viernes, 30 de abril de 2021

Vientos tempestuosos

En política casi todo es discutible, pues las decisiones y las acciones dependen de percepciones de hechos. apreciaciones de medios y concepciones sobre los propósitos a realizar que no suelen ser diáfanas y se prestan a diversos planteamientos.

No obstante todo ello, hay hechos que como bien lo decía Lenin son tozudos. Tal acontece con las circunstancias fiscales. Los déficits son reales y exigen que se actúe de modo expedito para superarlos. Hay, por supuesto, distintas vías para actuar en torno suyo, pero la peor de de todas es la inacción que deja que crezcan y se acentúen los perjuicios que ocasionan.

¿Quién en su sano juicio podría negar que la situación fiscal que atravesamos es calamitosa a más no poder? Podemos discutir sobre sus causas, pero ello equivale a llorar sobre la leche derramada. De lo que se trata no es de eliminar hechos cumplidos, sino de solventar unas cargas ineludibles.

Dada la situación en que nos hallamos, conviene desde luego recomendarle al gobierno que recorte gastos innecesarios y observe una prudente austeridad. Pero no se puede ignorar que hay un endeudamiento que sólo se corrige a medias pagando, refinanciando acreencias o liquidando activos, así como unos compromisos que nos legó el NAF que estipuló Santos con las Farc y pesa severamente sobre nuestra fiscalidad. Fácil es decir que con suspender ese funesto acuerdo nos ahorraríamos unas billonadas. Pero, ¿quién estaría dispuesto a asumir las consecuencias de toda índole que ello acarrearía?

El gobierno ha presentado a la consideración del congreso un ambicioso y complejo proyecto que va más allá de lo urgente y lo meramente fiscal, para solventar necesidades no sólo de corto, sino de mediano y hasta de largo plazo. Economistas serios como Alberto Bernal han manifestado su beneplácito al respecto y vale la pena atender las razones que esgrimen. Pero otros, como el expresidente Uribe, recomiendan que se lo simplifique, se limen sus aristas más urticantes y se atiendan las necesidades más inmediatas.

Dadas las circunstancias, esto parece ser lo más sensato. 

El gobierno ha manifestado que está abierto al diálogo, que debe realizarse en el seno del congreso y atendiendo los reclamos de la opinión. 

Es lo propio del sistema democrático que creemos que nos rige. Como lo afirma el gran constitucionalista francés André Hauriou, es un sistema que realza precisamente el valor del diálogo para adelantar la acción política. Y el mismo se gestiona con base en argumentos que pretenden ser racionales. De su confrontación resultan los consensos o, por lo menos, las decisiones mayoritarias que son, como suele decirse, la regla de oro de las democracias.

La nuestra es una democracia que cada vez va mostrando más imperfecciones. 

Cierto sector extremista que aspira a conquistar el poder en las elecciones del año entrante ha optado por esquivar el diálogo, sustituyéndolo por la intimidación que resulta de actos de fuerza, inclusive vandálicos y hasta terroristas. Frente a las propuestas gubernamentales, su reacción es un rotundo no que incita a las masas callejeras a la violencia, tal como lo hemos presenciado en esta semana en Bogotá, Cali y Medellín principalmente. Gustavo Petro, el incitador de estos desmanes, dice descaradamente que si se quiere evitarlos hay que retirar el proyecto gubernamental. 

¿Cuál es entonces su propuesta para subsanar el déficit? Simple y llanamente, que el país se hunda, lo cual está de acuerdo con su estrategia de promover el caos para que unas masas desesperadas lo reconozcan como su redentor. Cualquier parecido con "El Atroz Redentor Lazarus Morell" que describe Borges en su "Historia Universal de la Infamia" va más allá de la mera coincidencia que advertían las obras cinematrográficas hace años. Es, ni más ni menos, un endemoniado, perverso por do se lo mire.

