lunes, 3 de julio de 2023

Vamos por muy mal camino

Se equivocan de medio a medio los que creen que el que nos desgobierna es un liberal de izquierda que anhela reanudar la Revolución en Marcha de López Pumarejo en el siglo pasado. 

Sus declaraciones de los últimos días en Berlín y París muestran a las claras que no es un socialdemócrata, sino un comunista empedernido que adoba los dogmas del marxismo-leninismo con ingredientes de un ecologismo radical y de la funesta revolución sexual que amenaza con demoler lo que resta de la civilización cristiana.

Su prédica contra el neoliberalismo y el mercado lo muestra como enemigo frontal de la libertad económica, que es la llave maestra de las naciones exitosas que ha traído consigo el mejoramiento de las condiciones de la vida material de millones de personas. Su discurso apocalíptico anuncia que esa libertad traerá consigo la muerte de la especie humana. Para evitarla, su receta es simple: un sistema totalitario y liberticida como el cubano, en el que se destacan altas tasas de aborto y de suicidio que muestran la desesperanza que allá reina (Vid. Las alarmantes cifras de los abortos en Cuba – CubaNetCuba está entre los países de la región con más suicidios: ¿Qué datos conocemos? – CubaNet). 

Esa desesperanza ya se nota entre nosotros, dado que una encuesta reciente señala que cerca de la mitad de nuestros compatriotas quisiera abandonar el país. 

Lo que nos ofrece este falso mesías de pacotilla es un proyecto que en otras latitudes ha mostrado que conduce inexorablemente al fracaso.

Los otros dos ingredientes de la receta no auguran lo mejor.

Aunque no cabe duda de que, como reza una encíclica papal, debemos cuidar de nuestra casa común, no olvidemos que ésta lo es para el servicio de la humanidad y no al contrario. La Carta de la Tierra que quiere promover la ONU parte de otra premisa. El ser humano no es señor y dueño de la Creación, sino su depredador y la consigna para que la Tierra se conserve no es otra que, más que limitar, reducir la cantidad de seres humanos que la habitan. Contracepción, aborto, eutanasia e incluso guerras son fórmulas adecuadas para ello. La vida humana pierde así su carácter sagrado y se torna en algo adventicio y hasta incómodo. Se le da la razón a Sartre: la vida humana es una pasión inútil. Vid. Carta_mundial_de_la_tierra.pdf

Así las cosas, el ecologismo radical involucra corolarios estremecedores. Siguiendo su lógica totalitaria, se llegará a que las autoridades decidan quién puede nacer y quién debe morir para mantener el equilibrio deseable. En China los comunistas decidieron lo primero, al limitar el número de hijos tolerable para cada familia, lo que ha conducido al envejecimiento de la población. Lo que sigue, y así lo han predicado no pocos economistas ateos, es la muerte prematura de nosotros los viejos que ya no aportamos beneficios cuantificables. Hay muchas maneras de llevar a cabo ese propósito y no entraré en detalles para no asustar a mis lectores. Es la lógica atroz de un personaje de ingrata recordación entre nosotros: que unos mueran, así sea con violencia, dizque para que otros vivan mejor.

La Revolución Sexual se inscribe dentro de esta tendencia antihumana. Desligado el sexo de su aspecto espiritual que es el amor y de su función biológica que es la reproducción, de él queda tan sólo la pulsión que suscita el deseo. Los promotores de aquélla declaran que se trata de liberar al individuo humano de los condicionamientos naturales y sociales que lo inhiben. Tal es el sentido de la emancipación que predican. Pero es una liberación ilusoria. Como lo hizo ver un personaje de Sófocles, si la memoria no me falla, la sexualidad es "un amo cruel y avasallador".  Dejarla a su propio impulso, sin control ni sentido alguno de responsabilidad, es condenar al ser humano a una deplorable esclavitud.

