viernes, 30 de diciembre de 2022

Precisiones históricas

No es cierto que en este año que termina por primera vez haya llegado a gobernarnos un presidente izquierdista. 

Aunque la definición de la izquierda política es vaga, con estas palabras se trata de identificar cierta tendencia ideológica que busca romper con el orden establecido en la sociedad. Esa tendencia disruptiva se puso de manifiesto entre nosotros en el siglo XIX con los radicales, a quienes sus contradictores llamaban jacobinos. La izquierda llegó al poder en el siglo XX con Alfonso López Pumarejo, que se rodeó de jóvenes rebeldes, las audacias menores de 30 años, con los que impulsó su llamada Revolución en Marcha. De ahí quedó como legado institucional la reforma constitucional de 1936, de clara inspiración socialista. En general, los presidentes liberales de la pasada centuria comulgaban con la definición del Liberalismo como una coalición de matices de izquierda, según los estatutos que redactó hace más de medio siglo Carlos Lleras Restrepo. En rigor, el partido se ha identificado con la social-democracia europea y es por ello que desde hace años se afilió a la Internacional Socialista.

De cierto modo, habría que considerar además que Belisario Betancur, no obstante su pasado conservador, estaba más inclinado hacia la izquierda y muy poco era lo que le quedaba de sus posturas derechistas de antaño.

Lo que en verdad nos ha sucedido es que por primera vez ha llegado la Casa de Nariño un comunista que no osa decir su nombre. Esa es la gran novedad en la política colombiana. Nuestro país se ha defendido del comunismo a lo largo de 100 años, pero por distintas circunstancias ha dado el brazo a torcer permitiendo que un demagogo extremista llegue a ocupar la jefatura del Estado.

El actual presidente gira en torno de los regímenes cubano y venezolano, pero si lo aceptara de modo explícito perdería apoyo en la población. Cuando le preguntan por el modelo de país en que se inspira habla de Corea del Sur, pero en realidad su mirada va más allá y se posa sobre Corea del Norte.

Él y los extremistas que lo rodean, tales como el senador Cepeda, tiene una hoja de ruta que lo lleva hacia el comunismo. Es astuto, mentiroso y oportunista, pero ya ha sacado las uñas, exhibido sus colmillos y mostrado sus orejas de lobo feroz.

La demagogia es una perversión de la democracia. Ya lo había advertido Platón al observar los estragos que causaba en la Grecia clásica. Trae consigo la agudización de los conflictos sociales. Enfrenta radicalmente a las clases sociales. Exaspera a los pobres contra los acaudalados, estimula sus más bajas pasiones, promueve a los peores, suscita la violencia tanto en las palabras como en los actos, derrocha los recursos públicos, destruye la economía y hace que la democracia degenere en dictadura.

Es poco probable que Colombia escape a los efectos de esa ley inexorable de degradación de la democracia, salvo que un vigoroso y decidido espíritu público logre oponer diques eficaces contra el tirano en ciernes que hoy nos domina.

No cabe duda alguna: nuestro inmediato futuro luce tormentoso.


viernes, 23 de diciembre de 2022

Ha nacido un niño

 Ahora tiempos las páginas sociales registraban la llegada de nuevos miembros a las familias distinguidas con escritos tales como "está de plácemes el hogar de ... y ... con el nacimiento de un (a) precioso (a) chiquillo (a) que llevará por nombre ...."

En condiciones normales, desde que se acredita el embarazo surge una serie de emociones positivas acerca del que está por venir. Y cuando nace, la alegría invade a la familia. Todos tienen que ver con el recién nacido, al que colman de mimos y de regalos. 

Son sentimientos naturales que no tienen otra explicación que el encanto de la vida, su valor supremo. Las inquietudes sobre lo que le espera en el porvenir quedan para después. Por lo pronto, lo que se experimenta es la felicidad. O como dice el título de una exquisita y edificante película italiana, la sensación de que la vida es bella.

Digo que esto ocurre en situaciones normales, porque hay embarazos y nacimientos que suceden en medio de circunstancias difíciles respecto de las cuáles la caridad aconseja comprensión por los dramas de conciencia que ahí se involucran. 

Además, en los tiempos que corren ha venido imponiéndose una feroz tendencia refractaria a la vida y los valores que la misma entraña. Es lo que la Iglesia ha denominado con acierto una cultura de la muerte, que podría también llamarse de la no vida, que promueve la contracepción, el aborto, la eutanasia  y una drástica reducción de la población humana, a veces so pretexto de la dignidad y otras dizque para garantizar su supervivencia, según predican ecologistas radicales como quien gobierna hoy a Colombia.

