lunes, 31 de octubre de 2022

Decrecimiento y Pauperización

Aupada por su jefe, la titular de la cartera de Minas y Energía ha puesto sobre el tapete la conveniencia de promover el decrecimiento de las economías, comenzando por las más prósperas y siguiendo, por supuesto, con la nuestra.

Sugiero a mis lectores que presten atención a los escritos con que Luis Guillermo Vélez Álvarez y Luis Guillermo Vélez Cabrera, entre otros, le han salido al quite a esta teoría. Vid:

Luis Guillermo Vélez Álvarez. Economista. Docente. Consultor .ECSIM.: El decrecimiento en la teoría y en la práctica (luisguillermovelezalvarez.blogspot.com)

Luis Guillermo Vélez Álvarez. Economista. Docente. Consultor .ECSIM.: Sobre los límites del crecimiento (I) (luisguillermovelezalvarez.blogspot.com)

Crecimiento cero (larepublica.co)

Según Wikipedia, "El decrecimiento es un término utilizado tanto para un movimiento políticoeconómico y social como para un conjunto de teorías que critican el paradigma del crecimiento económico.1​ Se basa en ideas de una amplia gama de líneas de pensamiento como la ecología política, la economía ecológica y la justicia ambiental, señalando el daño social y ecológico causado por la búsqueda del crecimiento infinito y los imperativos occidentales de "desarrollo".2​ El decrecimiento enfatiza la necesidad de reducir el consumo y la producción global (metabolismo social) y aboga por una sociedad socialmente justa y ecológicamente sostenible en la que el bienestar social y ambiental reemplace al PIB como indicador de prosperidad. Por lo tanto, aunque es probable que el PIB se reduzca en una "sociedad del decrecimiento", es decir, una sociedad en la que se logran los objetivos del movimiento del decrecimiento, este no es el objetivo principal del decrecimiento.3​" (Decrecimiento - Wikipedia, la enciclopedia libre).

Aunque el candidato triunfante en las pasadas elecciones presidenciales hizo adelantos sobre sus ideas al respecto, las mismas no fueron objeto de adecuado escrutinio en la campaña de suerte que la ciudadanía pudiese formarse  un concepto claro sobre el asunto. Los debates entre los candidatos se caracterizaron por su superficialidad y su ligereza. Las limitaciones de tiempo en la televisión impidieron que cada uno pudiera exponer a fondo sus ideas y controvertir seriamente las de los demás.

De ese modo, es probable que quienes votaron por el actual presidente no tuvieran claridad sobre los alcances de sus propuestas sobre el decrecimiento, que no sólo tocan con la crítica del extractivismo, la preocupación ambientalista, la transición energética y otros tópicos, sino con un cambio radical del sistema económico que está fundado en la libre iniciativa privada, la libre competencia y las ventajas del libre mercado. 

La idea que anima el cambio propuesto por el actual gobierno va más allá de un intenso dirigismo estatal y a medida que se la vaya instrumentando mostrará sus tintes totalitarios.

Circula en las redes sociales un video en el que el actual presidente insinúa que sólo se debe garantizar a la comunidad lo indispensable para su supervivencia, pues si a los pobres se les mejoran sus condiciones de vida dándoles acceso a las comodidades que ofrecen las sociedades avanzadas se vuelven derechistas. 

La idea es superar la miseria, pero no la pobreza. Se trata más bien de multiplicarla, promoviendo el descenso del nivel de vida de los estratos más pudientes. Se ofrece el ejemplo de Cuba, en donde según se cree no hay hambre ni enfermedad, pero es mal visto que alguien goce de comodidades que se consideran superfluas, salvo si hace parte de la elite dirigente.

El vivir sabroso que predica la vicepresidente Francia Márquez parece reflejarse en lo de vivir de modo austero, con lo estrictamente necesario. Recuerdo que hace años en una emisora cubana se denunciaba a alguien que en su comunidad llamaban "el rico" porque disponía de un equipo de aire acondicionado en su casa.