Dizque para mostrar solidaridad con el mes del orgullo sodomítico, los habitantes de la Casa de Nariño colgaron de sus balcones sendas banderas de los movimientos LGTBQ+ y Trans, lo que da muestras claras de sus perversas consignas anticristianas. No les sirvió la bendición que les impartió el Papa cuando fueron a visitarlo en medio de la campaña electoral. Las políticas de salud y educación de un mentiroso gobierno que no es del cambio hacia algo mejor, sino de un grave retroceso moral, seguirán entonces su curso demoledor de nuestras endebles fundaciones espirituales. 

Invito a mis lectores a que sigan el sitio Voice of the Family para que se den cuenta de que está en acción un movimiento auspiciado por la ONU a instancias de los globalistas radicales para destruir la familia tradicional en aras de una fementida liberación sexual (Vid. Home - Voice of the Family). 

Esta conferencia del profesor Roberto de Mattei es elocuente al respecto: Family and the Revolution - Voice of the Family %.

Uno de sus objetivos es la inocencia de los niños. Se pretende despertar precozmente sus apetitos sexuales y desordenarlos hasta el punto de perturbar su identidad sexual, forzándolos a cambiar su sexo biológico dizque por el género que consideren más a gusto. "Vamos tras sus niños", fue el coro que entonaron los "drag queens" en su reciente desfile en Nueva York . Vid. Drag queens parade around New York City chanting, ‘We’re coming for your children’ - LifeSite (lifesitenews.com)

Tiemblo por mis adorados nietecitos. Todos los días le ruego a Dios que los proteja de tanta maldad que pulula en el mundo actual y se aloja en la Casa de Nariño para la perdición de nuestra patria. 


miércoles, 21 de junio de 2023

Senderos que se bifurcan

  Al comienzo de su mandato el que hoy nos desgobierna tenía dos alternativas. Podía optar por la vía de la socialdemocracia o por la comunista. Ha elegido la segunda.

A través de la primera, habría buscado acuerdos razonables con los dirigentes de los partidos representados en el congreso para promover reformas acordes con las necesidades populares. A no dudarlo, los temas de tributación, salud, pensiones, laborales o de promoción de la paz, entre otros, son importantes y ameritan medidas legislativas que los pongan a tono con las aspiraciones de las comunidades. Cada uno de ellos exhibe diversas aristas que dan cuenta de sus respectivas complejidades. Las mejores soluciones estaban al alcance de consensos orientados a mejorar lo existente y no a destruirlo en aras de lo ilusorio.

Pero el primer mandatario es un comunista recalcitrante, tal como lo puso de manifiesto hace poco en Alemania al deplorar la caída del muro de Berlín. 

Su visión del futuro de Colombia no lo ubica dentro de los países exitosos que han desarrollado provechosamente sus economías y mejorado el nivel de vida de sus poblaciones a partir de una libertad económica juiciosamente encauzada por los gobiernos. La distopía que lo orienta le hace creer que esos países exitosos van por mal camino. Piensa que ponen en grave riesgo la existencia de la humanidad.

Sus ínfulas de redentor le indican que el camino a seguir es el decrecimiento, que entraña desindustrialización y reducción del nivel de vida de las comunidades a la mera subsistencia, como sucede desde hace décadas en Cuba. Ahí está el modelo que quiere aplicar entre nosotros. Pero es un modelo fallido en todos los órdenes. Sólo los subversivos anhelan irse para allá en búsqueda de protección. La gente del común huye de Cuba y no hacia esa isla prisión, que no produce lo que necesitan sus habitantes para sobrevivir y se sostiene como un Estado mendicante.

El pueblo colombiano no quiere que lo lleven por ese camino. Muestra fehaciente de ello son las encuestas que señalan que más del 60% de la opinión desaprueba el rumbo que ha tomado el actual gobierno y sólo el 30% lo apoya. La validez de estas encuestas se corrobora con la multitudinaria presencia popular en las marchas de protesta de ayer, que contrasta con las famélicas reuniones de respaldo convocadas por el gobierno.

