano en ciernes que hoy nos domina.

No cabe duda alguna: nuestro inmediato futuro luce tormentoso.


viernes, 23 de diciembre de 2022

Ha nacido un niño

 Ahora tiempos las páginas sociales registraban la llegada de nuevos miembros a las familias distinguidas con escritos tales como "está de plácemes el hogar de ... y ... con el nacimiento de un (a) precioso (a) chiquillo (a) que llevará por nombre ...."

En condiciones normales, desde que se acredita el embarazo surge una serie de emociones positivas acerca del que está por venir. Y cuando nace, la alegría invade a la familia. Todos tienen que ver con el recién nacido, al que colman de mimos y de regalos. 

Son sentimientos naturales que no tienen otra explicación que el encanto de la vida, su valor supremo. Las inquietudes sobre lo que le espera en el porvenir quedan para después. Por lo pronto, lo que se experimenta es la felicidad. O como dice el título de una exquisita y edificante película italiana, la sensación de que la vida es bella.

Digo que esto ocurre en situaciones normales, porque hay embarazos y nacimientos que suceden en medio de circunstancias difíciles respecto de las cuáles la caridad aconseja comprensión por los dramas de conciencia que ahí se involucran. 

Además, en los tiempos que corren ha venido imponiéndose una feroz tendencia refractaria a la vida y los valores que la misma entraña. Es lo que la Iglesia ha denominado con acierto una cultura de la muerte, que podría también llamarse de la no vida, que promueve la contracepción, el aborto, la eutanasia  y una drástica reducción de la población humana, a veces so pretexto de la dignidad y otras dizque para garantizar su supervivencia, según predican ecologistas radicales como quien gobierna hoy a Colombia.

Estamos hoy en vísperas de la Navidad y es oportuno reflexionar sobre su profundo significado espiritual. Es cierto que la evolución de las costumbres conlleva el deterioro de dicho significado, hasta el punto de hacer de ella una festividad casi pagana, por no decir que del todo ya lo es. Pero queda todavía un trasfondo destacable que toca con la exaltación de la familia. Para muchos que han perdido la fe, la Navidad sigue siendo un momento de unidad familiar y, en especial, de gozo para la infancia.

Por obra de ideologías perversas que han invadido la cultura en los tiempos que corren, la familia ha entrado en una crisis de tal gravedad que amenaza la estructura misma de la civilización de más de mil quinientos años en que nos hemos formado. Y los niños son las grandes víctimas de tamaño desquiciamiento institucional. Los depravados que cumplen el papel de "maîtres à penser" quieren destruir su inocencia y de ese modo la calidad de sus vidas con iniciativas como la muy corrupta sobre educación sexual que se tramita hoy en el congreso. Al fin y al cabo, estamos en manos de malandrines o, cuando menos, de fronterizos del delito.

La Navidad que celebramos los cristianos apunta hacia un misterio insondable: la decisión amorosa de Dios de hacerse humano para ofrecernos la redención y la salvación en el más allá. 

El Niño cuyo nacimiento en Belén nos llena de alegría nos trae promesas de vida digna acá y de beatitud eterna allá. Si no hubiera venido al mundo, ¿cuál habría sido nuestro destino? El mundo clásico es ideal para una minoría que disfruta leyendo ese estupendo libro de Irene Vallejo que titula "El Universo en un Junco". No lo es para la inmensa masa de desposeídos. Los apologistas de la vida salvaje, tales como los indigenistas y los devotos de las negritudes, ¿estarían hoy en mejores condiciones bajo la férula de los caciques tribales?

La deuda de nuestra civilización y, desde luego, de nuestra calidad de vida, para con el cristianismo es invaluable. Al Niño cuyo nacimiento celebraremos mañana le debemos lo mejor de lo que disfrutamos. Por eso nos regocijamos, celebramos y cantamos esos fervorosos y cándidos villancicos que animan estas festividades. Le decimos: "Ven a nuestras almas; ven, no tardes tanto"

martes, 20 de diciembre de 2022

Un mundo raro

Cuando en 2018 triunfó en las elecciones presidenciales Iván Duque, su contendor se negó a aceptar la derrota. Alegó, sin probarlo, que Duque había sido beneficiado con compra de votos y anunció que le haría oposición desde la calle.

Le llegó su oportunidad a mediados de 2021 a propósito de la reforma tributaria que propuso el entonces ministro de Hacienda, con la que se pretendía poner orden en el sistema impositivo nacional y recaudar unos ocho billones de pesos. La piedra del escándalo fue la intención de extender el IVA a productos de la canasta familiar, aunque con la posibilidad de devolverlo a contribuyentes de escasos recursos. Entonces, secundado por un Comité de Paro y sus conmilitones, promovió un desorden generalizado en las principales ciudades del país y en muchas carreteras, sobre todo las que comunican al principal puerto marítimo con el interior, impidiendo así la salida de productos de exportación y el ingreso de los importados. Se trataba de asfixiar la economía. Los perjuicios que de ahí se derivaron fueron enormes.

So pretexto de la protesta pacífica que garantiza la Constitución dentro de las libertades de expresión y de reunión, se articuló la llamada Primera Línea, un movimiento inorgánico y destructivo, que ejerció distintas acciones violentas, muchas de ellas de extrema gravedad. Las autoridades respondieron a esos desmanes a través del Esmad, un cuerpo policial especializado en el control de disturbios. Hubo, como es natural, enfrentamientos con los promotores de la anarquía, muchos de los cuales fueron capturados y puestos a disposición de las autoridades judiciales. Pero éstas, de modo extraño, no actuaron contra los autores intelectuales de la multitud de delitos que se cometieron por esos vándalos, pese a las denuncias que contra ellos se formularon.

El golpe de Estado contra el entonces presidente Duque fracasó, pero sus instigadores hoy están en el poder, gozando de una escandalosa impunidad.

El principal de ellos y gran beneficiario de esos desórdenes acusa a las autoridades de haber asesinado a un centenar de jóvenes que según él estaban ejerciendo el derecho legítimo a la protesta, no escatima sus invectivas contra el Esmad y pretende forzar a las autoridades judiciales a que liberen a los autores de temibles desafueros que causaron espanto en las comunidades. Según él, esos antisociales son víctimas y la victimaria que los tiene encartados es la sociedad. Sus deletéreas acciones no merecían ser repelidas por las autoridades.

Quiere que se les dé libertad para que actúen supuestamente como gestores o voceros de paz.

Dizque para darles oportunidades a miles de jóvenes de los sectores más menesterosos de las comunidades, se dispone a otorgarle a cada uno un subsidio de un millón de pesos mensuales, condicionado a que estudie y se aparte de la delincuencia. Se calcula en un billón de pesos anuales el costo de tamaña ocurrencia.

En declaraciones para la revista Semana esbozó una extraña política que va en contravía de principios elementales de las ciencias criminológicas, sin importarle que su ejecución entrañe un auténtico golpe de Estado contra el congreso y las autoridades judiciales. Según su punto de vista, al delincuente actual o potencial no se lo debe castigar, sino favorecer para que a través del estímulo pecuniario se ajuste al orden prescrito por la ley.

Al fin y al cabo, ese personaje se formó en ambientes subversivos, odia a las autoridades legítimas y el orden establecido, se siente a sus anchas en los ambientes trasgresores y se propone cambiar la sociedad según sus delirios ideológicos. La sindéresis no es virtud que lo adorna. No faltan los que dudan de su sanidad mental, pues todos los días nos alarma con nuevos disparates.

Afirma que su elección se debió al voto de un millón de jóvenes que se volcaron a las urnas seducidos por su demagogia. Es algo que invita a reflexionar sobre la crisis de nuestra democracia.



lunes, 5 de diciembre de 2022

Coincidencias ominosas

 En los últimos días han ocurrido tres hechos muy preocupantes.

El primero, la decisión de RCN de poner término a la emisión de "La Hora de la Verdad" por vencimiento del contrato y no querer renovarlo. El segundo, la presión ejercida por el gobierno para forzar la salida del gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros. El tercero, el anuncio de que el presidente contará con un espacio de televisión a través del que periódicamente se comunicará con la población.

"La Hora de la Verdad" ha sido a lo largo de los últimos años una valerosa trinchera desde la que se han librado fuertes combates en pro de nuestra institucionalidad democrática y liberal. Fernando Londoño Hoyos, dueño de carácter, inteligencia y cultura sobresalientes, ha mantenido vivas las consignas llamadas a alertar sobre los peligros que representa el comunismo para nuestra Colombia. Pero los comunistas ya están gobernándonos y su presencia en el espacio público les resulta intolerable. No sería de extrañar que hubiesen ejercido presión sobre RCN para alejarlo del aire. Al fin y al cabo, las frecuencias radiales y televisivas están sometidas a control gubernamental y quienes bajo licencia las utilizan temen las represalias de autoridades hostiles a la libertad de prensa. Así sucedió en Venezuela y tal comienza a ocurrir entre nosotros. He sido fiel radioescucha de "La Hora de la Verdad" y desde el dos de enero del año entrante seguiré sintonizándola, como a veces lo hago, a través de Youtube, quizás hasta el día en que la dictadura que se avecina permita el acceso a los medios digitales.

Como la Federación Nacional de Cafeteros venía patrocinando desde hace poco la sección "Al Oído" de "La Hora de la Verdad", no es osado pensar que al gobierno comunista eso le resultaba intolerable y merecía el castigo de rigor. No otra explicación cabe para ello, dado que su gerente general venía realizando una labor digna de efusivo encomio por sus excelentes resultados en beneficio del gremio más importante del país.

Al tiempo que estos sucesos ocurrían, se produjo el anuncio de que el actual ocupante de la Casa de Nariño proyecta utilizar la televisión para hacerse propaganda a expensas del tesoro público. A la vez que se limita severamente un espacio privado de oposición, se instalará uno público de profusa publicidad oficial tendiente a manipular a la opinión en pro del incierto cambio que ha prometido el que hoy dice gobernarnos.

Se trata a no dudarlo de una reedición del "Aló Presidente" con que el finado dictador venezolano Hugo Chávez azuzaba a sus secuaces para hostigar a quienes se atrevieran a disentir de sus propósitos.

El año entrante será en Colombia de intensa actividad política por las elecciones departamentales y municipales que se llevarán a cabo. Este gobierno sabe que ellas significarán de hecho un referendo de apoyo o rechazo de sus proyectos. Ahí se jugará la suerte del país y los detentadores del poder bien lo saben. Por eso, pretenden influir por todos los medios a su alcance para que su demagogia los favorezca en las urnas. Gozarán para ello de los pingües recursos de la reforma tributaria que a las volandas acaba de aprobarse, de los medios con que cuentan para seducir al electorado y los instrumentos a su disposición para acallar a los inconformes.

