jueves, 1 de enero de 2026

Las RelacionesPeligrosas

Echo mano del título de la escandalosa novela de Choderlos de Laclos para referirme a los nexos del desgobierno que nos aflige con el ominoso régimen que impera en Venezuela.

A pesar de los mentirosos intentos que hace poco ha manifestado el okupa de la Casa de Nariño para intentar desmarcarse de su cercanía con el dictador Maduro, los antecedentes de sus relaciones con la dictadura que reina en nuestro vecino país muestran a las claras su amistad de vieja data con quienes hoy la ejercen.

¿Quién alojó en Colombia a Chávez cuando pudo salir de Venezuela después de la libertad que en mala hora le concedió el entonces presidente Caldera? ¿Quién fungió después como asesor económico de Chávez cuando éste ascendió a la presidencia de su país? ¿Quién fue a mendigarles a los venezolanos ayuda económica para sus campañas, según lo dijo en medio de insultos Diosdado Cabello? ¿De dónde se cree que provinieron los $ 15.000.000.000 que en medio de su furia denunció Benedetti que habían ingresado a los fondos de la campaña presidencial que triunfó acá en 2022? ¿Quién se ha empecinado en negar la existencia del Cártel de los Soles y la índole narcoterrorista del Tren de Aragua? ¿Quién se ha mostrado profundamente solidario con la dictadura venezolana ante el cerco que le ha impuesto el gobierno norteamericano?

En los Estados Unidos impera la convicción de que el círculo dirigente que domina a Venezuela participa deliberadamente en una guerra sucia tendiente a corromper a su sociedad mediante la difusión de la cocaína que penetra de contrabando a su territorio. Es una política que inició el régimen castrista cuando se alió con los cárteles colombianos y, según declaraciones de informantes venezolanos de alto rango, fue propiciada por Chávez y la han continuado Maduro y sus secuaces. La dictadura venezolana protege al ELN y los remanentes de las Farc, que viven del narcotráfico y otras empresas criminales. Y circulan en Youtube videos que muestran el acompañamiento de lanchas portadoras de cocaína por parte de la armada venezolana.

Maduro y sus compinches acordaron con Biden que en Venezuela se celebrarían elecciones libres. Las hubo, en efecto, pero descaradamente negaron el abrumador triunfo de la oposición y decidieron permanecer de facto en el poder. Burlaron ese solemne compromiso y hoy están pagando el precio de su incumplimiento. Es un régimen que carece totalmente de credibilidad y no merece respeto alguno. Se apoya en la fuerza bruta y la solidaridad de los peores enemigos de los Estados Unidos.

También en Youtube puede verse una inquietante información que alerta sobre la peligrosidad extrema que para la región representan esos criminales. Se trata de las estrechas relaciones que mantienen con el gobierno de Irán, que podría proveerlos de drones capaces de atacar a la Florida y el sur de los Estados Unidos. Ya hace algún tiempo Omar Bula Escobar denunció en "El Plan Maestro" que uno de los letales proyectos de Chávez era la dotación de poder nuclear para Venezuela en asocio con Irán. Es un secreto a voces que Venezuela es proveedor de materia prima nuclear para este último país.

Las acciones emprendidas por el presidente Trump contra los dirigentes venezolanos se encuadran dentro de conceptos de legítima defensa frente a enemigos que no se paran en pelillos para poner en riesgo a la sociedad norteamericana. Y la cercanía del que nos desgobierna con esa pandilla de maleantes nos hace cómplices de sus proditorios empeños.

¿Qué es más importante para nuestros intereses nacionales, la amistad con los Estados Unidos o la complicidad con la dictadura venezolana?

Recuerdo que en una presentación de la política exterior de Chile su entonces Canciller destacaba que su país gozaba en el seno de la comunidad internacional de un "softpower" derivado de su respetabilidad. El desgobierno colombiano ya no es respetable ante los Estados serios, sino profundamente despreciable, nada menos que un hazmerreir. 

