miércoles, 1 de abril de 2026

Tiempo de reflexión

Estamos en Semana Santa. Son días en que conviene reflexionar sobre temas trascendentales. Por supuesto, toca meditar acerca de los eventos de la pasión, muerte y resurrección de nuestro señor Jesucristo, pero, ante todo, sobre el estado de nuestra alma en relación con la eternidad que le espera cuando soplen los que el poeta llamaba los vientos ineluctables. Es hora de arrepentirnos de nuestros errores y tomar la decisión de corregirlos.

Pero es también tiempo de oración, sobre todo en las circunstancias presentes en las que Colombia corre el tremendo riesgo de caer bajo las fauces del comunismo. Ya estamos bajo un gobierno de esa corriente que le está hincando sus garras y pretende que lo suceda uno peor. En pocas palabras, diré que estamos por pasar de la coyunda del M-19 a la de las Farc, de las que es compañero de ruta el oscuro senador Cepeda.

Aunque éste dice no pertenecer al partido Comunista, su ideología es del mismo cuño. Recibió su formación profesional en Bulgaria cuando este país hacía parte del bloque soviético. Y su ADN tanto por parte de padre como de madre, según su propia confesión, es comunista hasta el tuétano.

Aunque se presenta como defensor de los derechos humanos, no los asume por convicciones liberales, sino para valerse de la protección que les brinda el régimen constitucional en beneficio de quienes aspiran a derrocarlo en pro de la instauración de un régimen totalitario y liberticida, como el cubano que tanto admira.

Si la mayoría de la población colombiana sigue siendo católica o al menos cristiana en sus distintas manifestaciones, debe de tomar conciencia de que bajo un gobierno comunista desaparecería la libertad religiosa y serían objeto de persecución sus convicciones más caras. El ateísmo pasaría a ser el dogma a imponerse por las autoridades.

Un paso hacia la erradicación de las creencias cristianas se daría a través de la promoción de las llamadas religiosidades ancestrales, muchas veces teñidas de hechicería y hasta de satanismo. Circula por las redes una preocupante denuncia de un pastor cristiano que habla de ceremonias de brujería que se han realizado en el Cauca para afectar a los rivales del senador comunista y atraer fuerzas preternaturales en favor de este último. Ello no es de extrañar, pues tal como lo he escrito en otras oportunidades, el ocultismo ha jugado un rol muy significativo en la Cuba de los Castro, la Nicaragua de los Ortega y la Venezuela de Chávez y de Maduro. Conviene recordar que el que nos desgobierna y su compañera de fórmula celebraron antes del siete de agosto de 2022 una ceremonia dizque de posesión espiritual de los cargos para los que en mala hora fueron elegidos, en la que se realizaron rituales de hechicería.

A muchos escépticos podrá parecerles extraño que a estas alturas de la evolución de las sociedades se invoque la protección de Dios para defenderlas de las influencias demoníacas. Pero los creyentes estamos seguros de que los demonios existen y obran incansablemente en pro de la perdición de las almas. Basta con dar una hojeada a la prensa cotidiana para darse cuenta del cúmulo de hechos que por doquiera acreditan la perversidad de las fuerzas oscuras que actúan para que el mal se expanda en la vida humana.

Este tiempo de reflexión debe acompañarse de la oración. Hay antecedentes muy significativos de países que se han librado de la amenaza comunista gracias a la oración comunitaria: Austria, Finlandia, Portugal, Polonia. Hagamos nosotros lo propio.