Estamos hoy en vísperas de la Navidad y es oportuno reflexionar sobre su profundo significado espiritual. Es cierto que la evolución de las costumbres conlleva el deterioro de dicho significado, hasta el punto de hacer de ella una festividad casi pagana, por no decir que del todo ya lo es. Pero queda todavía un trasfondo destacable que toca con la exaltación de la familia. Para muchos que han perdido la fe, la Navidad sigue siendo un momento de unidad familiar y, en especial, de gozo para la infancia.

Por obra de ideologías perversas que han invadido la cultura en los tiempos que corren, la familia ha entrado en una crisis de tal gravedad que amenaza la estructura misma de la civilización de más de mil quinientos años en que nos hemos formado. Y los niños son las grandes víctimas de tamaño desquiciamiento institucional. Los depravados que cumplen el papel de "maîtres à penser" quieren destruir su inocencia y de ese modo la calidad de sus vidas con iniciativas como la muy corrupta sobre educación sexual que se tramita hoy en el congreso. Al fin y al cabo, estamos en manos de malandrines o, cuando menos, de fronterizos del delito.

La Navidad que celebramos los cristianos apunta hacia un misterio insondable: la decisión amorosa de Dios de hacerse humano para ofrecernos la redención y la salvación en el más allá. 

El Niño cuyo nacimiento en Belén nos llena de alegría nos trae promesas de vida digna acá y de beatitud eterna allá. Si no hubiera venido al mundo, ¿cuál habría sido nuestro destino? El mundo clásico es ideal para una minoría que disfruta leyendo ese estupendo libro de Irene Vallejo que titula "El Universo en un Junco". No lo es para la inmensa masa de desposeídos. Los apologistas de la vida salvaje, tales como los indigenistas y los devotos de las negritudes, ¿estarían hoy en mejores condiciones bajo la férula de los caciques tribales?

La deuda de nuestra civilización y, desde luego, de nuestra calidad de vida, para con el cristianismo es invaluable. Al Niño cuyo nacimiento celebraremos mañana le debemos lo mejor de lo que disfrutamos. Por eso nos regocijamos, celebramos y cantamos esos fervorosos y cándidos villancicos que animan estas festividades. Le decimos: "Ven a nuestras almas; ven, no tardes tanto"

martes, 20 de diciembre de 2022

Un mundo raro

Cuando en 2018 triunfó en las elecciones presidenciales Iván Duque, su contendor se negó a aceptar la derrota. Alegó, sin probarlo, que Duque había sido beneficiado con compra de votos y anunció que le haría oposición desde la calle.

Le llegó su oportunidad a mediados de 2021 a propósito de la reforma tributaria que propuso el entonces ministro de Hacienda, con la que se pretendía poner orden en el sistema impositivo nacional y recaudar unos ocho billones de pesos. La piedra del escándalo fue la intención de extender el IVA a productos de la canasta familiar, aunque con la posibilidad de devolverlo a contribuyentes de escasos recursos. Entonces, secundado por un Comité de Paro y sus conmilitones, promovió un desorden generalizado en las principales ciudades del país y en muchas carreteras, sobre todo las que comunican al principal puerto marítimo con el interior, impidiendo así la salida de productos de exportación y el ingreso de los importados. Se trataba de asfixiar la economía. Los perjuicios que de ahí se derivaron fueron enormes.

So pretexto de la protesta pacífica que garantiza la Constitución dentro de las libertades de expresión y de reunión, se articuló la llamada Primera Línea, un movimiento inorgánico y destructivo, que ejerció distintas acciones violentas, muchas de ellas de extrema gravedad. Las autoridades respondieron a esos desmanes a través del Esmad, un cuerpo policial especializado en el control de disturbios. Hubo, como es natural, enfrentamientos con los promotores de la anarquía, muchos de los cuales fueron capturados y puestos a disposición de las autoridades judiciales. Pero éstas, de modo extraño, no actuaron contra los autores intelectuales de la multitud de delitos que se cometieron por esos vándalos, pese a las denuncias que contra ellos se formularon.

El golpe de Estado contra el entonces presidente Duque fracasó, pero sus instigadores hoy están en el poder, gozando de una escandalosa impunidad.

El principal de ellos y gran beneficiario de esos desórdenes acusa a las autoridades de haber asesinado a un centenar de jóvenes que según él estaban ejerciendo el derecho legítimo a la protesta, no escatima sus invectivas contra el Esmad y pretende forzar a las autoridades judiciales a que liberen a los autores de temibles desafueros que causaron espanto en las comunidades. Según él, esos antisociales son víctimas y la victimaria que los tiene encartados es la sociedad. Sus deletéreas acciones no merecían ser repelidas por las autoridades.

Quiere que se les dé libertad para que actúen supuestamente como gestores o voceros de paz.

