Hay abundante información sobre las influencias ocultistas en Cuba, Nicaragua, Venezuela y Haití. En lo que respecta a Colombia, circulan muchas versiones acerca de los nexos del desgobierno actual con la hechicería e incluso con religiones de origen africano o, como suele decirse por acá, ancestral.
Se dice en fuentes fidedignas que en medio de la campaña electoral hubo en la Casa de Nariño un ritual hechicero presidido por el okupa y orientado a perjudicar la campaña de Abelardo. El hecho escandalizó a algunos de quienes lo presenciaron, los cuales se pusieron a rezar para contrarrestar esa aterradora ceremonia. Como los brujos que la estaban realizando se dieron cuenta de que había una energía que contrarrestaba sus ritos, se optó por exigir el retiro de quienes no participaban en ellos.
Isabel Cuervo ha denunciado en Instagram que el que nos desgobierna practica la religión Palo Mayombe y por ello suele lucir vestiduras blancas y colgarse al cuello la cruz Tao, que nada tiene que ver con la que veneramos los cristianos. Según otras versiones, sus visitas a Haití tienen que ver con esas creencias y no falta quien sostenga que su atuendo lo identifica como oficiante de dicho credo.
Es difícil identificar en qué cree. Todo parece indicar que profesa cierto sincretismo, pues no vacila en visitar al Santo Padre, haciéndose acompañar en su comitiva con quien la prensa identifica como su barragana.
Abelardo y José Manuel tienen toda la razón al considerar que entre nosotros se libra una batalla espiritual que debe contar con el auxilio de Dios y la Santísima Virgen, motivo por el cual han realizado una edificante peregrinación por los santuarios marianos de nuestro país.
Abundan las voces que le piden a Abelardo que no ocupe la Casa de Nariño sin que previamente se realicen exorcismos que lleven a cabo una profunda limpieza espiritual de ese lugar que podría ser objeto de infestaciones diabólicas.
Hay que seguir orando fervientemente para protegernos del comunismo y de las malas intenciones del que nos desgobierna y el que pretende heredar su puesto.
Que Dios nos tenga de su mano.
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