En un escrito que publiqué tal vez el año pasado llamé la atención sobre la necesidad de serenar los ánimos en el debate político. La crisis se ha agudizado y la crispación la alimenta. Hay que hacer un alto en el camino y poner los pies bien asentados en tierra para otear los vientos que soplan. No son buenos evidentemente, pues se advierten signos tempestuosos. El deber de quienes son responsables de la buena marcha del Estado es advertir estas realidades y hacerles frente con inteligencia, decisión y serenidad. Hay un clima subversivo cuyos efectos podrían ser devastadores si no se reacciona adecuadamente para enfrentarlo.

A veces, contemplando la poco envidiable posición del presidente Duque, le viene a uno la imagen del buen rey Luis XVI, que tuvo que sufrir hasta las heces el diluvio que pronosticó su abuelo Luis XV. Fue precisamente una crisis fiscal la que lo condujo al cadalso.

martes, 20 de abril de 2021

¿Progreso o retroceso?

Hace poco recordó Rafael Nieto Loaiza una encuesta de 2009 en la que quedó registrado que el 38 % de los docentes capitalinos se manifestó en favor de la lucha armada (https://www.elpais.com.co/opinion/columnistas/rafael-nieto-loaiza/adoctrinamiento-y-extrema-izquierda.html). 

No sabemos cuál sea en estos momentos el número de los que mantienen esa opinión, pero es lo cierto que no sólo los afiliados a Fecode, sino muchos otros más, practican la instrucción política extremista de los educandos. 

Llama la atención que en virtud de la separación de la Iglesia y el Estado que introdujo la Constitución actual en 1991 la enseñanza religiosa esté proscrita en la educación pública, mas no así la propaganda ideológica, como si ésta tuviese algún privilegio sobre aquélla.

Se cumple así lo de que cuando se abandona la religión, el campo que ésta ocupaba entran a ocuparlo las ideologías, que no son de suyo racionales y a menudo son francamente irracionales. Como bien lo dijo Chesterton, el que deja de creer en Dios está dispuesto a creer en cualquier cosa.

Varias generaciones de nuestros compatriotas han crecido envenenadas por la idea, si es que así puede llamársela, de que sólo por medio de la lucha armada será posible edificar un orden justo en este país.

Esta concepción parte de supuestos harto discutibles.

El primero es la licitud de la justicia por la propia mano, que impera en los órdenes bárbaros. El revolucionario niega toda legitimidad del orden establecido y cree que es moral todo lo que contribuya a destruírlo. A partir de ahí, justifica todas las atrocidades que han llevado a cabo los extremistas colombianos a lo largo de muchas décadas: el asesinato politico, las masacres, la toma violenta de poblados, los secuestros, las extorsiones, el avasallamiento de comunidades, su desplazamiento forzado, el reclutamiento de menores, la violencia sexual, la apropiación violenta de bienes, su destrucción, el empobrecimiento colectivo, etc., etc. Este largo etcétera incluye todos los crímenes que la conciencia civilizada condena como de guerra y lesa humanidad.

Si el maestro está llamado a inculcarles a los educandos los valores de la civilización, los que se muestran proclives a la lucha armada y tratan de alentarla en ellos, van precisamente en contra de dichos valores. Su acción no es progresista, sino retrógrada en exceso. 

Esta labor deletérea dice justificarse por la necesidad apremiante de instaurar un nuevo orden que elimine las injusticias del que nos rige y ponga en acción a través de procesos revolucionarios medidas redentoras que traigan consigo la felicidad colectiva.

¿Cuál es ese nuevo orden? Hace un siglo cabía soñar en la construcción del paraíso socialista que anidaba en las mentes de los revolucionarios. Pero ese paraíso resultó ser un infierno. Rusia y China, que fueron sus grandes promotores en la pasada centuria, renunciaron a ese fatídico proyecto que causó la bicoca de no menos de cien millones de muertes. Hoy lo sostienen, parapetados en sus recursos de poder, las dictaduras norcoreana, cubana y venezolana.

El experimento comunista dislocó las sociedades y en vez de dar origen a un nuevo especimen humano, puso en acción lo peor de nuestra especie.

Seamos francos, resulta muy difícil creer que los mofletudos senadores de Comunes, denominación que hoy ostentan los integrantes de las Farc, puedan presentarse como paradigmas de una humanidad redimida de sus vicios ancestrales. Muchísimo menos cabría darles ese calificativo a senadores como Petro, Cepeda o Bolívar, que hielan la sangre con solo verlos en fotografía.