Dizque para darles oportunidades a miles de jóvenes de los sectores más menesterosos de las comunidades, se dispone a otorgarle a cada uno un subsidio de un millón de pesos mensuales, condicionado a que estudie y se aparte de la delincuencia. Se calcula en un billón de pesos anuales el costo de tamaña ocurrencia.

En declaraciones para la revista Semana esbozó una extraña política que va en contravía de principios elementales de las ciencias criminológicas, sin importarle que su ejecución entrañe un auténtico golpe de Estado contra el congreso y las autoridades judiciales. Según su punto de vista, al delincuente actual o potencial no se lo debe castigar, sino favorecer para que a través del estímulo pecuniario se ajuste al orden prescrito por la ley.

Al fin y al cabo, ese personaje se formó en ambientes subversivos, odia a las autoridades legítimas y el orden establecido, se siente a sus anchas en los ambientes trasgresores y se propone cambiar la sociedad según sus delirios ideológicos. La sindéresis no es virtud que lo adorna. No faltan los que dudan de su sanidad mental, pues todos los días nos alarma con nuevos disparates.

Afirma que su elección se debió al voto de un millón de jóvenes que se volcaron a las urnas seducidos por su demagogia. Es algo que invita a reflexionar sobre la crisis de nuestra democracia.



lunes, 5 de diciembre de 2022

Coincidencias ominosas

 En los últimos días han ocurrido tres hechos muy preocupantes.

El primero, la decisión de RCN de poner término a la emisión de "La Hora de la Verdad" por vencimiento del contrato y no querer renovarlo. El segundo, la presión ejercida por el gobierno para forzar la salida del gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros. El tercero, el anuncio de que el presidente contará con un espacio de televisión a través del que periódicamente se comunicará con la población.

"La Hora de la Verdad" ha sido a lo largo de los últimos años una valerosa trinchera desde la que se han librado fuertes combates en pro de nuestra institucionalidad democrática y liberal. Fernando Londoño Hoyos, dueño de carácter, inteligencia y cultura sobresalientes, ha mantenido vivas las consignas llamadas a alertar sobre los peligros que representa el comunismo para nuestra Colombia. Pero los comunistas ya están gobernándonos y su presencia en el espacio público les resulta intolerable. No sería de extrañar que hubiesen ejercido presión sobre RCN para alejarlo del aire. Al fin y al cabo, las frecuencias radiales y televisivas están sometidas a control gubernamental y quienes bajo licencia las utilizan temen las represalias de autoridades hostiles a la libertad de prensa. Así sucedió en Venezuela y tal comienza a ocurrir entre nosotros. He sido fiel radioescucha de "La Hora de la Verdad" y desde el dos de enero del año entrante seguiré sintonizándola, como a veces lo hago, a través de Youtube, quizás hasta el día en que la dictadura que se avecina permita el acceso a los medios digitales.

Como la Federación Nacional de Cafeteros venía patrocinando desde hace poco la sección "Al Oído" de "La Hora de la Verdad", no es osado pensar que al gobierno comunista eso le resultaba intolerable y merecía el castigo de rigor. No otra explicación cabe para ello, dado que su gerente general venía realizando una labor digna de efusivo encomio por sus excelentes resultados en beneficio del gremio más importante del país.

Al tiempo que estos sucesos ocurrían, se produjo el anuncio de que el actual ocupante de la Casa de Nariño proyecta utilizar la televisión para hacerse propaganda a expensas del tesoro público. A la vez que se limita severamente un espacio privado de oposición, se instalará uno público de profusa publicidad oficial tendiente a manipular a la opinión en pro del incierto cambio que ha prometido el que hoy dice gobernarnos.

Se trata a no dudarlo de una reedición del "Aló Presidente" con que el finado dictador venezolano Hugo Chávez azuzaba a sus secuaces para hostigar a quienes se atrevieran a disentir de sus propósitos.

El año entrante será en Colombia de intensa actividad política por las elecciones departamentales y municipales que se llevarán a cabo. Este gobierno sabe que ellas significarán de hecho un referendo de apoyo o rechazo de sus proyectos. Ahí se jugará la suerte del país y los detentadores del poder bien lo saben. Por eso, pretenden influir por todos los medios a su alcance para que su demagogia los favorezca en las urnas. Gozarán para ello de los pingües recursos de la reforma tributaria que a las volandas acaba de aprobarse, de los medios con que cuentan para seducir al electorado y los instrumentos a su disposición para acallar a los inconformes.

Mucho nos esmeramos en advertir lo que podría sucedernos si los comunistas tomaran el poder. Lo temido se ha hecho realidad. Ahora sólo nos resta pedirle a Dios que nos tenga de su mano. Las peores cosas están por venir.