¡Qué vergüenza!

jueves, 25 de diciembre de 2025

El Misterio de la Navidad

El racionalismo radical que prevalece en los medios académicos y ha permeado la cultura de la gente del común tropieza con severas dificultades al encarar lo aleatorio, lo complejo y lo misterioso. Hay muchos asuntos que preocupan a la mente humana a los que ésta da respuestas muy poco satisfactorias que se escudan en relegarlos al ámbito de lo irracional, lo incognoscible o lo mítico y respecto de lo cual se proclama el agnosticismo, a veces con la ilusión de que los avances de la ciencia quizás podrían en el futuro desvelar sus incógnitas. En rigor, lo que conocemos con certeza de la realidad en que estamos inmersos es muy poco. Es lo que le hizo exclamar a Pascal: "El silencio eterno de esos espacios infinitos me sobrecoge".

Nuestras vidas transcurren en medio de escenarios misteriosos que la racionalidad ordinaria no alcanza a explicar ni comprender a ciencia cierta. En "Historia y Destino", Jean Guitton se aplica a explorar tres direcciones a través de las cuales nuestro entendimiento procura orientarse acerca de esos misterios: el azar o total indeterminación del hombre en su devenir temporal; el sino, que vincula los hechos humanos y naturales de la historia de un modo necesario e inexorable; y el destino, que actúa sobre las circunstancias objetivas de la vida humana, con la intervención de un factor eterno e intemporal de Dios. Vid. jean guitton: Historia y Destino - Búsqueda. Jacques Monod, en "El Azar y la Necesidad", reduce la explicación, en lo que concierne al orden biológico, a las dos primeras orientaciones, con exclusión de la tercera y más importante. Vid. (4) Monod-El azar y la necesidad.

El Deísmo de los siglos XVII y XVIII, que abre el camino al franco ateísmo de los siglos recientes, no niega al Dios creador, pues según dijo Voltaire no es concebible el mecanismo de relojería que rige el mundo al tenor de las ideas de Newton sin el relojero que lo ordena, pero niega que la acción divina vaya más allá de la creación. Para sus cultores, no hay Dios conservador de su creación ni providente de su funcionamiento. Es tan sólo la causa primera que postulaba Aristóteles y nada más. Ese planteamiento prepara la célebre respuesta de Laplace a Napoleón: para su sistema astronómico Dios es una hipótesis innecesaria. 

Pero si prescindimos de dicha hipótesis, tanto nuestra vida personal como la de las sociedades y, en consecuencia, la historia misma, dependerá tan sólo de la ceguera del azar y la arbitrariedad del sino.

El cristianismo introduce un elemento fundamental que además da cuenta de la racionalidad del mundo en que vivimos: la Providencia Divina. El Dios providente que nos ha creado libres y, por consiguiente, dotados de la posibilidad de elección entre el bien y el mal, actúa sin forzarnos a través de la gracia, su presencia sacramental y su guía amorosa para conducirnos hacia la bienaventuranza eterna. Su quintaesencia es el amor. Como lo decía el entonces cardenal Ratzinger en su "Introducción al Cristianismo", el mundo ha sido creado pr Dios "porque el amor hace cosas así". Y en su primera encíclica como papa Benedicto XVI proclama que Dios es amor: vid. Deus caritas est (25 de diciembre de 2005).

Como, según reza el Evangelio, para Dios no hay imposibles (Lc. 1:37), su acción providente lo llevó a encarnar a su Hijo en la virgen María para. como ayer les decía a mis nietecitos, abrirnos las puertas del cielo y trazarnos el camino para llegar allá. La Navidad que estamos celebrando evoca esta sublime manifestación del amor de Dios por la humanidad, que se proyecta después en su Pasión, Muerte y Resurrección, dado que, tal como lo proclama el Evangelio de san Juan, "tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único para que todo el que cree en Él no se pierda, sin que tenga vida eterna" (Jn. 3:16).

Frente a la metafísica del azar y el sino, se alza entonces la del amor, concepto sublime que se ha pervertido al reducirlo al ímpetu venéreo, despojándolo de su elevada dimensión espiritual. La civilización del amor que postula el cristianismo está por proyectarse en la realidad humana, que sufre la perniciosa incidencia de los pecados capitales. Recuerdo que en "La Siete Columnas" mi admirado Wenceslao Fernández Flórez postulaba con ironía que sobre esos siete pecados capitales reposa el ordenamiento de la sociedad humana. El proyecto histórico cristiano busca fundar ese ordenamiento sobre otras bases, inspiradas en el amor, pero tropieza con la fuerte inclinación hacia el lado oscuro que pesa sobre nuestras tendencias. 