Más adelante volveré sobre los funestos resultados del adoctrinamiento ideológico en las instituciones educativas, que no forma a los educandos en los valores del libre ejercicio de la racionalidad, sino que los esclaviza y pervierte.


martes, 13 de abril de 2021

La Toma Hostil de Medellín

Así se ha calificado con sobra de razones la política que está llevando a cabo el alcalde petro-comunista de  la capital antioqueña.

Como lo señaló hace poco Rafael Nieto Loaiza, Antioquia y, por supuesto, Medellín, están en la mira de los promotores de la candidatura de Petro para las próximas elecciones presidenciales. Acá consiguió el presidente Duque su holgado triunfo hace 3 años sobre el candidato extremista. Por lo tanto, el debilitamiento de este bastión uribista, defensor de la democracia liberal, ha adquirido las connotaciones de una consigna que por obra de las circunstancias tuvo cumplido efecto con la elección del siniestro "Pinturita" para regir los destinos de nuestra ciudad emblemática.

Los políticos locales que la hicieron posible y han colaborado con su desastrosa gestión tendrán que responderle a nuestra ciudadanía por lo que han estado promoviendo, que es ni más ni menos el doblegamiento de la Antioquia grande que en versos inmortales cantó el Poeta de la Raza, Jorge Robledo Ortiz.

Lo que ha sucedido con EPM, nuestra empresa emblemática, es elocuente. Para el funesto "Pinturita", no hay en Antioquia un solo personaje que dé la talla para gerenciarla. Nuestro amado terruño está hoy sometido a unas fuerzas extrañas de ocupación que desconocen su idiosincracia y sus necesidades. Su interés no reside en satisfacer las aspiraciones de nuestras comunidades, sino las de ciertas tendencias políticas disolventes que acá no habían podido pelechar hasta ahora.

Como lo ha denunciado valerosamente Alfredo Ramos Maya, los que mal de nuestro grado insisten en gobernarnos en Medellín no son independientes, ni los anima el propósito de corregir las anomalías de nuestra sociedad. Se valen de arteros recursos proclives a la corrupción para promover unas causas políticas que se identifican con el petro-comunismo. La contratación, los puestos, el gasto social, la acción administrativa, en suma, se proyectan hacia el fortalecimiento de estructuras favorables a ese proyecto político y el consiguiente debilitamiento de las que podrían impedir su triunfo en los comicios del año entrante.

Cuando en épocas de dificultades como las que ahora padecemos lo lógico sería que un gobernante de buen criterio se esmerara en procurar la unidad colectiva para hacerles frente, "Pinturita" ha optado más bien por la estrategia del caos, la división entre "ellos" y "nosotros", el enfrentamiento de clases, la erosión de las fuerzas vivas. 

El empresariado antioqueño goza de muy merecido prestigio en el país y allende sus fronteras. Acredita la vitalidad de nuestra cultura , ha creado riqueza y generado mejores condiciones de vida para nuestro pueblo, pero "Pinturita" no se cansa de acusarlo de latrocinio y explotación. Antioquia se ha distinguido por su fe católica; entonces, a ese personaje se le ocurre burlarse de ella consagrándole la Navidad al Demonio. Nuestra ingeniería y nuestras capacidades gerenciales lo tienen sin cuidado, y por eso trae en su ejército de ocupación unos sacamicas de otras regiones. Lo mismo hace con ese hontanar de excelentes juristas que ha formado EPM, de donde han salido ejemplares magistrados de las Altas Cortes. Los desprecia y somete bajo el yugo de advenedizos que, como era de esperarse, no pueden dar la medida. Y, ojo con lo que me dice un conocedor: se están reemplazando los abogados al servicio de EPM por otros que quizás podrían prestarse a maniobras non sanctas al momento de pactar sus honorarios.

Reitero que cursa en la Fiscalía una inquietante denuncia sobre la participación de bandas criminales en la elección de "Pinturita". Lo cierto es, como lo ha señalado el expresidente Uribe Vélez, que hubo impedimentos surgidos de ahí para el acceso de los candidatos del Centro Democrático a ciertos barrios de la ciudad.