Mucho nos esmeramos en advertir lo que podría sucedernos si los comunistas tomaran el poder. Lo temido se ha hecho realidad. Ahora sólo nos resta pedirle a Dios que nos tenga de su mano. Las peores cosas están por venir.

miércoles, 30 de noviembre de 2022

Mesianismo apocalíptico

Conviene recordar a Bismarck: "La política es el arte de lo posible".

De ahí se sigue que su punto de partida es una comprensión adecuada de la realidad social sobre la que se pretende actuar, lo que implica observar con realismo tanto sus aspectos positivos o fortalezas, como los negativos o deficiencias. Con base en ello, una sana política procura realizar lo que el distinguido profesor argentino Mario Justo López destaca como una faceta arquitectónica que se aplica a edificar un orden social equilibrado que haga posible la realización de un bien común que redunde en lo que Aristóteles concebía como una vida buena para los integrantes de la comunidad. El desiderátum de ese orden es la justicia, que de acuerdo con San Agustín  es lo que distingue un gobierno de unos maleantes (vid. https://www.academia.edu/40100551/Manual_de_Derecho_Politico_Mario_Justo_Lopez).

Estos dos aspectos, los hechos sociales y sus posibilidades de mejoramiento con miras a acercarse a la realización de la justicia, no siempre se consideran con el rigor que se requiere, vale decir, con los pies bien puestos sobre la tierra y la vista centrada en horizontes razonables. Muy a menudo se peca por desconocimiento de los datos de dicha realidad, ora por cortedad de miras o  por ubicarlas muy lejos de sus posibilidades. Peor aún, en la política menudean las que Freud llamaba ideas delirantes, esta vez preñadas de componentes utópicos, que pierden casi del todo el contacto con la realidad.

Hace años dicté en la Facultad de Derecho de la UPB un curso de Introducción a la Política que comprendía un capítulo que se me quedó sin escribir y apenas lo dejé en unos  pergeños, atinente a la patología política. Uno de sus temas concierne precisamente con esas ideas delirantes, así como con quienes las formulan, las adoptan, las apoyan y tratan de ponerlas en práctica.  Sus mentores y ejecutores pueden considerarse como líderes o dirigentes tóxicos, respecto de los cuáles se han hecho cuidadosos e interesantes estudios de psicología política que hace algún tiempo mencioné en este blog. Vid. Pianoforte: ¿Locos al volante? (javalmejia.blogspot.com).

Acabo de leer la última versión de la excelente biografía de Hitler escrita por Ian Kershaw, gran especialista en el tema (vid. https://www.amazon.com/-/es/Ian-Kershaw/dp/8499428045). Me ha suscitado no pocas inquietudes porque no dejo de ver peligrosas analogías con el talante de quienes hoy por hoy nos gobiernan.

En ellos encuentro. por una parte, rasgos mesiánicos; por otra, ciertas visiones apocalípticas asociadas a aquéllos.

Ha dicho, por ejemplo, la titular de la cartera de Minas y Energía que este gobierno aspira a salvar a la humanidad. Es un tema recurrente: en la campaña que lo condujo al triunfo el hoy presidente insistió reiteradamente en que hay que ponerle coto a la actividad extractiva, sobre todo de petróleo, gas y carbón, porque  ella es causante del cambio climático que acarreará a la postre la destrucción de la vida sobre el planeta que habitamos. Hace unos días extendió ese concepto apocalíptico a la ganadería, acusándola de destruir los suelos que podrían producir los alimentos que se requieren para saciar el hambre de la población mundial.

Esa visión apocalíptica no la funda en textos sagrados, sino dizque en asertos científicos. Pero éstos no dejan de estar expuestos a la crítica. No parece sensato centrar la política del país en unas hipótesis todavía no validadas por la experiencia. Muchísimo menos lo es cargar sobre nuestros hombros la gravosísima empresa de salvar a la humanidad de su eventual extinción.

Hacia ello apunta la consigna de hacer de Colombia una potencia mundial de la vida, lo que no deja de prestarse a burlas cuando se piensa en la elevada tasa de homicidios que registra nuestro país o en el desdén por la vida que implican la promoción del aborto y la eutanasia, así como los proyectos de legalización de las drogas.

Traigo de nuevo a cuento los resultados de la investigación que llevó a cabo el periodista argentino Nicolás Morás acerca de los nexos de nuestro actual mandatario con la elite globalista que pretende instaurar un Nuevo Orden Mundial (NOM). Acerca de ello escribí un artículo hace algunas semanas. Vid. Pianoforte: Tras bambalinas (javalmejia.blogspot.com)

Estas políticas no proceden de inquietudes y demandas que se experimentan en el seno de nuestras comunidades, sino de dictados de agentes externos que pretenden imponerse sobre nuestra soberanía. Fiel a los mismos, nuestros gobernantes se proponen hacer de Colombia un laboratorio  para poner a prueba sus delirios.



jueves, 24 de noviembre de 2022

Palabras de Agradecimiento para con el Concejo de Medellín

 Agradezco de todo corazón el homenaje que ha decidido ofrecerme el Honorable Concejo de Medellín al otorgarme la distinción Juan del Corral en el grado oro. 

Debo confesar que mi primera reacción al enterarme de ello fue de sorpresa, pues no creo merecer tan honroso reconocimiento. Vino a mi memoria lo que les dijo el entonces cardenal Albino Luciani a sus colegas del colegio cardenalicio cuando lo eligieron papa y adoptó el nombre de Juan Pablo I: “Que Dios los perdone por lo que acaban de hacer”. 

Ya próximo a cumplir ochenta años y viendo de cerca lo que con donosura llamaba Julián Marías el horizonte de las ultimidades, mi mente se ocupa ante todo de mi tránsito a la vida eterna, para lo cual hago a menudo un intenso examen de conciencia con la subsiguiente contrición de corazón, con miras a prepararme para mi comparecencia ante el Creador, de quien espero, más que la severidad de su justicia, la comprensión de su infinita misericordia.  

Mi juicio sobre mí mismo no es tan amable como el de quienes tan generosamente han querido hacer este desmesurado reconocimiento a una vida que a la postre poco exhibe de sobresaliente, pues hay en ella luces y sombras, ascensos y caídas, aciertos y fracasos, como ocurre con el común de los mortales.

 Bien veo que la imagen que proyecto ante mis conciudadanos bastante difiere de la que albergo en mi interior y creo que es la real con que he de presentarme ante el Supremo Juez. Pero no puedo mostrarme reticente respecto de la espontánea manifestación de simpatía que conlleva.

 ¿Por qué rehusar estos gestos amigables que ofrecen el consuelo y la alegría de ser bien queridos? 

Hay una preciosa película de Anthony Hopkins que lleva por título, si mal no recuerdo, “Lo que queda del día”. Su tema de fondo es una sincera reflexión sobre lo que a la postre resume una vida y le confiere valor. Pues bien, como lo dijo San Agustín, seremos juzgados en el amor. Si lo hemos suscitado en nuestros semejantes, la misión que se nos encomendó estará cumplida.

 La simpatía que entraña esta condecoración es obra de ese amor que no sólo justifica un periplo vital, sino que pone de manifiesto la realidad misma del espíritu y nos acerca a Dios. 

Recuerdo un pasaje de “Los Hermanos Karamazov” que leí en mi ya lejana juventud y me impresionó profundamente. Es aquel pasaje en que el staretz Xocima resuelve las dudas que le planteó una dama que estaba muy confundida acerca de su fe. Cito de memoria lo que el santo le dijo: “Ame, ame profundamente, ame hasta el exceso; no le que quedará duda entonces de la existencia de Dios”. 

Lo que soy y ahora se exalta en esta austera ceremonia es obra de la gracia de Dios, que ha actuado en mi vida a través de seres queridos: mis padres; mi finada esposa, que creyó en mí y me enderezó con su amor, sus oraciones, su bondad, su generosidad, su fidelidad y su abnegación; mis hijos y mis adorados nietecitos cuya inocencia angelical ha renovado en mí el gusto por la vida; en fin, tantas personas amigas, algunas de las cuales muy cercanas a mis afectos me acompañan aquí, que han hecho placentera mi existencia en medio de las vicisitudes que me han agobiado. 

 A ustedes, honorables concejales, y a todos los que me han prestado auxilio en este proceloso tránsito por la vida, mil y mil gracias por el homenaje que hoy recibo con humildad, pero profundo reconocimiento. 

Que Dios los bendiga a todos

jueves, 17 de noviembre de 2022

Creer o no creer, tal es la cuestión

La pandemia motivó a Alonso Palacios Botero, distinguido integrante de la Academia Antioqueña de Historia, a resumir y comentar el libro de Peter Watson "La edad de la nada: El mundo después de la muerte de Dios". 

Alvear Editor publicó tan arduo como meritorio trabajo bajo el título de "Dubitaciones: Ciencia, Religión y Cultura. Historia de las creencias que moldean las culturas y los valores del Siglo XXI".

Todo ello gira en torno de la famosa declaración de Nietszche acerca de la muerte de Dios, que registra la difusión del ateísmo en la cultura occidental.

Es bien sabido que el pensamiento medieval giraba en torno de la idea de Dios y específicamente la acuñada por la tradición judeocristiana. Pero la idea fue sufriendo distintas vicisitudes a lo largo del pensamiento moderno hasta que la increencia, bien sea bajo la forma explícita del ateísmo o la disimulada del agnosticismo, se convirtió en un lugar común en los medios académicos, en la intelectualidad, entre los científicos y, a partir de ahí, en el pueblo llano.

El caballito de batalla de los enemigos de Dios reside en los avances de las ciencias naturales, que elaboran sus hipótesis explicativas prescindiendo de la idea de un creador y conservador del universo. Se cuenta que Napoleón, después de escuchar las explicaciones del famoso astrónomo Laplace sobre el cosmos, le preguntó sobre el papel de Dios en su sistema, a lo que el interrogado respondió que la de Dios era una hipótesis innecesaria.

Así las cosas, la concepción del mundo, al prescindir de la idea de un Dios trascendente, ha devenido en la inmanencia. Al tenor de ello, se ha impuesto en muchos ámbitos la creencia según la cual la única realidad es la de un cosmos que se autorregula y obedece a su propio dinamismo.