El padre Dwight Longenecker, en "Catholicism Pure and Simple", evoca los dos caminos que según J.R.R. Tolkien en "El Señor de los Anillos" se abren para el transcurso de la vida humana: el lado luminoso y el lado oscuro. La propuesta católica nos ofrece llevarnos por el primero de ellos, pero nuestra débil naturaleza suele inclinarnos por el segundo. De hecho, la historia de la humanidad exhibe la confrontación entre el lado luminoso y el lado oscuro, que es el tema de un escritor de profundas creencias como Tolkien.

Que el espíritu de Navidad traiga luz para todos mis lectores es lo que en estos momentos deseo fervientemente.





sábado, 20 de diciembre de 2025

En la dirección equivocada

Los supuestos aspirantes de centro a la presidencia que arrojan dardos ponzoñosos contra Abelardo de la Espriella parecen ignorar que el verdadero contrincante de ellos y el resto del país en los comicios venideros es el senador Cepeda, que muestra un inquietante porcentaje de apoyo en las más recientes encuestas.

Aunque él se enoja y amenaza cuando lo señalan como el candidato de las Farc, no puede ocultar que por lo menos es compañero de ruta de las viejas y las nuevas Farc, como tampoco puede disimular su verdadera identidad política. Es, a no dudarlo, un comunista más recalcitrante que el actual okupa de la Casa de Nariño y con más densa formación ideológica, adquirida nada menos que detrás de la Cortina de Hierro. Sus creencias son, por supuesto, respetables, pero no hay que desconocer que el comunismo suscita entre sus adherentes una fe que poco difiere en su talante de la de los más exaltados fundamentalistas religiosos. Como lo he observado en un escrito anterior, la suya es una religión secular.

El revolucionario rechaza en su totalidad el orden establecido, pues lo considera radicalmente injusto. Está armado de una compleja elaboración doctrinaria llamada a justificar esa actitud. Considera que él goza de una revelación que lo provee de los elementos necesarios para configurar la sociedad deseable en la que impere la justicia igual para todos. Y cree que todos los medios, incluidos los más atroces, justifican el fin de edificar esa sociedad ideal que sólo existe en su mente. La moral revolucionaria predica que es lícito todo lo que contribuya al buen suceso de la causa. Es lo que predica el famoso catecismo de Nechayev (vid. Catecismo del revolucionario - Wikipedia, la enciclopedia libre)

Pues bien, si hace un siglo el comunismo era una ilusión que enardecía a jóvenes idealistas, hoy representa una deplorable decepción que sólo puede entusiasmar a mentes desenfocadas que Freud consideraría delirantes por su pérdida del sentido de la realidad.

El gran peligro que nos acecha no es la contundencia de los planteamientos de Abelardo, que es un devoto de la democracia liberal, sino la posibilidad de que el candidato comunista triunfe en las elecciones. Ahí sí, como reza el Evangelio, veremos el llanto y el crujir de dientes.

Vuelvo a recordar que la idea democrática se proyecta en dos direcciones inconciliables entre sí: la democracia liberal y la totalitaria.

La primera, como lo señaló Raymod Aron en un escrito que merece mantenerse siempre presente, constituye el denominador común de la derecha no extremista y la izquierda moderada. No es otra cosa que el rasgo distintivo de la civilización política forjada por el Occidente al que pertenecemos. La segunda sobrevive en los países comunistas, que niegan los valores de libertad y tolerancia que mal que bien nos esmeramos en cultivar.

No deja de parecer una burla a la inteligencia ciudadana que se nos presente como paraísos deseables al alcance de la mano los infiernos que padecen en sus países los cubanos, los venezolanos y los nicaragüenses. ¿Tendrá el senador Cepeda otra fórmula para hacernos creer que lo que él propone es un socialismo con rostro humano como el que soñaron los checos en 1968 y que frustraron los soviéticos con sus tanques?