Todo indica que quien lo encabeza es, como alguien lo ha dicho, "arrogante, ignorante e incompetente", amén de imprudente. Hay quienes piensan que adolece de severos e inquietantes trastornos de personalidad que podrían calificarlo como un psicópata que, en lugar de aproximarse con realismo a las circunstancias que le corresponde manejar, las enfrenta con ánimo delirante.

Recemos para que así no ocurra y se dé rápida cuenta de que va por un mal camino y que en sus manos está corregirlo para bien de la patria. 

En lugar de integrarnos para la búsqueda de lo mejor para todos, su ánimo pugnaz divide, enfrenta y promueve el espíritu de facción. Esto es contraproducente en un país que sigue siendo víctima de violencias de todo género.

Estamos padeciendo nada menos que una pesadilla.

sábado, 10 de junio de 2023

Un Collar de Perlas Finas

Astor Piazzolla no es santo de mi devoción, pero es muy apreciado por los amantes de la música clásica. Recuerdo que Gidon Kremer, famoso violinista letón, lo comparó en un reportaje con Schubert, afirmando que, como éste, era un maestro de las formas pequeñas. 

¡Formidable homenaje! Schubert me encanta. Como él, también Chopin y John Field, creador del nocturno para piano, descollaron en las piezas breves, por no hablar de las bellísimas Canciones sin Palabras de Mendelssohn, así como de las composiciones ligeras de Elgar o de Delius, y otras de más hondo calado de Debussy o de Ravel.

Todo esto lo traigo a cuento, porque he tenido entre mis manos y lo he disfrutado a mis anchas un rutilante joyel: "El Libro de la Vida", de Juan José Hoyos, reeditado hace poco por Sílaba Editores en Medellín.

Sobra decir que la edición de la que mi maestro Miguel Moreno Jaramillo habría calificado como una obrecilla, en razón de sus dimensiones, es primorosa, exquisita. Pero más lo es su contenido, 24 ensayos breves, cada uno de los cuáles se lee en minutos, pero deja una muy grata impresión en la mente.

Bien dijo Gracián que "Lo bueno, si breve, dos veces bueno".

El libro de Juan José cumple a cabalidad con esa consigna. Además, su temática es muy variada. Evoca sus viajes por ese ingente mundo de los libros al que desde niño se acercó a partir de un viejo y descuadernado Diccionario Larousse que quedó como herencia de su abuelo paterno, y del carné que le otorgó la por ese entonces recién abierta Biblioteca Pública Piloto de Medellín.

Lector voraz e infatigable, abierto a las mejores influencias literarias, nos ofrece sus visiones acerca de diversos textos y autores que han llamado su atención, para cerrar con "El Libro de la Vida", una breve crónica sobre Santa Teresa de Ávila, que según sus palabras "fue santa y fue poeta. Y después de su muerte, su alma blanca todavía vela sobre la tierra oscura como un centinela en lo alto de la noche". 

Escrito haciendo gala del mejor castellano y una muy delicada sensibilidad, es un libro inspirador que cumple la bella consigna del prefacio de la misa católica: "Sursum corda", esto es, "Elevad los corazones". Nada repelente hay en él; por el contrario, como reza un texto del Evangelio de San Juan que solía citar Borges, por sus páginas se siente que recorre el soplo del Espíritu.

Dentro del tintero quedan nuestras conversaciones sobre Pascal, de quien tanto él como yo somos devotos. Por lo pronto, me apresto a disfrutar de un invaluable regalo que acaba de hacerme con gentil dedicatoria: "La música en el castillo del cielo-Un retrato de Johann Sebastian Bach", de John Elliot Gardiner (Acantilado, Barcelona, 2015). 

He dicho a menudo que para mí la buena música es un anticipo del Cielo, y el compositor que más eleva mi espíritu es precisamente Bach. En la soledad que impone mi viudez, escucho música todos los días, y la que más frecuento es la de Bach, no sin desconocer el mérito insigne de la "Bendición de Dios en la soledad", de Franz Liszt.

jueves, 8 de junio de 2023

La Caldera del Diablo

Tal es lo que al parecer bulle en la Casa de Nariño bajo el control de quien exhibe todas los rasgos de un endemoniado. 