En Cuba se han jactado de que ningún niño se acuesta con hambre. Pero, hablando en plata blanca, la protección de la infancia en ese que antes se proclamaba "el territorio libre de América" parte de la base de que no nazcan niños. En efecto, las cifras del aborto en Cuba son aterradoras y han conducido a que allá se presente el invierno demográfico, es decir, un inquietante envejecimiento de la población. Es un riesgo que ya nos está amenazando en Colombia y se acrecentará con las políticas abortistas de la Corte Constitucional y los últimos gobiernos.

Desde luego que la erradicación de la miseria o pobreza extrema es un propósito loable, como también lo es la ampliación de las clases medias. Pero contra éstas conspiran las ideas de un igualitarismo extremo como el que inspira al gobierno actual. El proyecto de reforma tributaria es buena muestra de hacia dónde nos quiere llevar.

A su titular hay que recordare que el fascismo desapareció con Mussolini en 1945, pero el comunismo, en cambio, está redivivo y él es uno de sus promotores. Si el pueblo colombiano quiere someterse a los rigores de ese sistema social, que lo apoye. Pero si no está de acuerdo con el cambio que se ofrece para instaurar un régimen que ya se sabe que está condenado al fracaso, está bien que salga a las calles a protestar, como viene haciéndolo.



miércoles, 26 de octubre de 2022

Tras bambalinas

El periodista argentino Nicolás Morás ha resumido en dos videos sus investigaciones acerca del actual presidente de Colombia. Vid.  https://www.youtube.com/watch?v=0f3SbD42BYQ y https://www.youtube.com/watch?v=j3PT3ayzP4Y.

En la segunda entrega hace hincapié en sus estrechas relaciones con la elite globalista que pretende instaurar un Nuevo Orden Mundial (NOM). Según sus conclusiones, el presidente es un peón de los globalistas, lo que explica su énfasis en combatir el extractivismo, imponer un ambientalismo radical, llevar a efecto una política de decrecimiento y otros propósitos harto discutibles sobre los que el electorado poca ilustración posee.

Todo ello se resume en su lema de campaña que pretende hacer de Colombia dizque una potencia mundial de la vida. Según sus voces, aspira a liderar toda una cruzada para impedir que los productos de la actividad extractiva (petróleo, carbón, etc.) acarreen a la larga la extinción de la humanidad. 

Lo dijo hace poco la locuaz titular de la cartera de Minas y Energía: nos proponemos salvar la vida sobre la Tierra. Su jefe sostiene que hay evidencia científica acerca de que el petróleo, el gas y el carbón, al incidir en el cambio climático, tarde o temprano traerán consigo la muerte de nuestros descendientes.

No les inquieta que Colombia poco aporte a las emisiones que se cree que ocasionan el cambio climático. Lo que en el fondo les interesa es convertirnos en un campo de experimentación de las teorías de los globalistas que los apoyan, los financian y en el fondo los controlan.

Lo de convertir a Colombia en una potencia mundial de la vida no deja de exhibir cierta ironía si se observa que fallos recientes de la Corte Constitucional nos han dado el liderazgo en dos de los más evidentes propósitos de la Cultura de la Muerte, como son la legalización del aborto tardío y la eutanasia. 

La legalización de la marihuana y la coca que promueve el gobierno actual tampoco muestra el aprecio por la vida. So pretexto de ampliar espacios de libertad individual lo que seguirá es hacer más infelices a los consumidores y llevarlos a la muerte temprana.

Sugiero a mis lectores que presten atención a este lúcido escrito que denuncia el sentido profundo de la agenda globalista que más o menos discretamente está entrando a regir entre nosotros: La Agenda 2030 busca «subvertir los diez mandamientos»: 12 motivos de fe para no aceptarla - ReL (religionenlibertad.com).