Se comenta en altos medios capitalinos   que uno de los objetivos de la actuación de EPM en el negocio de energía de la Costa es ponerlo al servicio de la candidatura de Petro, a fin de contrarrestar allá la influencia de Char, a lo cual se ha opuesto tajantemente la responsable de Afinia. En ese círculo infernal que rodea a "Pinturita" todo es creíble.

Hay que felicitar y apoyar a los promotores de la revocación del mandato del ridículo histrión "Pinturita", en especial a Andrés Guerra Hoyos, que acaba de anunciar que se dedicará de tiempo completo a esa necesaria misión de rescate de nuestros más entrañables valores.


martes, 6 de abril de 2021

Dos tipos de cuidado

 No me refiero a la famosa película de Jorge Negrete y Pedro Infante que hizo época  hace años cuando el cine mexicano era muy popular entre nosotros (vid. https://www.google.com/search?q=dos+tipos+de+cuidado+pelicula+completa&oq=Dos+tipos+de+cuidado&aqs=chrome.3.69i57j46j0l5j46j0l2.19054j0j15&sourceid=chrome&ie=UTF-8).

Mi tema hoy es otro: Petro y Fajardo, los que según encuestas recientes puntean en las encuestas como favoritos para las elecciones presidenciales que tendrán lugar el año entrante.

La situación actual de Colombia es en extremo calamitosa y la gran pregunta es: ¿son confiables esos personajes para ayudarnos a salir del atolladero en que nos encontramos? ¿sus ejecutorias nos ofrecen suficiente garantía de que estaríamos en buenas manos si alguno de ellos llegara a la presidencia? 

Petro es bastante conocido de autos. Pensar que podría ser un buen gobernante es, ni más ni menos, una idea delirante. Da pena decirlo, pero sus seguidores son tan tóxicos como él. A la hora de la verdad, no vale la pena de discutir con ellos. Sería como entrar en debate con un partidario de Hitler en 1932. Lo que ofrece es un salto al vacío, pero hay que considerar que a veces en las sociedades soplan vientos de locura que las conducen prácticamente al suicidio. 

Hay quienes piensan que Fajardo sería un mal menor y por eso se duelen de la acción que en contra suya ha iniciado la Fiscalía General de la Nación.

Quienes así piensan no lo conocen lo suficientemente bien. Acá en Antioquia, así cuente con amigos muy influyentes que han contribuído a su nombradía, suscita enorme desconfianza. Los motivos son muy variados e incluso de orden íntimo, pero hay que considerar que los personajes públicos están en el deber de permitir el escrutinio colectivo sobre su vida privada.

Sería bueno saber si es cierto que Fajardo como alcalde y gobernador gastó millonadas para que los medios capitalinos promovieran su imagen en el escenario nacional. 

Él se jactaba de que bajo sus administraciones no se perdería un solo peso. Lo de la Biblioteca España en Medellín y lo de la conversión de una cuantiosa deuda del Departamento de pesos a dólares indica todo lo contrario: los desaciertos de Fajardo han costado dinerales.

Néstor Humberto Martínez ha escrito con toda razón que Fajardo es un incompetente para el manejo de la cosa pública (vid. https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/nestor-humberto-martinez/fajardo-es-incompetente-columna-de-nestor-humberto-martinez-578122).

Si lo de la conversión de una deuda de pesos a dólares sin adoptar medidas de salvaguardia adecuadas configura o no un delito, es asunto que en últimas decidirá la Corte Suprema de Justicia. Pero no cabe duda de que es una gravísima chambonada, un acto de suma irresponsabilidad.

¿Qué explicación tiene? Esa deuda, como lo dice Luis Pérez Gutiérrez, no se asumió para construir obras públicas, que es lo que suele justificar el endeudamiento en dólares. Algo raro hubo ahí de parte de la Secretaria de Hacienda, de la que se dice que era accionista del banco que hizo el préstamo. Sería bueno saber de dónde la trajo Fajardo, es decir, cuáles eran sus antecedentes.