La idea exhibe distintas derivaciones. Una de ellas, quizás la más significativa, es el materialismo, del que se desprende el cientificismo que predica que sólo son admisibles las afirmaciones que puedan sustentarse mediante los procedimientos validados por las ciencias positivas. Todas las demás serían conjeturas gratuitas desprovistas de sentido. 

Ese materialismo se inclinaba en un principio por un estricto determinismo causal. La tarea científica se aplicaría precisamente a establecer las relaciones de causa y efecto en los fenómenos naturales, privilegiando la causa material y la causa eficiente de que hablaba Aristóteles y prescindiendo de las que el Estagirita consideraba como causas formales y finales. 

La Física, la Quimica y la Astronomía quizás se acoplaban a ese estrecho modo de ver las cosas. No así la Biología, la Psicología y en general las ciencias humanas, para las que la idea de un universo ciego, ajeno a todo propósito, movido exclusivamente por fuerzas observables, cuantificables y controlables por medio de la tecnología resultaba insuficiente. Considerar que el hombre con todas sus manifestaciones es resultado aleatorio de la acción de esas fuerzas implica privarlo de lo que resulta  primordial para su existencia, esto es, el sentido que le confiere racionalidad y le permite superar el absurdo. Es tema de fondo de las reflexiones de Viktor Frankl. Vid. Libros de Viktor Frankl | descarga gratis en pdf, epub, mobi. (libronube.com).

A partir de la escisión cartesiana que separa tajantemente la cosa pensante y la extensa, se ha dado una evolución conceptual que considera que el hombre no es naturaleza, sino cultura o, como dijo Ortega, historia. En lugar de verlo como un cuerpo natural animado o habitado por un alma espiritual, se lo piensa en términos de un dualismo de naturaleza y cultura, siendo ésta su nota definitoria. 

Esta idea es central en el pensamiento de Kant, quien para superar el determinismo universal que fluye de la física newtoniana y salvar la idea de libertad, plantea que una cosa son los condicionamientos naturales del cuerpo y otra muy distinta el ámbito de la conciencia, regida ésta por un ordenamiento moral fundado en la razón y aceptado de modo autónomo por cada individuo. Los devotos del filósofo de Könisberg se solazan exaltando la idea de libertad que predica, sujeta tan sólo a la racionalidad de una ley moral que prescribe para la valoración del comportamiento humano un absoluto desinterés.

La consideración de este dualismo va evolucionando hasta llegar al planteamiento sartreano del Ser y la Nada. Todo el mundo natural está determinado por leyes que constituyen su esencia. El hombre, en cambio, la construye con sus actos. En él, la existencia precede a la esencia. Y esa existencia vacía es precisamente la nada, pura forma sin contenido. Éste se configura mediante una libertad que no admite un ordenamiento superior que de cualquier modo lo constriña ni le fije finalidad alguna. 

A partir de éstas y otras premisas, el pensamiento dominante hoy en día no sólo niega que el fenómeno humano, tanto en su individualidad como en su vida de relación social, esté limitado por un orden natural y muchísimo menos divino. 

De la idea de la autonomía de cada individuo se ha pasado a la de las sociedades, respecto de las cuáles se niega que haya paradigmas superiores que ordenen su estructura y su funcionamiento. Es la voluntad de los detentadores del poder lo que las rige. Y esa voluntad ya no se considera inspirada por una razón esclarecida, como lo creían los clásicos, sino por  ideologías a las que se presta una adhesión ciega.

Así se ve en el caso de la ideología de género, que niega los aspectos naturales de la sexualidad, comenzando por la diferenciación que para efectos reproductivos establece la biología entre varones y hembras, para centrarse tan sólo en el placer que las pulsiones apetecen. El deseo se ha convertido en el amo y señor de la humanidad. Todos los derechos giran en torno suyo.

Heidegger, que en su juventud abjuró de lo que llamaba el sistema del catolicismo, viendo en su madurez los efectos desastrosos del nihilismo contemporáneo, que descree de todo valor supremo llamado a orientar la vida de individuos y comunidades, exclamó no sin trasuntar cierta angustia: "Sólo un Dios puede salvarnos". Pero no se atrevió a dar el salto de la concepción inmanente del cosmos a la trascendencia divina. 

Admitir la realidad de Dios implica, como lo hace Claude Tresmontant en "Cómo se plantea hoy la existencia de Dios", la admisión de un dualismo que diferencia el ser necesario y el contingente. Tresmontant demuestra con base en las leyes de la termodinámica que el mundo material no es el ser necesario, pues tuvo origen en el Big Bang y desaparecerá tarde o temprano en razón de la entropía. El ser necesario es, en consecuencia, de carácter espiritual y se impone sobre el contingente.

Ciertas tendencias del pensamiento científico contemporáneo le dan cabida al mundo espiritual. "The End of  Materialism",  de Charles D. Tart, ofrece argumentos muy sugestivos para demostrar que la mente no es, como creen los materialistas,  un fenómeno cerebral, pues de distintas maneras sale del cuerpo. Ya hay muchas evidencias científicas que apuntan hacia su supervivencia más allá de la muerte biológica (vid. (99+) God Is With Us; What Near-Death and Other Spiritually Transformative Experiences Teach Us About God and Afterlife - by Dr. Ken R. Vincent | Ken Vincent and John Morgan - Academia.edu).

En "There is a God and why it matters", el Dr. Regis Nicoll se aplica a mostrar las debilidades e inconsistencia de los promotores actuales del ateísmo de quienes se ocupa el libro de Palacios, para sustentar la tesis de que Dios es la hipótesis más plausible para explicar el origen y la naturaleza del universo, así como los aparentemente insolubles problemas del mal, el sufrimiento y la injusticia. Vid.Amazon.com: Why There Is a God: And Why It Matters eBook : NICOLL, REGIS: Tienda Kindle

En síntesis, si optamos por el reconocimiento de la trascendencia del ser necesario se nos abren vías explicativas adecuadamente racionales para entender la realidad, mientras que si nos ceñimos a la inmanencia del mundo tendremos que resignarnos al imperio del absurdo. Es asunto que ha tratado con maestría Jean Guitton en "Lo Absurdo y el Misterio".






viernes, 11 de noviembre de 2022

El Soviet Caribeño

Nacido en 1963 en Cuba, César Reynel Aguilera se graduó en Medicina y es Máster en Bioquímica Clínica. Surgido de una familia comunista, su decepción con el régimen imperante en su país lo incitó a buscar el exilio en Canadá, donde reside desde 1995. A partir de 2001 se ha dedicado de lleno a la escritura. Dado el ambiente familiar que lo rodeó, desde su infancia tuvo acceso privilegiado a muchas informaciones sobre personajes y sucesos de la política isleña que inspiraron el libro que escribió hace algunos años con el título de "El Soviet Caribeño: La otra historia de la Revolución Cubana" (Vid. Amazon.com: César Reynel Aguilera: libros, biografías, blogs, audiolibros, Kindle).

En realidad, el libro narra con lujo de detalles la trayectoria del comunismo cubano desde la fundación del partido en 1925 hasta la aventura de Fidel Castro en Angola a mediados de la década de 1970.

Su propósito es destruir varios mitos que se han tejido acerca de la Revolución Cubana, mostrando realidades que los mismos ocultan o distorsionan.

Su punto de partida es la constatación de la estructura dual del comunismo en Cuba, que exhibe por un lado una organización partidista que sufrió a lo largo de los años múltiples vicisitudes en medio de una conspicua presencia en la política nacional, y por otro lado una organización oculta que pacientemente fue infiltrando y socavando los distintos escenarios gubernamentales hasta producir la implosión que dio lugar a la caída de Batista en la nochevieja de 1958.

Esas dos estructuras no siempre anduvieron de la mano. De hecho, en la década de 1950, mientras el partido sufría un severo descrédito ante la opinión, la estructura secreta se robustecía y creaba las condiciones favorables al triunfo del movimiento liderado por Fidel Castro.

Aguilera muestra que sus hilos se movieron desde el principio por el comunismo soviético, a través de agentes suyos, el principal de los cuáles fue un judío polaco que adoptó el nombre de Fabio Grobart (Vid. Fabio Grobart - Wikipedia, la enciclopedia libre). Su tendencia era rigurosamente estalinista.

El libro en mención contradice abiertamente las tesis expuestas por Servando González en "La CIA, Fidel Castro, el Bogotazo y el Nuevo Orden Mundial" (Vid. (99+) La CIA, Fidel Castro, el Bogotazo y el Nuevo Orden Mundial | Andy Chavez - Academia.edu). Según González, Castro en realidad era un fascista formado por los jesuítas del colegio en que estudió el bachillerato y nada tuvo que ver con los comunistas hasta que las circunstancias lo hicieron acercarse a ellos una vez dueño del poder. González sostiene que su movimiento del 26 de julio no era bien visto por el partido comunista y no contaba, en consecuencia, con su apoyo. Aguilera afirma todo lo contrario. Si bien Castro no actuaba dentro de las filas partidistas, era en realidad un peón de la estructura oculta que dependía directamente de Moscú, y así quedó demostrado desde los comienzos de su gobierno.

Castro se presentaba como un demoliberal que prometía elecciones libres, negaba tajantemente que fuera comunista y hasta se atrevió en alguna ocasión a comulgar públicamente, tal como acaba de hacerlo el actual presidente de Colombia. La suya fue una campaña de desinformación que ocultó su identidad y sus propósitos conduciendo al error a las autoridades norteamericanas y la opinión pública de ese país. Aguilera observa que la estructura oculta tenía agentes infiltrados en el alto gobierno de los Estados Unidos. Hasta el muy influyente Herbert Matthews se prestó para edulcorar la imagen de Castro y sus "barbudos". Vid. Herbert L. Matthews y una noticia más que falsa | Aguilera (wordpress.com)

A despecho de las tesis leninistas según las cuáles la revolución debe aplicarse al desarrollo de las fuerzas productivas de modo que satisfagan las necesidades crecientes de las poblaciones, el régimen castrista adoptó desde un principio la política de la pauperización, en cuya virtud se ha considerado que  es más fácil someter a las masas permitiéndoles tan sólo el acceso a los bienes más rudimentarios en materia, de alimentación, vestuario, salud, alojamiento y ocio. Si se les concede más, se vuelven exigentes y difíciles de controlar. Es lo que al parecer piensa el hoy presidente colombiano.

Muchos otros comentarios podría hacer en torno de este libro que arroja luz sobre eventos decisivos de la historia más o menos reciente. Pero me interesa destacar ahora  lo que ilustra sobre nuestra actualidad política.