He recordado en varias ocasiones lo que ha escrito Shery Berman sobre cómo los acuerdos sobre lo fundamental entre la Democracia Cristiana y la Social Democracia edificaron la paz política y social en el occidente de Europa después de la II Guerra Mundial. La democracia liberal hace posible dichos acuerdos. Reconoce que las diferencias de opinión son algo natural y necesario para la buena salud de la sociedad y es posible ventilarlas dentro del marco de unos valores comúnmente aceptados. Eso es imposible bajo un régimen comunista. Vid. https://en.wikipedia.org/wiki/Sheri_Berman

El debate electoral venidero no se centra en las diferencias entre Abelardo y sus contradictores dizque de centro, sino en la contraposición de la democracia liberal y la totalitaria que profesa el senador Cepeda.

jueves, 4 de diciembre de 2025

Dos grandes retos

La encrucijada que en estos momentos afecta a Colombia suscita por lo menos dos grandes retos, a saber: a) poner de acuerdo a quienes creemos en la necesidad de preservar la democracia liberal en unirnos alrededor de un solo candidato presidencial que pueda enfrentar al candidato comunista que resultó favorecido en la reciente consulta del Pacto Histórico; b) convencer a la gran masa de votantes de la letal amenaza que representa ese candidato comunista.

La última encuesta de Invamer, a la que no hay motivos serios para no creerle, ilustra sobre la dispersión de las fuerzas demoliberales, en las que hay una revoltura de candidatos que individualmente considerados podrían ser interesantes, pero en las circunstancias actuales resultan ser no sólo insignificantes, sino altamente nocivos. Según sus resultados, el candidato comunista cuenta hoy con un 31,9 % de intención de voto, frente a un18,2% de Abelardo de la Espriella y un 8,5% de Sergio Fajardo (vid. Así está la encuesta de Invamer para las elecciones a la Presidencial del 2026: Cepeda, De la Espriella y Fajardo lideran). La encuesta muestra un peligroso potencial en favor del comunista para las dos vueltas de la elección presidencial, mientras que los hechos más recientes exhiben una áspera división entre los candidatos De la Espriella y Fajardo, dada la actitud recalcitrante de este este último, que se niega a cualquier acuerdo con el primero y no define con claridad su actitud respecto del comunista, lo que hace pensar que en un momento decisivo para la segunda vuelta quizás preferiría al hoy senador Cepeda, bien sea a través de un apoyo explícito o de una taimada abstención.

Hay que insistir en que entre lo que con bastante superficialidad se califica como la derecha y los centros, dizque de derecha o de izquierda, no tiene por qué haber abismos insalvables, sobre todo cuando acecha temiblemente el peligro comunista. Si se examina serenamente la historia de la Europa occidental durante la Guerra Fría se puede advertir que el entendimiento entre la Democracia Cristiana y la Socialdemocracia fue decisivo no sólo para que hubiera paz política y social en esos países, sino parar conjurar la amenaza comunista, que a fines de la primera mitad del siglo pasado estuvo a punto de tomar el poder en Francia e Italia.

Esa amenaza gravita hoy fuertemente sobre nuestro país. El que nos desgobierna es a no dudarlo un comunista redomado que está preparando el camino para que lo suceda alguien que es mil veces peor que él. Afortunadamente no ha logrado el control de la autoridad electoral y muchísimo menos de la judicial, y sufre la oposición de la mayoría de los mandatarios regionales y locales elegidos popularmente. Pero ha debilitado la fuerza pública y fortalecido las organizaciones criminales que hoy controlan en muy buena medida el territorio nacional. Llamo la atención sobre lo que advertí en mi más reciente escrito: Colombia es el segundo país, después de Myanmar, con el mayor índice de criminalidad en el mundo. Es algo que el que nos desgobierna no ha querido enfrentar con decisión y más bien ha consolidado con su aviesa política de Paz Total.  Las elecciones están hoy en alto riesgo por la acción de esas fuerzas criminales, cuyos tentáculos ya obran cerca del interior del desgobierno imperante.

Los egos de los liliputienses aspirantes presidenciales les impiden percatarse de estas inquietantes realidades. La amenaza del lobo totalitario no puede enfrentarse con fuerzas dispersas que obran cada una por su lado, sino con la decisión firme de los partidarios de la democracia liberal en cualquiera de sus vertientes de obrar concertadamente para obtener el triunfo en la primera vuelta de la elección presidencial.