El finado Carlos Gaviria criticaba a Fajardo porque no se sabía cuál era su concepción de la sociedad que aspiraba a construir. La observación era y es pertinente. Fajardo encontró respaldo en el también hoy finado Nicanor Restrepo Santamaría y otros prestantes dirigentes empresariales de Medellín. Cuando salió de la Alcaldía, si mal no recuerdo, se vinculó a "El Colombiano" y después a "Caracol", lógicamente dentro de una estategia publicitaria. Pero ha terminado apoyándose en sectores aledaños a la extrema izquierda. Tal parece que su principal soporte está ahora en los Verdes, que hacen parte, así lo disimulen, del Foro de San Pablo.

Pienso, para mis adentros, que su ideario político es bastante simple, muy cercano al de una juventud inmadura y llena de prejuicios que está dispuesta a creer en pajaritos de oro.

La coyuntura actual de Colombia no está para nefelibatas, sino para dirigentes realistas, como Rafael Nieto Loaiza, que tengan una visión nítida de nuestras realidades y sepan, como Bismarck. que la política es el arte de lo posible (vid. https://www.youtube.com/watch?v=hkGSZE5fIfQ)

A esos dos tipos de cuidado convendría descartarlos, cuanto antes mejor. Hay otras alternativas deseables y es pertinente explorarlas.




domingo, 28 de marzo de 2021

¡Laus Deo!

Habida consideración de mis circunstancias corporales, desde hace tiempos tengo claridad acerca de que soy paciente de alto riesgo, por lo cual la comparecencia ante el quirófano suscita en mí la necesidad de hacer examen de conciencia que dé cuenta de mi vida y la correspondiente meditatio mortis.

La cirugía a que debí someterme hace poco implicaba la intervención en ambos pulmones para identificar, atrapar y extraer seis nódulos cancerosos que estaban creciendo de modo inquietante. Gracias a Dios y, por supuesto, a la pericia del Dr. Alejandro Gaviria Velásquez, resultó exitosa. Mi gratitud se extiende al personal de la Clínica Medellín de Occidente, en cuya UCI estuve confinado durante 5 días bajo las más confortables condiciones posibles. He de agradecer también las oraciones y el interés en mi recuperación de parte de un sinfín de seres queridos que me han rodeado con afecto entrañable para darme ánimo.

Aquí estoy, pues, de vuelta. Pude haberme ido para siempre, pero Dios dispuso que permaneciera un tiempo más en este mundo, en el que, a decir verdad, no me hallo a disgusto, aunque bien sé que más pronto que tarde tendré que dar el paso definitivo hacia la vida eterna.

A los escépticos les recuerdo el análisis que hace Pascal de este asunto crucial para cada uno de nosotros. Se puede vivir desentendido del más allá e incluso negándolo. Es posible que en la hora decisiva el que así vive se hunda en la nada. Pero, ¿si resultare cierto que nuestro espíritu sobrevive a la muerte biológica y pasa a otros estados que desde acá no alcanzamos a discernir adecuadamente? El que ha vivido con la convicción de que somos peregrinos y la muerte es un despertar, sabe a qué atenerse cuando la hora decisiva le llegue. Pero el que se aferra a la creencia de que vida solo hay una y es ésta en la que nos hallamos, se encuentra en tal caso, por así decirlo, con una menuda sorpresa.

Pascal habla de sendas apuestas. El creyente apuesta a la continuidad de la vida. Si la hay, lo gana todo. Si no la hay, ya no se dará cuenta de lo perdido. El escéptico, por su parte, le apuesta a la nada. Si gana, tampoco se dará cuenta de su acierto. Pero, ¿qué sucede si pierde? Ha desperdiciado su vida terrenal y tiene en vilo su vida eterna.

Hoy es Domingo de Ramos y comienza la Semana Santa. Es tiempo de reflexión sobre el misterio de Cristo y los de nuestra existencia. Para los racionalistas y los incrédulos en general, estos días quizás carezcan de sentido y piensen que dan testimonio más bien de la estulticia colectiva. Pero, ¿si resultare cierto lo que el Credo reza acerca de Nuestro Señor Jesucristo? ¿Si en verdad padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue muerto y sepultado, resucitó al tercer día y a los 40 días ascendió a los Cielos?