En otra ocasión he mencionado la denuncia que hizo el coronel Mejía Gutiérrez en su libro "Me Niego a Arrodillarme", según la cual en nuestro país, por encima del Partido Comunista, las Farc, el ELN y en general la subversión, obra una superestructura secreta, el Partido Comunista Clandestino, a la que pertenecen políticos, magistrados, universitarios,  periodistas, sindicalistas, intelectuales, eclesiásticos, empresarios, dirigentes cívicos e incluso militares, etc.

A esa superestructura se debe la demolición de la imagen del expresidente Uribe Vélez, que era el dique capaz de contener las aspiraciones del comunismo para llegar al mando supremo. Una obstinada y venenosa tarea propagandística ha llegado a convencer a amplios sectores de la opinión de que la seguridad democrática se resume en las falsos positivos y que de éstos es responsable directo el expresidente, tal como lo dijo hace poco en un alarde calumnioso la compañera de quien ahora manda en Medellín.

Hay serios indicios de la infiltración de esa maligna superestructura en el ámbito judicial, pues no de otro modo se explica la animosidad que exhibe contra el expresidente Uribe y el Centro Democrático.

No es improbable que la Registraduría Nacional del Estado Civil esté bajo su control. La sospecha de que en los recientes procesos electorales hubo fraude de vastas proporciones parece contar con bases firmes, aunque el asunto no ha llegado a los estrados judiciales. En éstos hay ahora una prueba de fuego a raíz de las denuncias que ha formulado el abogado Abuchaibe sobre las credenciales del Pacto Histórico.

Las tesis sobre decrecimiento y pauperización que se ventilan en las altas esferas gubernamentales invitan a pensar que en el horizonte se vislumbra el totalitarismo a la cubana. No tardaremos en ver en Colombia las legiones de médicos isleños llamados a cumplir tareas de espionaje, adoctrinamiento y agitación que han cumplido en otras latitudes.

No estamos lejos de hablar del Soviet Colombiano.

martes, 8 de noviembre de 2022

¿Progresistas o Comunistas?

 En declaraciones para El País de España, el actual presidente colombiano dijo que la mitad de su gabinete está integrada por liberales, mientras que la otra mitad es de progresistas.

¿Qué entiende él por progresistas?

Probablemente, se trata de un eufemismo para referirse a los comunistas.

El presidente evita identificarse con ellos, pero su talante lo ubica dentro de ese bando.

De acuerdo con su concepción de la historia, los comunistas han alegado que ellos poseen las claves de su evolución hacia una sociedad ideal en la que se superen todas las contradicciones que afectan a las sociedades tradicionales. Se trataría de la sociedad llamada a instaurar la justicia plena. Es la utopía que promete el tránsito de unas sociedades imperfectas hacia una sociedad perfecta.

Hace algún tiempo escribí sobre estos tópicos y no sobra volver al respecto . Vid. Pianoforte: Las desilusiones del progreso (javalmejia.blogspot.com)

Las ideologías progresistas tienen en común, por lo general, el rechazo del pasado, las tradiciones, lo establecido, así como la fascinación por las novedades, lo no experimentado, lo ilusorio.

El cambio social que promueven parte de la base de la necesidad de crear un "hombre nuevo", tal como se intentó en la Unión Soviética y otros países comunistas, por las buenas o por las malas. Lo primero, mediante la educación, el adoctrinamiento, la propaganda, los estímulos. Lo segundo, a través de la represión policíaca y penal, las múltiples y severas restricciones a las libertades personales, los tratamientos psiquiátricos, etc. En suma, esa transformación supone un régimen totalitario.

El fracaso de estas ideas constituye la mayor desilusión del siglo XX. Así lo describe Furet en "El Pasado de una Ilusión". Vid. Furet. El Pasado de Una Ilusión | PDF | Fascismo | Vladimir Lenin (scribd.com). Sus efectos desastrosos los estamos viendo en Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Perú y Chile. Según algo que leí hace pocos días, los dos primeros figuran entre los países más miserables del mundo, cuando antes de iniciar sus procesos revolucionarios estaban entre los que mejores indicadores sociales exhibían en América Latina.

El progresismo del actual gobierno hace pensar en estancamiento e incluso en retroceso, a juzgar por los daños que está haciendo. Así lo considera Rafael Nieto Loaiza en su más reciente escrito para la prensa nacional: Tanto daño en tan poco tiempo | Columna de Rafael Nieto Loaiza (elheraldo.co). No sería osado considerar que el rumbo que traza es el del cangrejo: hacia atrás.

El presidente, fiel a los dogmas marxista-leninistas, culpa de todos los males sociales al capital. Si uno pregunta qué entiende por ello, la respuesta brota al instante: la propiedad privada, la libre empresa, el mercado, es decir, las instituciones que han garantizado la prosperidad económica en los tiempos que corren. No osa pronunciarse sobre lo que considera que debe hacerse para suprimir ese capital que causa todos los males de las sociedades presentes, pero las respuestas también saltan a la vista: la propiedad colectiva, la estatización de los medios de producción, el dirigismo intenso, la planeación autoritaria, la destrucción de la estructura de clases en pro de un igualitarismo extremo, etc. Vale decir: Corea del Norte y la Cambodia de Pol-Pot en el horizonte.


lunes, 31 de octubre de 2022

Decrecimiento y Pauperización

Aupada por su jefe, la titular de la cartera de Minas y Energía ha puesto sobre el tapete la conveniencia de promover el decrecimiento de las economías, comenzando por las más prósperas y siguiendo, por supuesto, con la nuestra.

Sugiero a mis lectores que presten atención a los escritos con que Luis Guillermo Vélez Álvarez y Luis Guillermo Vélez Cabrera, entre otros, le han salido al quite a esta teoría. Vid:

Luis Guillermo Vélez Álvarez. Economista. Docente. Consultor .ECSIM.: El decrecimiento en la teoría y en la práctica (luisguillermovelezalvarez.blogspot.com)

Luis Guillermo Vélez Álvarez. Economista. Docente. Consultor .ECSIM.: Sobre los límites del crecimiento (I) (luisguillermovelezalvarez.blogspot.com)

Crecimiento cero (larepublica.co)

Según Wikipedia, "El decrecimiento es un término utilizado tanto para un movimiento políticoeconómico y social como para un conjunto de teorías que critican el paradigma del crecimiento económico.1​ Se basa en ideas de una amplia gama de líneas de pensamiento como la ecología política, la economía ecológica y la justicia ambiental, señalando el daño social y ecológico causado por la búsqueda del crecimiento infinito y los imperativos occidentales de "desarrollo".2​ El decrecimiento enfatiza la necesidad de reducir el consumo y la producción global (metabolismo social) y aboga por una sociedad socialmente justa y ecológicamente sostenible en la que el bienestar social y ambiental reemplace al PIB como indicador de prosperidad. Por lo tanto, aunque es probable que el PIB se reduzca en una "sociedad del decrecimiento", es decir, una sociedad en la que se logran los objetivos del movimiento del decrecimiento, este no es el objetivo principal del decrecimiento.3​" (Decrecimiento - Wikipedia, la enciclopedia libre).

Aunque el candidato triunfante en las pasadas elecciones presidenciales hizo adelantos sobre sus ideas al respecto, las mismas no fueron objeto de adecuado escrutinio en la campaña de suerte que la ciudadanía pudiese formarse  un concepto claro sobre el asunto. Los debates entre los candidatos se caracterizaron por su superficialidad y su ligereza. Las limitaciones de tiempo en la televisión impidieron que cada uno pudiera exponer a fondo sus ideas y controvertir seriamente las de los demás.

De ese modo, es probable que quienes votaron por el actual presidente no tuvieran claridad sobre los alcances de sus propuestas sobre el decrecimiento, que no sólo tocan con la crítica del extractivismo, la preocupación ambientalista, la transición energética y otros tópicos, sino con un cambio radical del sistema económico que está fundado en la libre iniciativa privada, la libre competencia y las ventajas del libre mercado. 

La idea que anima el cambio propuesto por el actual gobierno va más allá de un intenso dirigismo estatal y a medida que se la vaya instrumentando mostrará sus tintes totalitarios.

Circula en las redes sociales un video en el que el actual presidente insinúa que sólo se debe garantizar a la comunidad lo indispensable para su supervivencia, pues si a los pobres se les mejoran sus condiciones de vida dándoles acceso a las comodidades que ofrecen las sociedades avanzadas se vuelven derechistas. 

La idea es superar la miseria, pero no la pobreza. Se trata más bien de multiplicarla, promoviendo el descenso del nivel de vida de los estratos más pudientes. Se ofrece el ejemplo de Cuba, en donde según se cree no hay hambre ni enfermedad, pero es mal visto que alguien goce de comodidades que se consideran superfluas, salvo si hace parte de la elite dirigente.

El vivir sabroso que predica la vicepresidente Francia Márquez parece reflejarse en lo de vivir de modo austero, con lo estrictamente necesario. Recuerdo que hace años en una emisora cubana se denunciaba a alguien que en su comunidad llamaban "el rico" porque disponía de un equipo de aire acondicionado en su casa.

En Cuba se han jactado de que ningún niño se acuesta con hambre. Pero, hablando en plata blanca, la protección de la infancia en ese que antes se proclamaba "el territorio libre de América" parte de la base de que no nazcan niños. En efecto, las cifras del aborto en Cuba son aterradoras y han conducido a que allá se presente el invierno demográfico, es decir, un inquietante envejecimiento de la población. Es un riesgo que ya nos está amenazando en Colombia y se acrecentará con las políticas abortistas de la Corte Constitucional y los últimos gobiernos.

Desde luego que la erradicación de la miseria o pobreza extrema es un propósito loable, como también lo es la ampliación de las clases medias. Pero contra éstas conspiran las ideas de un igualitarismo extremo como el que inspira al gobierno actual. El proyecto de reforma tributaria es buena muestra de hacia dónde nos quiere llevar.

A su titular hay que recordare que el fascismo desapareció con Mussolini en 1945, pero el comunismo, en cambio, está redivivo y él es uno de sus promotores. Si el pueblo colombiano quiere someterse a los rigores de ese sistema social, que lo apoye. Pero si no está de acuerdo con el cambio que se ofrece para instaurar un régimen que ya se sabe que está condenado al fracaso, está bien que salga a las calles a protestar, como viene haciéndolo.



miércoles, 26 de octubre de 2022

Tras bambalinas

El periodista argentino Nicolás Morás ha resumido en dos videos sus investigaciones acerca del actual presidente de Colombia. Vid.  https://www.youtube.com/watch?v=0f3SbD42BYQ y https://www.youtube.com/watch?v=j3PT3ayzP4Y.