Lo que está en juego es una profunda revolución cultural que aspira a destruir las bases de nuestra civilización e instaurar otra de tintes totalitarios e inhumanos. No es otra cosa que el "Pacto con Satanás" con que en virtud de un lapsus linguae nos amenazó durante su campaña el candidato que triunfó en las elecciones presidenciales.


lunes, 17 de octubre de 2022

El Discurso de Caldono

Youtube lo presenta como un "Muy impresionante discurso del Presidente Petro en la clausura de la minga indígena en Caldono Cauca" (Vid. https://www.youtube.com/watch?v=dDFMNqhDB10).

Lo es, en efecto. Se trata de un discurso que no deja lugar a duda alguna sobre el talante y los propósitos de quien hoy nos gobierna. El país queda notificado de que su política no será de consensos, sino de imposiciones. Lo suyo no es una socialdemocracia de tipo europeo, sino un extremismo puro y duro, un sí es no es de inspiración comunista.

Ahí se anuncia todo un programa de lucha de clases inspirado en un áspero resentimiento social y en una conciencia histórica deficientemente construida a partir de prejuicios e interpretaciones simplistas acerca de nuestro pasado.

Aunque no ha definido en detalle el cambio que proyecta imponer, todo indica que su proyecto se encamina a modificar sustancialmente la estructura social, el sistema económico, el ordenamiento normativo y, en suma, la configuración política de Colombia. No se atreve a decirlo con franqueza, pero su modelo es el castrochavista. 

Es un modelo fracasado tanto en Cuba como en Venezuela. Su implantación no ha traído consigo el mejoramiento de las condiciones de vida de la gente del común, ni más espacios de libertad ni de igualdad. En ambos países se han incrustado unas elites rapaces que disfrutan de todas las ventajas de las sociedades civilizadas a expensas de sus respectivas poblaciones, a las que se somete a severas disciplinas y a sendos regímenes de mera subsistencia. Millones de cubanos y venezolanos han optado por el exilio al ver frustradas sus esperanzas vitales.

Impresiona el mesianismo que exuda ese discurso. La perorata lo presenta como el redentor llamado a superar todas las injusticias ancestrales que agobian a los distintos sectores del pueblo colombiano. Se cree la reencarnación de Jorge Eliécer Gaitán, el célebre caudillo sacrificado el 9 de abril de 1948 probablemente por los comunistas. Hay múltiples indicios que avalan esa hipótesis. No de otro modo se explica que un periódico venezolano se anticipara a informar el acontecimiento antes de su ocurrencia e informara que Rómulo Betancur estaba liderando la protesta popular en Bogotá.

En escritos anteriores he llamado la atención sobre su idea de la democracia tumultuaria, en la que la voz de la razón se silencia al verse ahogada por el grito estridente de las turbas. Que recuerde, esa es la concepción de la democracia que condujo a los jacobinos a su fracaso en la Revolución Francesa. Lo que propone como organización popular para defender en las calles los proyectos gubernamentales no es otra cosa que la incitación al amotinamiento y en definitiva al caos. El putsch que promovió hace dos años con el propósito de derrocar al entonces presidente Duque es un claro precedente de lo que se propone activar desde el gobierno en contra de lo que considera su "enemigo interno".

¿Quiénes lo conforman? Sinuosamente responde que toda una estructura de normas, costumbres, pautas, prácticas, intereses, vale decir, toda una cultura que, a la postre, se sostiene por la acción de ciertos grupos sociales que ejercen de distintas maneras el control del Estado para su propio beneficio y en desmedro del pueblo llano. Ese enemigo, en últimas, no es otro que el enemigo de clase que el leninismo y luego el estalinismo se aplicaron destruir violentamente en la Unión Soviética. Hay en su concepción, además, cierto ingrediente hitleriano cuando habla de las reivindicaciones de los indígenas y las negritudes contra los esclavistas blancos.

