lunes, 6 de abril de 2026

Nuestra Última Partida

El título de este tangazo me sirve para referirme a lo que nos espera en las elecciones presidenciales próximas a celebrarse en nuestro país. Nuestra suerte futura se juega en ellas. Si el hirsuto senador Cepeda llegare a ganarlas no resulta aventurado pensar que serían nuestros últimos comicios libres por muchos años.

La razón es muy sencilla: es un candidato radicalmente comunista. No es de izquierda moderada, como los social-demócratas. Y su rótulo de progresista está en veremos, pues profesa una ideología anacrónica y obsoleta cuyos nefastos resultados hoy resultan indiscutibles, tal como lo vemos en Cuba y Venezuela.

No puede negar que ha sido compañero de ruta de las Farc. Y del mismo modo que el que hoy nos desgobierna lo hace con sus compinches del fatídico M-19, no sería extraño que de llegar a la presidencia cogobernara con los carniceros de las Farc, bien fuere con los que dijeron haberse desmovilizado a raíz del acuerdo con Santos o los que lo harían como resultado de la ominosa Paz Total que ha prometido consolidar y que no es otra cosa que la rendición del Estado ante Mordisco, Calarcá o los asesinos del ELN y también los delincuentes del Cartel del Golfo y los del "tarimazo" del valle de Aburrá.

Todo ello dizque en aras de la paz.

La historia enseña que los comunistas cuando llegan al poder lo incrementan a través de la más severa de las represiones. Los derechos humanos que dicen defender son los suyos, no los de sus víctimas. Instauran un Estado policíaco y ponen la justicia al servicio de la persecución contra sus oponentes. No sólo llenan las cárceles de presos políticos, como en el tristemente célebre Helicoide venezolano, sino que llevan la tortura hasta extremos increíbles de crueldad, como se ha visto en Cuba y en Venezuela. Por supuesto que no los arredra la posibilidad de ultimar a sus opositores, tal como sucedió con Miguel Uribe Turbay, que ya se sabe que fue asesinado por secuaces de Iván Márquez, cuyos nexos en un pasado reciente con el candidato comunista son de público conocimiento.

Dicho candidato se propone la convocatoria de una constituyente, no para mejorar la Constitución de 1991, sino para liquidarla y poner nuestro ordenamiento a tono con su ideología comunista, tal como lo hizo Chávez en Venezuela. Y ofrece una redistribución de la riqueza para nivelar por lo bajo las condiciones vitales de los colombianos, destruyendo el sistema de clases y persiguiendo de modo inclemente a los emprendedores que al generar riqueza crean empleo que mejora el nivel de vida de los trabajadores. 

La destrucción de la economía incrementaría la miseria y el éxodo masivo de nuestros compatriotas hacia el exterior, que bajo las actuales circunstancias ya se calcula en millón y medio de personas.

Insisto en que el debate actual no es entre dos opciones democráticas, sino entre la democracia liberal y  el totalitarismo liberticida de los comunistas. Los que piensen depositar su voto por el senador Cepeda deben de considerar a qué se exponen si llegare al gobierno. Mírense en el espejo de cubanos, nicaragüenses y venezolanos para que no se llamen después a engaño.




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