Pero esa decisión firme debe proyectarse hacia el grueso del electorado que, por una parte, sufre la desorientación que exhiben los dirigentes, y, por la otra, tiene serios motivos de insatisfacción respecto del orden imperante. Hay una angustiosa problemática social que debe abordarse con rigor y generosidad, sin demagogia ni promesas inviables. El apoyo con que todavía cuenta el desgobierno actual y le sirve al candidato comunista para legitimar su campaña surge del esfuerzo sostenido para pulsar las fibras emocionales del resentimiento social que dan pábulo a la lucha de clases. 

Así las cosas, el programa para enfrentar al candidato comunista tiene que contar con un vigoroso y creíble ingrediente de acción social que convenza de sus bondades al ciudadano de a pie y desvirtúe las falsas promesas del Pacto Histórico, al que el CNE acaba de reconocerle personería para protocolizar la fusión de la Unión Patriótica, el Polo Democrático Alternativo y el Partido Comunista Colombiano, todos ellos de inspiración comunista y promotores del modelo castro-chavista (vid. El CNE aprueba personería del Pacto Histórico - Búsqueda).

Ofrecerle al pueblo como modelos lo que impera hoy en Cuba y en Venezuela es un descarado desafío al buen sentido, pero así ocurre con quienes profesan lo que Carl Schmitt consideraba como una religión secular. Son fanáticos delirantes que niegan la realidad en pro de sus disparatadas ilusiones. Su retórica, por desgracia, convence a no pocos descontentos con el estado de nuestra sociedad. Es indispensable denunciarla y desvirtuarla.



jueves, 20 de noviembre de 2025

Crimen Organizado Transnacional

Recomiendo a mis lectores que sintonicen el video que hace poco publicó Omar Bula Hoyos acerca del tema que sirve de título de esta columna. Se lo puede ver en Omar Bula Escobar: Colombia situación de excepción.

El próximo debate electoral no sólo versa sobre la disyuntiva entre democracia liberal y comunismo, sino sobre un asunto de no menor gravedad: la fuerte presencia del Crimen Organizado Transnacional (COT) a todo lo largo y ancho del territorio colombiano.

El que nos desgobierna viene hablando sin mucha propiedad sobre una Junta del Narcotráfico que sitúa en Dubai. En realidad, no sabemos cuál sea el centro desde el que se orientan las acciones de una criminalidad que, en todo caso, exhibe todos los rasgos de una estructura que se extiende por todo el orbe terráqueo.

Hace años comenté un libro que me produjo profunda impresión, titulado "El G9 de las Mafias del Mundo: Geopolítica del Crimen". Su autor, J.F. Gayraud, ha partido de la base de que del mismo modo que las grandes potencias políticas se entienden bajo lo que se conoce como el G9, cifra que a veces cambia, las mafias que dominan el mundo del crimen en los distintos continentes también han organizado escenarios de entendimiento y acción conjuntos cada vez más influyentes en los destinos nacionales. Vid.El G9 De Las Mafias Del Mundo Geopolitica Del Crimen Organizado - Documentos de Google

La GI-TOC (Global Iniciative Against Transnational Organized Crime) acaba de actualizar el Índice Global de Crimen Organizado 2025 que contiene la evaluación de 193 países y concluye que en la generalidad global aumentó el crimen y disminuyó la resiliencia estatal contra el mismo (vid. ¡Última hora! Actualización del Índice Global de Crimen Organizado 2025 - Noviembre 10 de 2025 Conclusión mundial: Aumentó la criminalidad, disminuyó la resiliencia. La GI-TOC evaluó 193 países en… | Karen Lopera | 58 comentarios).

Para nuestra desgracia, Colombia ocupa el segundo lugar en la lista de países con mayor incidencia criminal, después de Myanmar y seguido de México.