En la segunda entrega hace hincapié en sus estrechas relaciones con la elite globalista que pretende instaurar un Nuevo Orden Mundial (NOM). Según sus conclusiones, el presidente es un peón de los globalistas, lo que explica su énfasis en combatir el extractivismo, imponer un ambientalismo radical, llevar a efecto una política de decrecimiento y otros propósitos harto discutibles sobre los que el electorado poca ilustración posee.

Todo ello se resume en su lema de campaña que pretende hacer de Colombia dizque una potencia mundial de la vida. Según sus voces, aspira a liderar toda una cruzada para impedir que los productos de la actividad extractiva (petróleo, carbón, etc.) acarreen a la larga la extinción de la humanidad. 

Lo dijo hace poco la locuaz titular de la cartera de Minas y Energía: nos proponemos salvar la vida sobre la Tierra. Su jefe sostiene que hay evidencia científica acerca de que el petróleo, el gas y el carbón, al incidir en el cambio climático, tarde o temprano traerán consigo la muerte de nuestros descendientes.

No les inquieta que Colombia poco aporte a las emisiones que se cree que ocasionan el cambio climático. Lo que en el fondo les interesa es convertirnos en un campo de experimentación de las teorías de los globalistas que los apoyan, los financian y en el fondo los controlan.

Lo de convertir a Colombia en una potencia mundial de la vida no deja de exhibir cierta ironía si se observa que fallos recientes de la Corte Constitucional nos han dado el liderazgo en dos de los más evidentes propósitos de la Cultura de la Muerte, como son la legalización del aborto tardío y la eutanasia. 

La legalización de la marihuana y la coca que promueve el gobierno actual tampoco muestra el aprecio por la vida. So pretexto de ampliar espacios de libertad individual lo que seguirá es hacer más infelices a los consumidores y llevarlos a la muerte temprana.

Sugiero a mis lectores que presten atención a este lúcido escrito que denuncia el sentido profundo de la agenda globalista que más o menos discretamente está entrando a regir entre nosotros: La Agenda 2030 busca «subvertir los diez mandamientos»: 12 motivos de fe para no aceptarla - ReL (religionenlibertad.com).

Lo que está en juego es una profunda revolución cultural que aspira a destruir las bases de nuestra civilización e instaurar otra de tintes totalitarios e inhumanos. No es otra cosa que el "Pacto con Satanás" con que en virtud de un lapsus linguae nos amenazó durante su campaña el candidato que triunfó en las elecciones presidenciales.


lunes, 17 de octubre de 2022

El Discurso de Caldono

Youtube lo presenta como un "Muy impresionante discurso del Presidente Petro en la clausura de la minga indígena en Caldono Cauca" (Vid. https://www.youtube.com/watch?v=dDFMNqhDB10).

Lo es, en efecto. Se trata de un discurso que no deja lugar a duda alguna sobre el talante y los propósitos de quien hoy nos gobierna. El país queda notificado de que su política no será de consensos, sino de imposiciones. Lo suyo no es una socialdemocracia de tipo europeo, sino un extremismo puro y duro, un sí es no es de inspiración comunista.

Ahí se anuncia todo un programa de lucha de clases inspirado en un áspero resentimiento social y en una conciencia histórica deficientemente construida a partir de prejuicios e interpretaciones simplistas acerca de nuestro pasado.

Aunque no ha definido en detalle el cambio que proyecta imponer, todo indica que su proyecto se encamina a modificar sustancialmente la estructura social, el sistema económico, el ordenamiento normativo y, en suma, la configuración política de Colombia. No se atreve a decirlo con franqueza, pero su modelo es el castrochavista. 

Es un modelo fracasado tanto en Cuba como en Venezuela. Su implantación no ha traído consigo el mejoramiento de las condiciones de vida de la gente del común, ni más espacios de libertad ni de igualdad. En ambos países se han incrustado unas elites rapaces que disfrutan de todas las ventajas de las sociedades civilizadas a expensas de sus respectivas poblaciones, a las que se somete a severas disciplinas y a sendos regímenes de mera subsistencia. Millones de cubanos y venezolanos han optado por el exilio al ver frustradas sus esperanzas vitales.

Impresiona el mesianismo que exuda ese discurso. La perorata lo presenta como el redentor llamado a superar todas las injusticias ancestrales que agobian a los distintos sectores del pueblo colombiano. Se cree la reencarnación de Jorge Eliécer Gaitán, el célebre caudillo sacrificado el 9 de abril de 1948 probablemente por los comunistas. Hay múltiples indicios que avalan esa hipótesis. No de otro modo se explica que un periódico venezolano se anticipara a informar el acontecimiento antes de su ocurrencia e informara que Rómulo Betancur estaba liderando la protesta popular en Bogotá.

En escritos anteriores he llamado la atención sobre su idea de la democracia tumultuaria, en la que la voz de la razón se silencia al verse ahogada por el grito estridente de las turbas. Que recuerde, esa es la concepción de la democracia que condujo a los jacobinos a su fracaso en la Revolución Francesa. Lo que propone como organización popular para defender en las calles los proyectos gubernamentales no es otra cosa que la incitación al amotinamiento y en definitiva al caos. El putsch que promovió hace dos años con el propósito de derrocar al entonces presidente Duque es un claro precedente de lo que se propone activar desde el gobierno en contra de lo que considera su "enemigo interno".

¿Quiénes lo conforman? Sinuosamente responde que toda una estructura de normas, costumbres, pautas, prácticas, intereses, vale decir, toda una cultura que, a la postre, se sostiene por la acción de ciertos grupos sociales que ejercen de distintas maneras el control del Estado para su propio beneficio y en desmedro del pueblo llano. Ese enemigo, en últimas, no es otro que el enemigo de clase que el leninismo y luego el estalinismo se aplicaron destruir violentamente en la Unión Soviética. Hay en su concepción, además, cierto ingrediente hitleriano cuando habla de las reivindicaciones de los indígenas y las negritudes contra los esclavistas blancos.

No cabe duda de que estamos sometidos hoy a un liderazgo tóxico que los analistas de la crisis de la democracia actual consideran que está llamado a desfigurarla.

Yo abrigaba la ilusión de que Colombia, a pesar de todo, pudiera en estos momentos, encauzarse por un rumbo promisorio. Debo reconocer que pensaba con el deseo. Lo que me indica el discurso de Caldono es otra cosa. Estamos presenciando un salto al vacío. O, como afirma un amigo, vamos en picada.


lunes, 10 de octubre de 2022

¿Oídos sordos?

El actual presidente de Colombia fue elegido por el 50,47% de los votos. Fue un triunfo moderado, no exento de cuestionamientos por posible fraude que no se ha investigado porque el perdedor decidió abstenerse de denunciarlo. 

El "Pacto Histórico" obtuvo en las elecciones para Senado y Cámara el 17.35% de los votos, que permitieron adjudicarle 20 escaños para el Senado y 28 para la Cámara de Representantes. No obtuvo un número suficiente para controlar el Congreso, pero en virtud de alianzas con otros partidos ha conseguido por lo pronto apoyos suficientes para dicho efecto, si bien en condiciones no del todo satisfactorias (vid. https://es.wikipedia.org/wiki/Pacto_Hist%C3%B3rico).

Estos guarismos electorales ponen de manifiesto que sigue vigente el diagnóstico de Marco Palacios y Frank Safford en  su libro "Colombia: país fragmentado, sociedad dividida"(vid. (99+) Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad dividida | Marco Palacios - Academia.edu).

Es difícil saber cuáles son los cambios prometidos que en definitiva le dieron la victoria al hoy presidente en la justa electoral, pues el suyo es un programa variopinto y quizás sus votantes tuvieron en mente distintas motivaciones no del todo claras para inclinarse en su favor. 

Fueron tantas sus promesas que no le será fácil cumplirlas a cabalidad y probablemente sus electores sufrirán severas decepciones al ver frustradas sus aspiraciones. Ofrecer el oro y el moro en épocas de prosperidad puede ganar apoyo en los sectores populares. Cosa distinta es tener que ajustarse los cinturones cuando se acerca el período de las vacas flacas, que es lo que anuncian ahora los analistas de la economía. Un magro crecimiento del 0.7% para el año entrante es asustador, máxime si las tasas de inflación y devaluación están disparadas.

Todo indica que lo deseable en las circunstancias actuales es la búsqueda de consensos que sólo son posibles por la vía del diálogo en el que se confronten puntos de vista diferentes y se trate de conciliarlos a través de soluciones razonables. 

El acuerdo logrado con Fedegan para facilitar la adquisición de tres millones de hectáreas de tierra apta para mejorar la suerte del campesinado es un buen ejemplo de lo que podría lograrse tendiendo puentes entre el gobierno y los gremios. Recomiendo a este respecto la entrevista que le hizo hoy Fernando Londoño Hoyos en "La Hora de la Verdad" a José Félix Lafaurie (vid. https://www.youtube.com/watch?v=6mKP7ZTLbxs). 

Lo mismo podría lograrse para llevar a cabo otras reformas en que está comprometido el gobierno en materias como la tributación, la salud, las pensiones, el trabajo, la actividad extractiva, etc.

Desafortunadamente, lo que aconteció en las comisiones terceras de senado y cámara la semana pasada en torno de la reforma tributaria sentó un pésimo precedente institucional. La esencia de la función de los congresos está en el debate. Si se lo impide, las relaciones entre las mayorías y las minorías se agrian severamente. La técnica de la "aplanadora" deslegitima a la institución y acrecienta la pugnacidad no sólo en los medios políticos, sino en general en el cuerpo social.

Suele hablarse de la conveniencia de estar atentos a las señales del cuerpo. Ello es más pertinente en lo que toca con el conglomerado social. Los apoyos que le dieron la victoria al gobierno son relativos y pueden ser cambiantes. Hoy son y mañana no parecen. No es sano que se desoigan las voces críticas que reflejan el descontento de significativos sectores de la comunidad. Las marchas del 26 de septiembre constituyen una voz de alerta que no debe ignorarse. 

Hay voces sensatas, como la de Fajardo, que le piden al gobierno consistencia en sus propósitos, pues tal como va lo que genera es incertidumbre. Vid. “Lo que hemos visto con Petro se traduce en incertidumbre”: Sergio Fajardo (elcolombiano.com).