Vapores mefíticos, voces horrísonas, luces malas que causan pavor, etc. se hacen sentir desde lo que otrora se consideraba como un santuario de la democracia colombiana, ya que fue habitado por el precursor de la independencia, Don Antonio Nariño.

Salvo contadas excepciones, cualquiera fuese el nivel moral o intelectual de nuestros presidentes, ellos se esmeraban en guardar apariencias de respetabilidad, dado que según su buen juicio el poder de que se los dotó debía revestirse del manto de la autoridad que lo hiciese digno de merecer el acatamiento popular.

Una encuesta reciente registra que el 41% de la opinión considera que estamos bajo el mando de una mala persona; el 34% piensa que quien nos desgobierna es regular persona; y sólo el 23% tiene buena opinión de ella.

El discurso presidencial ayer ante la irrisoria manifestación convocada para intimidar al congreso es muestra fehaciente del déficit tanto moral como intelectual del orador. Es una pieza que exhibe tanta bajeza que no ha faltado quien la califique como propia de alguien que pertenece al lumpen, es decir, al estrato más desadaptado de la sociedad.

¿Cómo se le ocurre decirle a su auditorio que es un presidente que no se orina en los pantalones, haciendo así una muy pérfida remembranza de un desafortunado accidente que sufrió por causa de enfermedad uno de sus antecesores? ¿No es él mismo a quien con razón o sin ella se ha acusado de descargar sus evacuaciones sobre las víctimas de los secuestros del M-19 cuando ejercía como siniestro y crudelísimo carcelero en sus ergástulas?

Sin Dios ni Ley, así cabe catalogarlo. 

Dice San Pablo en 1Corintios 11: 29 que "el que come y bebe de manera indigna, y sin discernir el cuerpo del Señor, come y bebe su propio castigo". 

De poco le sirvió esta severa admonición para que se abstuviera de acercarse a recibir la sagrada forma en la misa que conmemoraba el más reciente aniversario del holocausto del Palacio de Justicia, perpetrado precisamente por sus conmilitones del funesto M-19. La presencia del cuerpo de Cristo en sus entrañas no le ha impedido promover el odio de clase ni difundir a troche y moche mentira tras mentira para azuzar a la población contra empresarios, periodistas, políticos opositores y todo aquél que descrea de sus proyectos delirantes.

Lo que se ha suscitado acerca de las revelaciones de Benedetti y los incidentes del caso Sarabia no es de poca monta. Un gobierno serio lo habría enfrentado haciendo gala de responsabilidad y no mediante algo peor que trinos, graznidos, y cortinas de humo que más bien han contribuido a enrarecer el ambiente.

Las revelaciones sobre la financiación irregular de la campaña que en mala hora lo llevó a la presidencia proceden nada menos que de su jefe de debate y ahora exembajador en Venezuela. No son exabruptos de un drogadicto confeso, según lo dijo el canciller Leyva, sino manifestaciones de quien aspiraba a ocupar el segundo lugar en la cadena de mando de nuestro poder ejecutivo. Estas revelaciones se acumulan a las valerosas denuncias que ha hecho el abogado José Manuel Abuchaibe acerca de cómo la campaña del hoy presidente excedió en $ 38.000.000 el tope autorizado por la normatividad electoral. Vid. José Manuel Abuchaibe: el abogado que quiere tumbar a Petro (semana.com)

Las actuaciones a todas luces irregulares en torno de las empleadas domésticas de Laura Sarabia constituyen inquietantes indicios de cómo desde el gobierno, con o sin anuencia de su más alto titular, se puede perseguir a la ciudadanía.