No cabe duda de que estamos sometidos hoy a un liderazgo tóxico que los analistas de la crisis de la democracia actual consideran que está llamado a desfigurarla.

Yo abrigaba la ilusión de que Colombia, a pesar de todo, pudiera en estos momentos, encauzarse por un rumbo promisorio. Debo reconocer que pensaba con el deseo. Lo que me indica el discurso de Caldono es otra cosa. Estamos presenciando un salto al vacío. O, como afirma un amigo, vamos en picada.


lunes, 10 de octubre de 2022

¿Oídos sordos?

El actual presidente de Colombia fue elegido por el 50,47% de los votos. Fue un triunfo moderado, no exento de cuestionamientos por posible fraude que no se ha investigado porque el perdedor decidió abstenerse de denunciarlo. 

El "Pacto Histórico" obtuvo en las elecciones para Senado y Cámara el 17.35% de los votos, que permitieron adjudicarle 20 escaños para el Senado y 28 para la Cámara de Representantes. No obtuvo un número suficiente para controlar el Congreso, pero en virtud de alianzas con otros partidos ha conseguido por lo pronto apoyos suficientes para dicho efecto, si bien en condiciones no del todo satisfactorias (vid. https://es.wikipedia.org/wiki/Pacto_Hist%C3%B3rico).

Estos guarismos electorales ponen de manifiesto que sigue vigente el diagnóstico de Marco Palacios y Frank Safford en  su libro "Colombia: país fragmentado, sociedad dividida"(vid. (99+) Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad dividida | Marco Palacios - Academia.edu).

Es difícil saber cuáles son los cambios prometidos que en definitiva le dieron la victoria al hoy presidente en la justa electoral, pues el suyo es un programa variopinto y quizás sus votantes tuvieron en mente distintas motivaciones no del todo claras para inclinarse en su favor. 

Fueron tantas sus promesas que no le será fácil cumplirlas a cabalidad y probablemente sus electores sufrirán severas decepciones al ver frustradas sus aspiraciones. Ofrecer el oro y el moro en épocas de prosperidad puede ganar apoyo en los sectores populares. Cosa distinta es tener que ajustarse los cinturones cuando se acerca el período de las vacas flacas, que es lo que anuncian ahora los analistas de la economía. Un magro crecimiento del 0.7% para el año entrante es asustador, máxime si las tasas de inflación y devaluación están disparadas.

Todo indica que lo deseable en las circunstancias actuales es la búsqueda de consensos que sólo son posibles por la vía del diálogo en el que se confronten puntos de vista diferentes y se trate de conciliarlos a través de soluciones razonables. 

El acuerdo logrado con Fedegan para facilitar la adquisición de tres millones de hectáreas de tierra apta para mejorar la suerte del campesinado es un buen ejemplo de lo que podría lograrse tendiendo puentes entre el gobierno y los gremios. Recomiendo a este respecto la entrevista que le hizo hoy Fernando Londoño Hoyos en "La Hora de la Verdad" a José Félix Lafaurie (vid. https://www.youtube.com/watch?v=6mKP7ZTLbxs). 

Lo mismo podría lograrse para llevar a cabo otras reformas en que está comprometido el gobierno en materias como la tributación, la salud, las pensiones, el trabajo, la actividad extractiva, etc.

Desafortunadamente, lo que aconteció en las comisiones terceras de senado y cámara la semana pasada en torno de la reforma tributaria sentó un pésimo precedente institucional. La esencia de la función de los congresos está en el debate. Si se lo impide, las relaciones entre las mayorías y las minorías se agrian severamente. La técnica de la "aplanadora" deslegitima a la institución y acrecienta la pugnacidad no sólo en los medios políticos, sino en general en el cuerpo social.