Podría parecer una "boutade", pero hay algo de cierto en lo que en escrito anterior observé en el sentido de que en campaña se nos prometió que seguiríamos el modelo de Corea del Sur, pero hay signos ominosos que nos hacen pensar que el modelo que realmente inspira al gobierno parece acercarse más bien al de Corea del Norte, vía Cuba y Venezuela.



martes, 4 de octubre de 2022

Tendiendo puentes

Las autoridades norteamericanas y el expresidente Uribe Vélez parecen coincidir en la conveniencia  de mantener contactos con el actual gobierno colombiano.

La razón de ello salta a la vista: hay que tratar de que no se radicalice. Es un gobierno presidido por comunistas que, por fortuna, no las tienen todas consigo en el congreso y deben, por consiguiente, ser cautelosos en lo que a actitudes, iniciativas y propósitos concierne.

Tratar de arrinconarlo, como lo sugieren algunos, podría resultar contraproducente.

Por supuesto que no hay que renunciar al sagrado derecho de hacerle oposición dentro de los límites que establece el ordenamiento jurídico, pues de ella depende en muy buena medida la posibilidad de lograr un viraje significativo en las elecciones departamentales y municipales que tendrán lugar el año entrante.

Pero, como lo ha señalado el Centro Democrático, la oposición debe ser constructiva. Hay que apoyar las iniciativas que le convengan al país, proponer correctivos a las que sean mejorables y combatir con firmeza las que parezcan claramente perjudiciales.

El despliegue multitudinario que presenciamos el 26 de septiembre pasado constituyó un valioso testimonio de protesta popular pacífica llamada a abrirles los ojos a nuestros gobernantes sobre el estado de la opinión. Fue algo muy distinto de la turbulencia que se desató hace dos años con el ánimo de derrocar al entonces presidente Duque. Eso fue un auténtico "putsch" cuyos promotores quedaron impunes.

La "Primera Línea" ha exhibido analogías inquietantes con las SA o tropas de asalto hitlerianas. Desafortunadamente, nuestras autoridades no actuaron al respecto con la contundencia debida y sólo procedieron contra algunos elementos que de hecho fueron sorprendidos en flagrancia. Sus instigadores hoy ocupan altas posiciones dentro del aparato estatal y ya hablan de la necesidad de crear brigadas supuestamente populares que tengan el propósito de forzar los cambios que no encuentren acogida entre los congresistas, los jueces o los titulares de los órganos de control. 

Es lo que aquí he denominado la democracia tumultuaria, de la que la tristemente célebre minga indígena es un claro ejemplo. Otros la llaman oclocracia, o sea el gobierno de la muchedumbre, que constituye una degeneración de la democracia, debida en buena parte a la demagogia. 

No hay que olvidar que ésta fue factor determinante de los resultados de las últimas elecciones.

Los canales de comunicación entre el gobierno y sus opositores, al permitir que las voces moderadas y transaccionales de ambas partes lleguen a acuerdos razonables, podrían evitar una radicalización capaz de suscitar nuevas espirales de violencia.

Nuestra historia es pródiga en ejemplos de lo que acontece cuando la discordia vuela los puentes del entendimiento. La situación actual no es halagüeña a ese respecto. De ahí que convenga prestarle respetuosa atención al expresidente Uribe Vélez cuando tiende esos puentes con el actual gobierno.











































































jueves, 29 de septiembre de 2022

¿Hagámonos pasito?

Tal parece ser la sugerencia que hizo el expresidente Uribe al salir de su última reunión con el alto gobierno en la Casa de Nariño: que no nos estigmaticen diciendo que representamos a la extrema derecha, como tampoco al gobierno motejándolo de neocomunista.

En ciertos sectores recalcitrantes esto cayó muy mal, dando lugar a insultos y descalificaciones contra el expresidente.

Pero hay que entender que se trata de una iniciativa que busca aliviar la confrontación que reina hoy en la opinión pública colombiana. Si se la recibe con buena voluntad, el beneficio será para todos.

Algo más de la mitad del electorado votó por un gobierno que tiene derecho de adelantar sus políticas dentro de los condicionamientos que imponen la Constitución y las leyes. Hay que estar muy vigilantes para que así sea.

En realidad, el actual gobierno suscita no pocos interrogantes acerca de su identidad ideológica y sus propósitos de cambio institucional.

Si se ajusta al modelo socialdemócrata que ofrecen los países europeos, bienvenido sea. En cambio, si vira hacia el fracasado Socialismo del siglo XXI que ha traído la ruina a Venezuela, hay que declararle una oposición frontal.

Desafortunadamente las señales que brinda el gobierno no son del todo esperanzadoras. Ojalá prevalezca en sus orientaciones la moderación y no se deje llevar por sectores radicales que podrían agravar los conflictos y sumirnos en el caos.

Hay que ser realistas: nuestra sociedad es muy desigual, las familias que padecen hambre se cuentan por varios millones, se hace menester una intensa acción social del Estado para mejorar las condiciones de vida de vastos sectores de la población. Pero el realismo enseña que la mejor política social se nutre de una sana economía. "Dadme una sana economía y os daré una buena política", reza un adagio viejo de siglos.

Hay algo que Marx no entendió y ha desorientado a sus seguidores: el papel del empresario en el desarrollo económico. Sin su creatividad, su libre iniciativa, su capacidad de asumir riesgos, su ímpetu progresista, el sistema económico se frena y decrece. El Estado, sujeto al control de burócratas y políticos oportunistas, no es capaz de imprimirle dinamismo al sector productivo. Y, desafortunadamente, suele sufrir la captura de intereses corruptos que representan pesadísimos lastres para la sociedad.

Por supuesto que las autoridades deben mantenerse atentas a las fallas del mercado, con el ánimo de controlarlas y corregirlas. Pero el dirigismo no puede llegar al extremo de enervar innecesariamente la libre iniciativa de los generadores de riqueza.

El mejoramiento de las condiciones laborales, la protección de los consumidores, la asignación eficiente de los recursos con miras al bien común, no son aspiraciones incompatibles con la libre empresa y la economía de mercado. Por el contrario, más bien las robustecen si están bien concebidas.

No sobra recomendarles nuestros gobernantes que procuren no torcerle el pescuezo a la gallina de los huevos de oro.

Tampoco sobra abrir un cauteloso y atento compás de espera respecto de un gobierno que apenas comienza y ojalá tenga buena disposición para moderar ciertos excesos. Colombia es un país muy complejo y quienes hoy detentan el poder político deben entender que su ejercicio no sólo tropieza con limitaciones jurídicas, sino con realidades sociales que podrían dar al traste con sus propósitos. 

La talla del estadista se mide según su adecuada comprensión de las realidades sobre las que le toca actuar.






domingo, 25 de septiembre de 2022

Si somos lógicos...

Al tenor del discurso oficial, el gobierno colombiano considera irracional la guerra contra las drogas y da a entender que no continuará librándola, pues declara de hecho su capitulación. Pero Colombia está solemnemente comprometida ante la comunidad internacional por la Convención de Viena de 1988 promovida por las Naciones Unidas contra el tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias psicotrópicas.

Resulta, pues, un muy mal precedente respecto de nuestras relaciones internacionales que en en el escenario de la Asamblea General de la ONU el supremo director de las mismas manifieste sin lugar a duda alguna que no seguirá dando cumplimiento a dicho estatuto internacional, que es de enorme importancia para nuestro país, dado que somos el principal cultivador de coca y el principal productor de cocaína en el globo terráqueo.

Sostuve en un escrito precedente que lo que tocaba dentro de tal premisa era la denuncia de la Convención, según lo estipulado en su artículo 30. Otra alternativa podría consistir en convencer a los Estados que son parte de la misma para reformarla, admitiendo la legalización del cultivo de coca, el procesamiento de sus hojas, el transporte de la cocaína  y su distribución, lo que con toda seguridad estaría condenado al fracaso o resultaría a todas luces enormemente dispendioso.

Por supuesto que los temas de la Convención están abiertos al debate público, pero el modo de abordarlo no es evidentemente el que eligió nuestro vocero, quien resolvió afirmar que los daños que produce el consumo de cocaína en la salud pública son inocuos si se los compara con los que se derivan del petróleo y el carbón.

La suya acerca de estos temas es una visión apocalíptica que sus promotores dicen sustentarla en bases rigurosamente científicas. Pero, en realidad, se trata de hipótesis todavía sujetas a discusión entre los hombres de ciencia. Más que de una verdad de a puño llamada a imponerse sin lugar a dudas sobre la mente de los profanos, se trata de un dogma ideológico promovido por la agenda globalista.

Sobre la misma, recomiendo a mis lectores que sigan las documentadas exposiciones de Omar Bula Escobar en el siguiente enlace de Youtube:https://www.youtube.com/resultssp=mAEB&search_query=omar+bula+escobar+youtube)

Esa agenda cuenta con el apoyo de círculos internacionales más o menos discretos, por no decir secretos, que aspiran a cambiar radicalmente la ordenación de las sociedades para someterlas a un Nuevo Orden Internacional (NOM). Hay fuertes indicios de la vinculación y quizás la sumisión de influyentes personalidades del escenario político colombiano, tales como nuestro actual titular de la presidencia, a esas preocupantes instancias.

Programas como el decrecimiento económico, la erradicación del extractivismo, la disminución del tamaño de la población, su pauperización como medio efectivo de control, etc. tratan de imponerse así sea a través de medios coercitivos. Lo que anida tras ellos es un designio totalitario, como el que impera en Cuba o en Corea del Norte.

A propósito de ello, este último y no el de Corea del Sur, parece se el modelo que inspira las tendencias políticas dominantes en la Colombia de hoy. Hay síntomas que suscitan preocupación acerca de lo propenso a la autocracia que parece ser el actual árbitro de nuestros destinos colectivos. Ya se dice, por ejemplo, que si fracasan sus iniciativas ante el Congreso, tratará de imponerlas de modo autoritario a través de los estados de excepción. 

Leo en la actualidad la muy documentada y analítica biografía de Hitler que publicó Ian Kershaw y no dejo de preocuparme por las inquietantes similitudes que median respecto de la trayectoria política de quien hoy nos gobierna.

Como lo han señalado Eduardo Mackenzie y Luis Guillermo Vélez Álvarez, es en las calles donde se juega la suerte de Colombia. Por eso, hay que recomendarles a los que puedan hacerlo que salgan a marchar mañana abrumadoramente en las principales ciudades. 



jueves, 22 de septiembre de 2022

El Aprendiz de Brujo

Uno de los episodios más simpáticos de "Fantasía", esa película inolvidable de Walt Disney, es aquél en que aparece el ratón Mickey invocando fuerzas ocultas con la varita que le sustrajo a un mago del que era su ayudante. Al principio esas fuerzas obedecieron a sus deseos, pero luego se desataron, cobraron su propia dinámica e hicieron desastres.