Y es de suma gravedad lo que ha insinuado Benedetti, de quien se ha dicho que era compañero de juergas de quien hoy nos desgobierna, acerca de sus malos hábitos, que de comprobarse configurarían causal suficiente para declararlo indigno de ejercer la presidencia e incluso para que el senado, según el artículo 194 de la Constitución, declare su falta absoluta por incapacidad física permanente ocasionada por esa enfermedad incurable, progresiva y mortal que es el alcoholismo.


viernes, 26 de mayo de 2023

Tres cruces

Parafraseando un bolero moruno muy popular hace años, bien podemos decir que en nuestra democracia están grabadas no dos, sino tres cruces: la corrupción política, la pobreza, la violencia.

La primera está asociada con el clientelismo que campea en partidos y movimientos políticos. Aunque la Constitución de 1991 se inspiró en la lucha contra ese flagelo, el mismo la sobrevivió y hoy sigue tan campante. Nuestros gobernantes se hacen elegir trinando contra él, pero consiguen sus votos y consolidan su poder gracias al apoyo de las famosas clientelas. De hecho, en ellas se basan para incrementar sus patrimonios. Lo que en su momento se consideró como positivos avances democráticos, la elección popular de gobernadores y alcaldes, en general no ha traído consigo el mejoramiento de las condiciones de vida de las comunidades, sino la configuración de cotos de corrupción llamados a enriquecer a sus promotores y sus validos. La fuerza electoral de aquéllos termina fundándose en su capacidad para comprar apoyos mediante el empleo público, la contratación y los fementidos programas sociales. Para la muestra, estos dos botones: Si Quintero lo pide, estamos ahí (elcolombiano.com)Se destapa contratista de la Alcaldía de Medellín que no aceptó presión para apoyar a Corredor ni a Agudelo (elcolombiano.com).

No hay qué hacerle. La corrupción está enraizada en nuestra precaria cultura política que se centra en el voto de una ciudadanía proclive a dejarse seducir por cantos de sirena que en rigor son graznidos de cuervos, cuando no por el resonar de las monedas. 

En la pasada campaña electoral los candidatos hicieron hincapíé en las cifras de pobreza de nuestra población, que llegan al extremo de multitud de familias que pasan hambre. El problema es angustiosamente real y es menester que se actúe con denuedo para resolverlo. Pero las soluciones no están a la vista, porque en lugar de considerarlas con realismo se las ofrece a menudo en términos delirantes. Esas soluciones parten de la base de conciliar la generación de riqueza con una adecuada distribución de sus frutos. Pero a los políticos demagogos no se les ocurren ideas eficaces para lo primero, sino alocadas para lo segundo, tal como lo estamos padeciendo en estos momentos.

Urge un gran acuerdo nacional para identificar soluciones razonables en torno de estas dos grandes necesidades.

Por supuesto que la pobreza alimenta la corrupción. Pero hay algo muchísimo más grave: es fuente de violencia.

Como ha dicho el que hoy nos desgobierna, de joven se unió a la guerrilla para luchar contra lo que él y sus conmilitones consideraban un régimen opresor que condenaba a la pobreza extrema a la mayoría de la población. Ese mal argumento sigue convenciendo a los grupos armados ilegales que aducen motivaciones políticas para justificar sus depredaciones. Además, la pobreza viene asociada con el desempleo y el empleo informal que inclinan a muchos a la delicuencia.

El caso de los cultivos de coca, que es la primera etapa en el procesamiento y el tráfico de cocaína, es bien diciente. El desgobierno se niega a actuar para erradicarlos invocando la pobreza de los campesinos que se dedican a esos cultivos. Olvida que los altos niveles de violencia que padecemos están asociados inequívocamente con el negocio de la droga. Somos, hoy por hoy, un narcopaís y, en consecuencia, un narcoestado. Bien se ha dicho que la droga es la madre de todas nuestras guerras.

Colombia, desafortunadamente, ha experimentado una ya muy larga tradición de violencia de distintos géneros. La Constitución actual fracasó en su propósito de sentar las bases de una paz duradera, a pesar de haberla proclamado en su artículo 22 como un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento.

Hay también por desgracia unos condicionamientos culturales que favorecen la violencia.