Los aspavientos de nuestro líder intergaláctico y profeta apocalíptico no alcanzan a disipar la cruda realidad de la ominosa presencia del crimen transnacional organizado que ya ejerce prácticamente la autoridad y desplaza al Estado en vastos espacios de nuestro país. Ese fementido líder posa de ser escrupuloso en asuntos monetarios y valiente hasta el extremo para desafiar a narcotraficantes y corruptos de toda laya, pero hay hechos tozudos que lo hacen quedar muy mal: su cercanía con el narcorégimen que impera en Venezuela, su tolerancia con los cultivadores de coca, el que seamos responsables del 70% o más de la oferta de cocaína en el mercado mundial, su irresponsable política de "Paz Total", su negacionismo respecto del "Cártel de los Soles" y el "Tren de Aragua", así como sus reiteradas afirmaciones derrotistas en torno de la guerra contra las drogas, etc.

El presidente Trump tiene toda la razón cuando señala los gravísimos perjuicios que el narcotráfico ocasiona en la sociedad norteamericana. He sostenido en otras ocasiones que el problema de la droga entraña ni más ni menos una crisis de civilización. Es difícil afrontarlo, pero no puede dejar de combatírselo mediante la acción coercitiva del Estado, que debe combinarse con otros remedios incluso de orden espiritual. Y nuestro gobierno no ha mostrado entereza para enfrentarlo, ignorando que también nos toca severamente en el orden interno. Creo que fue el ministro Benedetti el que dijo que se trata de un asunto grave para los norteamericanos, pero tal vez de menor incidencia para nosotros. Muy desatinado estuvo, pues somos los mayores cultivadores de coca y productores de cocaína en el mundo, fuera de que el microtráfico es un flagelo que afecta a la gran mayoría de nuestros municipios.

Da tristeza que el centenar de aspirantes a la primera magistratura en el próximo período presidencial estén enzarzados en lo que Freud llamaba el narcisismo de las pequeñas diferencias, cuando lo que se nos viene encima es de una magnitud superlativa.

Sigo orando para que Dios nos tenga de su mano.



martes, 4 de noviembre de 2025

La cuestión de fondo

Vuelvo sobre un tema que he tratado en otras ocasiones. El asunto versa sobre lo que está en juego en los procesos electorales que tendrán lugar entre nosotros en el año que viene. El debate no versará, como lo creen ciertos medios, entre derecha, centro e izquierda, que son palabras gaseosas que pueden significar lo que se quiera, sino entre dos concepciones radicalmente opuestas acerca de la democracia: la pluralista o liberal y la totalitaria o comunista.

Así traten de disimular su auténtica identidad ideológica, tanto el que nos desgobierna como el senador que aspira a sucederlo agitando sus banderas son comunistas recalcitrantes que saben que no pueden presentarse como tales ante un electorado que no votaría por quienes ofrezcan convertirnos en otra Cuba u otra Venezuela. 

El primero de ellos se dice sin sonrojo que es continuador del legado de López Pumarejo y de Gaitán, que eran liberales con tintes socialistas, pero celosos defensores de las libertades públicas y de ninguna manera adictos al totalitarismo soviético. El ideario de López se nutría del New Deal de Roosevelt y tal vez con algo del Laborismo británico. Gaitán estaba probablemente más cerca del socialismo francés de la Tercera República y de la Socialdemocracia alemana, así como de la Revolución Mexicana. Conviene recordar que en las elecciones de 1946 los comunistas votaron por Gabriel Turbay, que había sido parte de ellos en los años 20, y no por Gaitán. Hay serios indicios de que fueron ellos los que lo mataron para desencadenar el "putsch" del 9 de abril de 1948. Un liberal auténtico no habría deplorado la caída del muro de Berlín, ni rendido homenaje a la tumba de Mao, ni censurado a Stalin dizque por haber renunciado en Yalta a extender el comunismo por todo el orbe terráqueo. Tal como lo escribí en otra oportunidad, hablar de un liberalismo petrista es a no dudarlo un oxímoron.

El senador Cepeda se presenta como un celoso defensor de los derechos humanos, pero lo es al modo comunista, vale decir que los defiende para socavar la institucionalidad liberal, mas no para protegerla. Al igual que Sartre, que se declaraba Compañero de Ruta de los comunistas, pero sin adherir a su partido, sus antecedentes muestran una entrañable cercanía con las Farc, así como sus afinidades con los regímenes de Cuba y Venezuela.