Lo mismo parece estar ocurriendo entre nosotros con la consigna de cambio en todos los sentidos que promueve el actual gobierno.

Las promesas electorales que su titular hizo a troche y moche para llegar a la presidencia, sin medir sus posibilidades de cumplimiento, le están pasando ya unas apremiantes facturas. Así se observa en el clima de agitación que se esparce por todo el territorio colombiano. La gente está nerviosa, no sólo por los anuncios que se proclaman, sino por la improvisación y el descuido que los acompañan. La garrulería oficial marca hoy la tónica.

No contento con revolcar el país, nuestro aprendiz de brujo se fue para la ONU en Nueva York a blandir su varita mágica, apuntándola sobre el tema de las drogas, así como contra el petróleo, el carbón y, en últimas, el capital y las sociedades avanzadas.

El suyo fue un discurso pueril, plagado de inconsistencias, como solían ser los suyos en plaza pública cuando se aplicaba a descrestar calentanos. Pero el destinatario en este caso no fue, como hubiera dicho Laureano Gómez, el "inepto vulgo", sino la comunidad internacional en pleno.

Como los asuntos jurídicos no son de su resorte, ignoró que la guerra contra las drogas que considera frustrada es un programa de la ONU que consta en varios convenios de 1961, 1971 y 1988, el último de los cuáles es la "Convención de Viena contra el tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias sicotrópicas", aprobada por nuestro congreso mediante la Ley 67 de 1993. Vid. Leyes desde 1992 - Vigencia expresa y control de constitucionalidad [LEY_0067_1993] (secretariasenado.gov.co).

Un planteamiento más consistente sobre el particular habría sido la denuncia de la Convención, según lo previsto en su artículo 30, pero a sabiendas de las implicaciones internacionales de tal iniciativa.

En efecto, Colombia es hoy el mayor cultivador de coca y el mayor productor de cocaína que se consume no sólo en  mercados externos, sino también, muy desafortunadamente, en el interno. De hecho, es prácticamente un narcoestado. Claudicar en la lucha que la ONU ha considerado necesaria en razón de "la magnitud y la tendencia creciente de la producción, la demanda y el tráfico ilícitos de estupefacientes y sustancias sicotrópicas, que representan una grave amenaza para la salud y el bienestar de los seres humanos y menoscaban las bases económicas, culturales y políticas de la sociedad", nos convierte de hecho en cómplices del narcotráfico, como ya lo han señalado en la prensa internacional a raíz de tan infortunado pronunciamiento.

Comparar los efectos negativos de la cocaína con los del petróleo y el carbón nos ha convertido en el hazmerreír del mundo entero. 

No faltará quien piense que el propósito gubernamental es sustituir los pingües ingresos que nos generan las exportaciones de petróleo y carbón por los de la cocaína. 

En los Estados Unidos ya están dándose cuenta de que el gobierno colombiano es enemigo suyo, como lo son los de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Es clara su afinidad con Rusia y China, pero el mismo parece ignorar que en estos países la lucha contra la droga es implacable. China castiga con pena de muerte a los traficantes. Y hace poco vimos que una deportista norteamericana fue a dar con sus huesos a la cárcel porque los rusos le encontraron en el equipaje una sustancia sospechosa.

Viene al caso la pregunta que alguna vez hizo Fernando Londoño Hoyos sobre lo que estarían fumando los congresistas que aprobaron las funestas listas abiertas que le reforma política ahora en curso quiere abolir. 

¿En qué se inspiraría nuestro aprendiz de brujo para soltar tamaños dislates ante el mundo entero?

lunes, 12 de septiembre de 2022

El Padre Misericordioso

 Lc 15,1-32, que se leyó en la misa de ayer, es uno de los textos más hermosos de los Santos Evangelios. Combina tres parábolas maravillosas: la dracma perdida, la oveja perdida y el hijo pródigo. Vid. Evangelio de hoy Domingo 11 de Septiembre de 2022 y Homilía. (evangelio-de-hoy.com)

Las tres nos hablan de cómo el pecado nos pierde, pero la misericordia de nuestro Padre Celestial se apiada de nosotros y nos rescata de los abismos a que nuestros desvíos nos arrojan.

No es el caso de hacer confesión pública de mis errores, que han sido muchos y el Señor ha perdonado, sino, precisamente, de dar testimonio de cómo obra la gracia para encauzar nuestras vidas y darles sosiego aún en medio de las tribulaciones que nuestra condición terrenal hace inevitables.

Una gran amiga que recuperé después de medio siglo de ausencia me escribió hace poco elogiando la paz interior de que ahora gozo. Hube de responderle que no es fruto de mi voluntad, sino de mi cercanía con Dios. El mío no es el Deus Absconditus. absolutamente otro y velado irremisiblemente a nuestro entendimiento, tal como lo conciben ciertas vertientes teológicas, sino el que se manifiesta no sólo a través de la creación, sino en nuestra vida interior y hasta en los acontecimientos que nos rodean. Yo puedo decir que si he sobrevivido y tengo mi alma en paz es por la gracia de Dios.(Vid. Deus Absconditus | SpringerLink).

Como Dostoiewsky, creo en la lucha entre Dios y Satanás que se libra en el interior de cada uno de nosotros.

Los psicoanalistas sostienen que nuestra conducta desviada es fruto de unas fuerzas ocultas que se dan en la esfera del inconsciente y se desatan a raíz de circunstancias traumáticas que se padecen sobre todo en la infancia. Ignoran que en ese mundo lóbrego actúan desde el exterior unas fuerzas malignas de origen demoníaco.

Como cardenal Ratzinger, el papa Benedicto XVI observó alguna vez que hay tales manifestaciones de maldad en la conducta humana que sólo podemos explicarlas en función de esas influencias exteriores de carácter infernal.

Pedro Aja Castaño acaba de publicar un escrito titulado "Aviso de un alma condenada al infierno" que parte de la base de una realidad que muchos hoy niegan o ignoran, a saber: 

"Los demonios existen; lo prueban los exorcismos. Los condenados son seres humanos cuyas conciencias han involucionado hasta llegar a ser INFRAHUMANOS; esto quiere decir que odian todo lo que es humano o divino. Pero no sabemos cómo se llega a esa condición; ni por qué es importante saberlo, porque se le considera un tema ‘tabú.’ Sin embargo, creo que en el siglo 21 es necesario explorarlo porque moral y éticamente la sociedad actual es un desastre. Por eso presento el presente testimonio para que nos ayude a discernir un poco el asunto." Vid. Avisos de un alma condenada en el infierno (2) - Periódico Debate (periodicodebate.com)

Todos corremos el riesgo de perdernos por a, b o c razones y por distintos caminos. Como escribió Dante al comienzo de "La Divina Comedia", podemos penetrar en una selva oscura y acercarnos a esa puerta dónde se anuncia con severidad:"Los que aquí entráis, abandonad toda esperanza". Pero el Padre Misericordioso que nos ama corre en nuestro auxilio para que enderecemos nuestras sendas.

Ese angustioso tema de la perdición es uno de los motivos de la hoy injustamente olvidada obra literaria de Mauriac, a la que conviene volver para captar lo que encierra el fondo abisal de esta naturaleza que hizo exclamar a Pascal: "Qué hueco y lleno de suciedad es el corazón del hombre"(Pascal, "Pensamientos", Sarpe, Madrid, 1984, p. 87). Él mismo ha escrito que "el hombre no es más que un sujeto lleno de error natural, sin la gracia" (ib. p.59).

Mauriac ha escrito una densa novela, "Lo que estaba perdido", fruto de la grave crisis personal y religiosa que padeció en la década de 1920 (vid. Ce qui était perdu - François Mauriac - Babelio). 

El Evangelio nos enseña que Nuestro Señor Jesucristo vino precisamente a rescatar lo que estaba perdido, la dracma de una pobre mujer, la oveja extraviada de un pastor, el hijo pródigo que halla su redención en el padre misericordioso que a su regreso lo abraza, los cubre de besos, pide para él un traje nuevo, pone en su dedo un anillo y ofrece un banquete para celebrar su conversión, puesto que "habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no tengan necesidad de conversión" (Lc. 15, 7).

Suelo relacionar este preciosísimo pasaje evangélico con el que trata sobre los jornaleros de la última hora (Mt. 20, 1-16), porque soy uno de ellos y cada mañana al abrir mis ojos, después de manifestarle a mi Dios que lo amo, le digo: "En ti creo, confío y espero, a ti me encomiendo y quiero servirte". Del mismo modo, después de la Consagración le digo: "Dios mío, tuyo soy; te pido que me ayudes a crecer en el amor para dar testimonio de ti haciendo el bien y dando buen ejemplo". En esta etapa final y crucial de mi existencia, ya lo poco que puedo hacer de provecho, después de tantas horas perdidas, es alabar a Dios y dar fe de lo que ha obrado en mí.












domingo, 4 de septiembre de 2022

Bajo el signo del escorpión

El periodista estoniano Jüri Lina publicó hace años dos libros sobre sus investigaciones acerca de los procesos históricos que condujeron a la instauración del comunismo en Rusia y después en Europa oriental: "Bajo el signo del escorpión" y "Artífices del engaño". Sus planteamientos parten de la base de teorías conspirativas que pueden suscitar desconfianza en distintos círculos, pero no dejan de generar inquietudes (vid. Enigmas al Descubierto: Arquitectos del Engaño y Bajo el Signo del Escorpion. Jüri Lina.).

Me valgo del primero de ellos para referirme al giro catastrófico que ha dado la política colombiana en el año en curso. 

Para entenderlo, hay que partir de la base de que el alto gobierno está ahora en manos de comunistas que no osan declararse como tales, pero lo son en el fondo y, así sea a través del engaño, aspiran a transformar la sociedad colombiana al tenor de sus dogmas ideológicos.

Cuentan para sus propósitos con fuertes apoyos en la cúpula de la rama judicial, en los medios de comunicación social, en la jerarquía eclesiástica, en la esfera sindical y en numerosas organizaciones no gubernamentales. Su apoyo en el cuerpo legislativo está todavía en veremos, pero dentro de unos meses la Fiscalía quedará en sus manos y quizás un tiempo después lo mismo podría ocurrir con el Ministerio Público. Es probable que lo mismo suceda con la Contraloría General de la República, no obstante las promesas de independencia que ha hecho su nuevo titular. 