Suele hablarse de la conveniencia de estar atentos a las señales del cuerpo. Ello es más pertinente en lo que toca con el conglomerado social. Los apoyos que le dieron la victoria al gobierno son relativos y pueden ser cambiantes. Hoy son y mañana no parecen. No es sano que se desoigan las voces críticas que reflejan el descontento de significativos sectores de la comunidad. Las marchas del 26 de septiembre constituyen una voz de alerta que no debe ignorarse. 

Hay voces sensatas, como la de Fajardo, que le piden al gobierno consistencia en sus propósitos, pues tal como va lo que genera es incertidumbre. Vid. “Lo que hemos visto con Petro se traduce en incertidumbre”: Sergio Fajardo (elcolombiano.com).

Podría parecer una "boutade", pero hay algo de cierto en lo que en escrito anterior observé en el sentido de que en campaña se nos prometió que seguiríamos el modelo de Corea del Sur, pero hay signos ominosos que nos hacen pensar que el modelo que realmente inspira al gobierno parece acercarse más bien al de Corea del Norte, vía Cuba y Venezuela.



martes, 4 de octubre de 2022

Tendiendo puentes

Las autoridades norteamericanas y el expresidente Uribe Vélez parecen coincidir en la conveniencia  de mantener contactos con el actual gobierno colombiano.

La razón de ello salta a la vista: hay que tratar de que no se radicalice. Es un gobierno presidido por comunistas que, por fortuna, no las tienen todas consigo en el congreso y deben, por consiguiente, ser cautelosos en lo que a actitudes, iniciativas y propósitos concierne.

Tratar de arrinconarlo, como lo sugieren algunos, podría resultar contraproducente.

Por supuesto que no hay que renunciar al sagrado derecho de hacerle oposición dentro de los límites que establece el ordenamiento jurídico, pues de ella depende en muy buena medida la posibilidad de lograr un viraje significativo en las elecciones departamentales y municipales que tendrán lugar el año entrante.

Pero, como lo ha señalado el Centro Democrático, la oposición debe ser constructiva. Hay que apoyar las iniciativas que le convengan al país, proponer correctivos a las que sean mejorables y combatir con firmeza las que parezcan claramente perjudiciales.

El despliegue multitudinario que presenciamos el 26 de septiembre pasado constituyó un valioso testimonio de protesta popular pacífica llamada a abrirles los ojos a nuestros gobernantes sobre el estado de la opinión. Fue algo muy distinto de la turbulencia que se desató hace dos años con el ánimo de derrocar al entonces presidente Duque. Eso fue un auténtico "putsch" cuyos promotores quedaron impunes.

La "Primera Línea" ha exhibido analogías inquietantes con las SA o tropas de asalto hitlerianas. Desafortunadamente, nuestras autoridades no actuaron al respecto con la contundencia debida y sólo procedieron contra algunos elementos que de hecho fueron sorprendidos en flagrancia. Sus instigadores hoy ocupan altas posiciones dentro del aparato estatal y ya hablan de la necesidad de crear brigadas supuestamente populares que tengan el propósito de forzar los cambios que no encuentren acogida entre los congresistas, los jueces o los titulares de los órganos de control. 

Es lo que aquí he denominado la democracia tumultuaria, de la que la tristemente célebre minga indígena es un claro ejemplo. Otros la llaman oclocracia, o sea el gobierno de la muchedumbre, que constituye una degeneración de la democracia, debida en buena parte a la demagogia. 

No hay que olvidar que ésta fue factor determinante de los resultados de las últimas elecciones.

Los canales de comunicación entre el gobierno y sus opositores, al permitir que las voces moderadas y transaccionales de ambas partes lleguen a acuerdos razonables, podrían evitar una radicalización capaz de suscitar nuevas espirales de violencia.

Nuestra historia es pródiga en ejemplos de lo que acontece cuando la discordia vuela los puentes del entendimiento. La situación actual no es halagüeña a ese respecto. De ahí que convenga prestarle respetuosa atención al expresidente Uribe Vélez cuando tiende esos puentes con el actual gobierno.