Los comunistas profesan una versión de la democracia que juiciosos analistas consideran que es totalitaria (vid. https://academia-lab.com/enciclopedia/democracia-totalitaria/). A ella se contrapone la pluralista o liberal, que parte de la base de que las comunidades políticas se integran por el consenso de valores de segmentos que pueden profesar distintas aspiraciones que no sólo son naturales, sino también necesarias para el ordenamiento social. El punto de partida de esta concepción estriba en que la sociabilidad humana se manifiesta en una pluralidad de relaciones sin que haya alguna que absorba todas sus posibilidades. De hecho, cada uno de nosotros hace parte de diversos colectivos que pueden o no ser compatibles entre sí. En mis cursos universitarios he invocado esos conflictos en cuya descripción fue tan diestro Graham Greene. Para el que desee profundizar el tema que estoy tratando le recomiendo que lea "Democracia y Totalitarismo", de Raymond Aron, uno de los pensadores liberales más destacados del siglo XX, cuyas enseñanzas han alimentado buena parte de mi pensamiento político. Vid. [PDF] Raymond Aron - Democracia Y Totalitarismo.pdf - Free Download - 38KB.

Por su propia esencia, la democracia pluralista rehúsa el pensamiento único que pretende imponer el totalitarismo. Es lógico que en su seno se manifiesten distintos matices llamados a competir entre ellos por el favor de la opinión pública, lo que impone la necesidad de lo que Álvaro Gómez Hurtado llamaba los acuerdos sobre lo fundamental, esto es, las reglas de juego que permitan la armónica convivencia de las diversas perspectivas sobre el buen orden social. 

Hace algún tiempo comenté un valioso ensayo de Sheri Berman acerca de cómo ese acuerdo sobre lo fundamental entre la Democracia Cristiana y la Socialdemocracia, lo que acá con cierta impropiedad se llama centro-derecha y centro izquierda, trajo consigo después de la Segunda Guerra Mundial la paz a Europa Occidental, la zona más convulsionada y violenta del mundo en las primeras décadas del siglo pasado. El trasfondo de la cuestión está en buscar la compatibilidad entre la economía de mercado y la acción social del Estado, dentro del marco de la garantía de la libertad política y las instituciones democráticas.

La coyuntura política actual entre nosotros pone de manifiesto la necesidad inexorable de promover consensos para, en todo caso, atener la reconstrucción del tejido social, la institucionalidad y el sector productivo, que han sido severamente alterados por el desgobierno reinante. Quien aspire a tomar las riendas del país tiene que rescatar la vigencia del Estado de Derecho, que ha desaparecido en vastas porciones del territorio, poner orden en las finanzas públicas, estimular los emprendimientos productivos y, en todo caso, atender inaplazables demandas de los sectores populares. Es un vasto programa que exige decisión, prudencia y pragmatismo. Hay que atenerse a la realidad de las circunstancias imperantes y a las posibilidades que las mismas permitan.

El acuerdo de distintas fuerzas políticas contrarias a los designios totalitarios y liberticidas del Pacto Histórico suscita la esperanza de tiempos mejores para nuestra sufrida Colombia. Las elecciones de marzo próximo serán decisivas para nuestro futuro.



miércoles, 22 de octubre de 2025

Tenía que suceder...

La crisis de nuestras relaciones con Estados Unidos se veía venir y sólo es imputable a la intemperancia verbal del que nos desgobierna, que bien ha sido señalado por el presidente Trump como un lunático que padece severos problemas mentales.

La acusación que le formula el presidente Trump de ser un jefe del narcotráfico no puede tomarse a la ligera. Aunque muchos entre nosotros la consideran calumniosa, conviene pensar que quizás no esté exenta de motivos que la justifican.

Qué sabe la inteligencia norteamericana sobre nuestro gobernante es algo que ignoramos.

Lo que sí sabemos es lo siguiente:

-Su actual ministro del Interior ha insinuado que es consumidor de cocaína, sin que lo desmienta ni lo refute mediante la exhibición de los resultados de un serio examen toxicológico. Hay psiquiatras y psicólogos que advierten en sus expresiones la probabilidad de que esa insinuación no esté descaminada. Algunos ya le han pedido al Senado que investigue si sus desórdenes mentales determinan una incapacidad física permanente para gobernar que podría dar lugar a que se lo separara del cargo que en mala hora ocupa.