El comunismo controla tres grandes capitales y aspira a extender su influencia en las elecciones departamentales y municipales que se realizarán en al próximo año. No hay que ser muy mal pensados para sugerir que precisamente el afán de colmar de billonarias sumas al gobierno central a través de una voraz reforma tributaria obedece en buena medida a su intención de interferir en dichas elecciones.

Una de las primeras medidas del nuevo gobierno ha sido el desmantelamiento de la alta jerarquía de la fuerza pública. Ya vendrá su relevo por elementos proclives a la nueva doctrina dizque de apaciguamiento de los factores determinantes de la violencia que campea a lo largo y ancho del territorio colombiano. ¡Qué tal, por ejemplo, la idea de concertar con una estructura criminal como la Primera Línea la reforma del Esmad!

Por do quiera se las mire, las transformaciones que se anuncian suscitan presagios pesimistas. Lo más triste es que los hechos parecen darle la razón al ingeniero Hernández cuando acusó a su contrincante que ganó la elección presidencial de rodearse de "lo peor de lo peor".

¿Cómo ha sido posible que una ciudadanía que hasta no hace mucho tiempo rechazaba con denuedo el comunismo haya claudicado ante él?

La teoría de la conspiración puede arrojar luces sobre ello. Lo ocurrido en este año no es fortuito, sino el efecto de una acción concertada entre poderes ocultos que a menudo silenciosamente fueron realizando una vigorosa tarea de zapa destinada a minar las defensas de nuestra sociedad. La demolición de la imagen del expresidente Uribe y el deterioro del Centro Democrático ubican dentro del propósito de demoler los diques que nos protegían del comunismo. Todo parece indicar que envenenaron a los jóvenes para inclinarlos hacia la extrema izquierda.

¿Todo está perdido? El año entrante lo sabremos, cuando se den los resultados electorales en lo regional y lo local. Hay que estar preparados para esas elecciones.



sábado, 13 de agosto de 2022

¿Hacia la Corea del Sur de Suramérica?

Nadie discute que las políticas públicas deben esmerarse en superar la pobreza y promover la igualdad, sobre todo en circunstancias en que una y otra sean extremas. Pero una cosa es la motivación de las políticas, que es de suyo razonable, y otras muy diferentes su formulación, su aplicación y sus resultados.

No es cierto que nuestros últimos gobiernos hayan ignorado esos cometidos. Bajo la administración de Álvaro Uribe Vélez se lograron indiscutibles avances en el mejoramiento de las condiciones de vida de las capas más pobres de nuestra población y lo mismo puede decirse de la gestión de Santos, pese a las discrepancias que por otros aspectos ha suscitado. Pero a Duque le tocaron en mala suerte la pandemia y el "putsch" del candidato a quien derrotó en 2018, que dieron lugar a un sensible retroceso respecto de los logros obtenidos en años anteriores. 

En la reciente campaña electoral todos los candidatos coincidieron en la necesidad de combatir el hambre que aflige a un elevado número de nuestros compatriotas. Es claro que el voto abrumadoramente mayoritario de la ciudadanía estuvo motivado por estas consideraciones.

Lo que ahora se discute tiene qué ver con los modos de reducir tanto la pobreza como las desigualdades. La idea del gobierno que acaba de instalarse parece simple: hay que pedirles a los más pudientes que financien por la vía del impuesto las iniciativas asistencialistas en pro de los más necesitados. Y esas iniciativas comprenden una amplia gama de acciones como la renta básica, la jubilación de ancianos y mujeres cabeza de familia que no reúnen los requisitos para pensionarse, el salario para quienes no logren emplearse en el sector privado, quizás el subsidio del 50 % de la canasta básica y muchas otras más.

Tal como lo observó el entonces candidato Fajardo en un debate al que desafortunadamente no se dio pie para profundizarlo, las promesas del triunfador tendrían un costo superlativo, equivalente a varias reformas tributarias. Pero en ello se insiste ahora, no para hacerlo de una vez, sino paulatinamente en los años venideros.

El Estado de Bienestar, que según sus promotores aspira a proteger a cada persona desde la cuna hasta la tumba, abre muchas posibilidades de acción, unas muy razonables y otras no tanto. Todas ellas implican costos que debe sufragar el sector productivo. Su articulación exige buscar un difícil equilibrio entre lo deseable y lo posible. Si se desconoce la necesidad de ese equilibrio, todo termina como en el cuento de la gallina de los huevos de oro.

Si se aniquila el sector privado, lo que resta es la estatización, como sucede en Cuba, y la consiguiente pauperización de la población. Es, por lo demás, algo que anhelan no pocos extremistas que creen que de ese modo las comunidades resultarían más controlables. Ya lo ha dicho Francia Márquez: sólo hay que producir lo que sea estrictamente necesario. Y ciertos moralistas cristianos, dentro de los que quizás haya que considerar al Papa, agregan que de ese modo se eliminaría el consumismo que es un grave pecado del mundo capitalista. 

Parece muy simple extraer del sector productivo ingentes recursos para resolver necesidades insatisfechas de los sectores más desprotegidos de la comunidad, pero ese traslado de fondos pasa por un puente ineludible: el Estado, que al decir de Nietszche "es el más frío de los monstruos fríos". Las correas de transmisión que el mismo opera conllevan los costos internos de la burocracia y, tras ellos, los de la corrupción. No todo lo que se les quita a los ricos les llega a los pobres. Los políticos venales se quedan con una muy suculenta tajada consistente en puestos y contratos, cuando no en latrocinio mondo y lirondo.

Se ha dicho que toda revolución se traduce en un cambio de ricos. A los ricos cubanos y venezolanos los han reemplazado unas castas voraces que oprimen a los pobres con más codicia que la que empleaban los denostados capitalistas. De esas castas se ocupó Milovan Djilas en un libro famoso, "La Nueva Clase", que lo arrojó a la prisión en su nativa Yugoeslavia. En la URSS se las denominaba la "nomenklatura". Vid. La nueva clase. Un análisis del régimen comunista by Milovan Đilas (3 star ratings) (goodreads.com)

Quizá con el nuevo régimen aparezcan entre nosotros esos nuevos ricos llamados a aprovecharse de las arcas públicas. Al parecer, en nuestra ciudad ya están haciendo de las suyas.

Como los promotores de este nuevo régimen no se atreven a proponer modelos como los fallidos de Cuba, Venezuela y Argentina, dicen que lo que los inspira es el de Corea del Sur, país al que poco conocen. Recuerdo que mi colega en Chile, el embajador de ese admirado país, me contaba que a mediados del siglo pasado allá reinaba una pobreza extrema. "Nuestros padres, me dijo, entendieron que el único modo de superarla era mediante la educación e hicieron un denodado esfuerzo para educarnos". Eso es posible en comunidades disciplinadas como las orientales, pero no en las nuestras, sometidas a la férula de los sinvergüenzas de Fecode. Algo más: me decía que mientras el exitoso modelo económico de Taiwan está basado en las pymes, el de Corea del Sur reposa sobre grandes empresas, como Samsung. Allá reina un capitalismo que irriga prosperidad para toda la población.


viernes, 5 de agosto de 2022

Cuatro amenazas

Nuestro régimen político sufre muchos asedios. Hay cuatro que están a la vista: el comunismo, la anarquía, la corrupción y la narcocracia.

El primero de ellos está en la agenda del gobierno venidero. Que se trate de implantarlo a las volandas o en cómodas cuotas, dependerá de las circunstancias. Pero no hay que llamarse a engaño: en el corto o en el mediano plazo veremos cómo se ponen en marcha los dispositivos indicados para que Colombia, que como he dicho gastó algo así como un siglo para defenderse de ese sistema totalitario y liberticida, haya terminado en una lamentable claudicación ante sus promotores. No pasará mucho tiempo sin que nos veamos invadidos por los cubanos y terminemos, como Venezuela, colonizados por ellos.

Un efecto posible del proceso de instauración del comunismo es la anarquía, que ya se advierte en las invasiones de tierras que están ocurriendo en distintas regiones y ante las cuáles ya se ha anunciado que las nuevas autoridades no aplicarán las leyes en defensa de los legítimos desechos de los propietarios, pues se dice que son problemas que deben resolverse por la vía del diálogo. No otra cosa cabe esperar de un gobierno conchabado con la minga indígena y promotor de la democracia tumultuaria capitaneada por la Primera Línea. La ausencia de autoridad que defienda los derechos y proteja a quienes los pretenden desconocer acarreará muy probablemente respuestas violentas de quienes se sientan afectados, dando lugar de ese modo a manifestaciones anárquicas, cuyas consecuencias son imprevisibles. Hay quienes advierten sobre los peligros de guerra civil que los desórdenes podrían acarrear.

Los resultados electorales más recientes dejan ver que la ciudadanía está hastiada por la corrupción imperante en todos los niveles de la organización estatal. Pero es dudoso que el conjunto de los elegidos esté dispuesto a dar pasos firmes para resolver ese problema que para todos los efectos es semejante a un cáncer terminal. Como decía Gaitán, ahí tenemos en la coalición  gobernante a "los mismos con las mismas". La aprobación de los proyectos legislativos tendrá el costo que ya se conoce: adjudicación de puestos y de contratos llamados a retribuir el voto de los congresistas. Quizás cuando salgan las leyes respectivas el nuevo gobierno tratará de quitárselos de encima, dando así lugar a conflictos institucionales de resultados inciertos.

El nuevo gobierno da por perdida la batalla que a lo largo de medio siglo se ha venido librando contra la droga. Ya no habrá erradicación de cultivos de coca, de marihuana, ni de amapola. Violando la Convención de Viena contra el narcotráfico, quiere promover no sólo su despenalización, sino la aceptación social de la producción, el comercio y el consumo de sustancias psicoactivas. Se da por hecho que somos el mayor cultivador de coca en el mundo y el mayor productor de la cocaína que inunda los mercados de los países desarrollados. Nos declaramos incapaces de contrarrestar ese hecho, del cual se siguen inexorablemente unas muy indeseables consecuencias políticas. Bien conocida es la nefasta influencia del narcotráfico en la política colombiana. La Paz Total que ahora se anuncia simplemente la protocolizará. Sus enormes recursos financieros y el control territorial que ejerce sobre vastos sectores de la geografía  patria harán que salgan a la luz nuevas élites dominantes, las que integran la narcocracia. Es probable que sigamos modelo imperante en Venezuela.

Todo este cuadro apunta hacia una eventualidad sobre la que advierte el importante libro de Moisés Naím que comenté hace poco en este blog, "La Revancha de los Poderosos": la autocracia. Es asunto que amerita considerarse en otra oportunidad.