Ahora se habla de un "paz total" que ofrece todos los visos de un embeleco llamado a alentar a los distintos agentes violentos para hacer exigencias inusitadas que pondrían en grave riesgo la débil estructura de la autoridad. Es tema que amerita reflexiones más detalladas: sin autoridad sólidamente establecida y respetada no es posible que se afiance un orden pacífico.

viernes, 12 de mayo de 2023

Defenestración

Según el DRAE, el verbo defenestrar ofrece dos acepciones: 1-Arrojar a alguien por una ventana; 2- Destituir o expulsar a alguien de un puesto, cargo, situación, etcétera.

La primera acepción remite a un hecho histórico, la célebre defenestración de Praga, que dio origen a la guerra de los 30 años en Europa en el siglo XVII. Wikipedia dice que probablemente hubo 4 defenestraciones, pero la más famosa fue en todo caso la de 1618 (vid. Defenestraciones de Praga - Wikipedia, la enciclopedia libre).

Es poco probable que cuando el coronel Marulanda manifestó en estos días que había que defenestrar al que hoy nos desgobierna su intención fuera la de que se lo arrojara por la ventana de la Casa de Nariño, desde la que suele vociferar ante sus escuálidas huestes. Es más creíble que tuviera en mente la segunda acepción, que a decir verdad está en la idea de millones de colombianos aburridos y hasta asustados con el desgobierno reinante.

Defenestrar al actual ocupante del solio de Bolívar podría darse de manera perfectamente legal si el congreso, después de procesarlo, lo encontrare responsable de algún delito o incurso en causal de indignidad para el ejercicio del cargo. La otra hipótesis podría consistir en que por obra de la fuerza, ya la  de las armas o la de la voluntad popular reinante en las calles, se viere compelido a abandonar el cargo.

¿Constituye delito expresar el deseo de que suceda lo uno o lo otro? ¿Se trata más bien de una manifestación algo destemplada de la libertad de expresión que protege como uno de los más sagrados derechos nuestra Carta Fundamental?

El debate está abierto y menudearán de seguro las más disímiles opiniones para ventilarlo ante la opinión pública y quizás los estrados judiciales.

No sobra traer a colación para ilustrarlo algunos antecedentes.

En 2018 el candidato perdedor en las elecciones presidenciales se negó a reconocer el legítimo triunfo de su contendor y anunció que le haría oposición en las calles. Adujo unas compras de votos que nunca acreditó, dado como era costumbre suya al tremendismo de sus acusaciones, colindantes con la calumnia. Su carácter ponzoñoso quedó ahí en evidencia y, fiel a sus amenazas, tiempo después, aprovechando la crisis de la pandemia y un craso error político del entonces ministro Carrasquilla, alentó un verdadero "putsch" contra el gobierno de Iván Duque, al que a todas luces pretendía derrocar o, mejor dicho, defenestrar. Al lado de manifestaciones ciertamente pacíficas, pero indignadas, de muchos ciudadanos, él y sus secuaces pusieron en acción una llamada Primera Línea que cometió toda clase de desafueros y perpetró daños invaluables a la infraestructura física y a la economía nacional, así como a las vidas de miembros de la fuerza pública e incluso de personas del todo inocentes. Como lo observé en un escrito publicado por aquellas calendas, lo que estaba en marcha era una revolución.

El gobierno anterior fue a mi juicio pusilánime para afrontar tamaña amenaza. La justicia, por su parte, sólo llegó hasta algunos de los sediciosos, pero sin involucrar, como hubiera sido lo procedente, a los autores intelectuales de la multitud de delitos que entonces se cometieron. 

Diestro en esquivar la acción de la justicia, el principal de ellos ocupa hoy la presidencia de la República. Y, haciendo gala de su habitual doble estándar, ahora se duele de que muchos quieran hacerle lo mismo que pretendió respecto de su antecesor.