-Ante la Asamblea de la ONU manifestó que la cocaína es menos peligrosa que el carbón y el petróleo. Hace poco dijo que la ciencia no ha demostrado que el consumo de drogas sea dañino y que su prohibición se basa en consideraciones políticas y no en pruebas científicas. Sostiene que en el caso de la coca se la persigue porque es producto del sur del globo terráqueo, en tanto que se promueve el whisky porque se lo produce en el norte. Demerita la gravedad del problema de la droga y cree que se lo podría resolver si la sociedad fuera más amorosa, algo que trae a mi mente unas "Memorias del Padre Eterno" escritas por un humorista francés que decía que las legiones del arcángel Miguel estaban integradas por "ángeles besadores" que, en lugar de ejercer violencia contra las huestes luciferinas, las combatían a besos.

-Según su hermano, el Pacto de la Picota, acordado con los capos de la criminalidad, le reportó más un millón de votos que fueron decisivos para su triunfo electoral. Su muy discutible y seguramente fracasado proyecto de "Paz Total" es probablemente fruto de ese malhadado pacto, lo mismo que el vergonzoso "tarimazo" que montó en Medellín con los más conspicuos malhechores del valle de Aburrá. Y son varios los casos de sujetos pedidos en extradición por las autoridades norteamericanas que se han librado de ella porque los nombra dizque gestores de paz. Como lo denunció hace poco "The Economist", la presencia de grupos armados ilegales que ocultan bajo supuestos intereses políticos sus actividades relacionadas con el negocio de las drogas se ha extendido prácticamente sobre todo el territorio nacional y algunas vastas zonas están sometidas de hecho a su control, hasta el punto de que la fuerza pública no puede hacer presencia en ellas.

-La economía narcotraficante se inicia con los cultivos de coca y marihuana. Pero este desgobierno se niega a ejercer autoridad para erradicarlos forzosamente, alegando que de ellos viven comunidades campesinas que no tendrían otras oportunidades viables para asegurar su sustento. Se calcula que la extensión de dichos cultivos asciende hoy a unas 300.000 hectáreas, si bien media una discusión sobre la exactitud de las mediciones de la ONU, que de revisarse podrían reducir pero también aumentar ese guarismo. Por supuesto que esa magnitud suscita un enorme incremento en la producción de cocaína y si bien el desgobierno alega que ha aumentado la incautación de droga, también lo es que se estima que Colombia aporta el 70% de la oferta mundial del estupefaciente. Somos un país cocalero y ello explica no pocas de las peculiaridades de nuestra economía, como el crecimiento de las remesas que vienen del exterior y la baja del valor del dólar.

-Reiteradamente nuestro desgobierno ha venido abogando por la despenalización del narcotráfico en todas sus etapas, desde el cultivo de las plantas a partir de las cuales se producen las drogas hasta su consumo, en contravía de lo que dispone la Convención de Viena sobre el asunto, la cual es ley para nosotros, pero no se la cumple. Da la impresión de que nuestro desgobierno ni siquiera se ha enterado de ella.

-Las autoridades norteamericanas disponen de suficientes evidencias que acreditan el carácter del narcoestado que reina en Venezuela. Pero el que nos desgobierna insiste en que no hay tal, niega que exista el Cártel de los Soles y dice que el Tren de Aragua está integrado por unos pobres muchachos desvalidos, lo mismo que los tripulantes de las lanchas que transportan drogas por mar abierto y están hoy en la mira de las fuerzas armadas norteamericanas.

-Todo lo anterior, unido a la retórica desafiante en contra del gobierno norteamericano, el grotesco espectáculo de Times Square y el deplorable reportaje con Daniel Coronell en el que dice que la solución de la crisis de nuestras relaciones con Estados Unidos radica en salir de Trump, hace que aquél desconfíe de nuestro desgobierno y sospeche que estamos del lado del narcotráfico y no decididamente en contra suya.

¿Tiene o no la razón el presidente Trump cuando afirma que nos desgobierna un lunático que padece severos problemas mentales?