Su quejumbre recuerda la de Macbeth (vid. Macbeth|William Shakespeare.| Descargar Libro|PDF EPUB|Freeditorial): 

"...Que se hunda todo el universo, que perezcan ambos mundos antes que tomar alimento en el temor y dormir en la tortura de los sueños espantosos que me agitan cada noche. Más vale estar con los muertos, a quienes, por ganar mi paz, mandé a la paz, que yacer en este potro del espíritu en insomne frenesí...— ¡Ah, esposa! Tengo el alma llena de escorpiones..."

¿No lo asolarán en sus noches de frío en la Casa de Nariño las víctimas de su tenebroso accionar en el M-19?

¡Soplan vientos de tragedia en esta Colombia que nos duele!

martes, 9 de mayo de 2023

Desencanto

"Qué desencanto más hondo, qué desconsuelo brutal".

Este verso de Discépolo traduce lo que deben de estar sintiendo varios millones de compatriotas que, ilusionados por un discurso mendaz, votaron por quien hoy nos desgobierna.

La encuesta que ayer publicó Datexco es elocuente: sólo el 31% de s los encuestados aprueba su gestión, pero el 61% la rechaza. Vid:Encuesta: Imagen negativa de Gustavo Petro se dispara y llega a 61 % (msn.com)

La inmensa mayoría parece coincidir con quienes lo han tildado de arrogante, ignorante e incompetente. "Caótico, utópico e irracional", así lo califica Felipe López . Vid. Felipe López Caballero criticó a Gustavo Petro por su gestión como presidente (pulzo.com).

Sus nueve meses de desgobierno les dan razón a sus críticos.

El electorado desoyó las múltiples advertencias sobre el gobierno de pesadilla que se instauraría de ser elegido presidente. La desorientación de la ciudadanía y el triunfo de un líder tóxico arrojan serias dudas sobre la madurez de nuestra democracia, que parece haber olvidado que su tarea es promover a los mejores y desoír a los peores.

La ciudadanía aspiraba a instaurar un gobierno sensato que, a partir de lo construido, introdujera mejoras razonables en los distintos aspectos críticos de nuestra situación social, económica y política. Pero las iniciativas en curso son, como dice su inspirador, un "despiporre".

El pueblo quiere que se supere la pobreza con sus índices de hambre, desempleo e informalidad, pero no que se la instaure como en Cuba o Venezuela. Anhela un mejor servicio de salud, pero rechaza que quede en manos de políticos corruptos y de teguas cubanos. Aspira a un régimen pensional con mayor cobertura, pero no a que se confisquen sus ahorros. En suma, rechaza el comunismo.

El proyecto de "Paz Total" suscita inquietudes por doquier. A las claras se advierte que conlleva la erosión de la autoridad legítima y el encumbramiento de las organizaciones ilegales. Todo el territorio nacional padece hoy a angustia de la inseguridad.

No faltan los que se preguntan si los acuerdos en curso con esos grupos entrañan su colaboración para intimidar a quienes se opongan al petrismo en las próximas elecciones. No hay que olvidar que en la Fiscalía parece dormir una grave denuncia sobre la influencia de los combos criminales que controlan las comunas medellinenses para favorecer la elección de Quintero para la alcaldía de de la ciudad.

En lugar de convocar a la unidad nacional para que las fuerzas productivas se esfuercen en crecer y generar recursos distribuibles para socorrer a los más necesitados, el discurso gubernamental habla del decrecimiento, estimula la lucha de clases, alienta el resentimiento social y asusta a los emprendedores que alimentan la riqueza colectiva.

Es increíble que la comunista que rige la cartera de Trabajo diga que la reforma laboral no se encamina a crear más empleo. Lo que sus críticos señalan con sobra de razones es lo contrario: lo afectará sensiblemente.

El nuevo ministro de Hacienda ha trinado diciendo que el gobierno no es de comunistas, sino de tendencia social-demócrata. Pero los hechos lo contradicen: es un gobierno controlado por comunistas.

La población no quiere padecer bajo el yugo comunista. Lo teme y rechaza. 

De ese modo, es posible que su estado de ánimo pase del desencanto al pánico. Muchos creen que la situación actual es espeluznante.