"El Maestro y Margarita", de Nikolai Bulgakov, es una obra maestra de la literatura que se produjo en la Unión Soviética. Comienza con una conversación callejera en el Moscú de 1930. Unos contertulios intercambian ideas sobre el mito de Cristo, que era dogma oficial en su país y lo sigue siendo para la mentalidad ilustrada en los tiempos que corren. Entonces, un personaje estrafalario mete baza en el asunto y afirma con mucha convicción que todo lo que se dice en los Evangelios sobre Jesús de Nazaret es rigurosamente cierto. Quien así se expresa es nada menos que el mismísimo Demonio, que acaba de irrumpir en la ciudad para hacer de las suyas. Lo que sigue es fascinante.

No recuerdo si en otra ocasión he comentado el caso de Lee Strobel, pero vale la pena traerlo a colación, 

Strobel era un destacado e influyente periodista de investigación en Chicago. Tanto él como su esposa eran ateos recalcitrantes, pero, en un momento dado, ella se convirtió al cristianismo. Él montó en cólera y se dedicó a investigar a fondo el tema de Cristo para convencerla de su error. Quién resultó convencido de estar equivocado fue él, y decidió escribir sobre sus hallazgos, amén de convertirse a una confesión protestante de la que se hizo pastor. El libro resultante de su investigación llegó a ser un best-seller hace algún tiempo. De hecho, ha publicado varios que se consiguen en Amazon y pueden descargarse al Kindle.(vid. https://ia800107.us.archive.org/17/items/StrobelLee.ElCasoDeCristo/Strobel%20Lee.%20El%20caso%20de%20Cristo.pdf; https://www.amazon.com/-/es/Lee-Strobel-ebook/dp/B000SF2ZT6).

Es verdad que al escéptico racionalista le cuesta mucho trabajo lidiar con ciertos aspectos de nuestra fe que desafían sus concepciones sobre la razón y la realidad. Nunca los entenderemos a cabalidad, pero debemos aceptar que nuestra razón tiene límites y nuestra concepción de la realidad suele ser bastante estrecha. Para que la fe tenga entrada en nosotros, como lo enseña un interesante libro de Jean Guitton, debemos admitir que nuestra razón se mueve entre "Lo Absurdo y el Misterio" (vid. http://libroesoterico.com/biblioteca/enigmas_conspiraciones/Guitton%20Jean%20-%20Lo%20Absurdo%20Y%20El%20Misterio.PDF).

El misterio se nos manifiesta de muchas maneras. Basta con abrir los ojos para advertirlo. Y esas manifestaciones nos van llevando de la mano hacia la Luz. Entonces, no podemos negarlo y nos toca seguir sus pasos. 

Al momento de la Consagración, siempre le doy gracias a Dios por su amor y su misericordia infinitos (sendos misterios), por nuestra redención y el perdón de nuestros pecados (también sendos misterios) y porque nos auxilia con su gracia, nos fortalece con su presencia y nos guía amorosamente hacia la bienaventuranza (otros misterios).

Todo esto desborda nuestra capacidad ordinaria de comprensión, pero doy fe de que la gracia de Dios obra y la oración, cuando es sincera y se funda en motivos serios, ofrece resultados sorprendentes.





domingo, 14 de marzo de 2021

Antes del adiós

Hace dos años, por estas mismas calendas, fui notificado de la presencia de dos tipos diferentes de cáncer en mi organismo: en la próstata y en los pulmones. 

El primero ya parece superado, gracias a un eficaz tratamiento de radioterapia y bloqueo hormonal. Como era más agresivo, se dejó para después la acción contra el cáncer en ambos pulmones, proveniente de una metástasis de cáncer en la tiroides que me fue extraída hace tres años. 

Esa metástasis se manifestó inicialmente a través de dos nódulos milimétricos que prudentemente se dejaron en observación. El del pulmón izquierdo fue creciendo lentamente de suerte que en marzo del año antepasado fue  posible, no sin dificultad, tomar muestras para la correspondiente biopsia. Pero al año siguiente esos nódulos se dieron a la tarea de seguir escrupulosamente el mandato bíblico de creced y multiplicaos, de suerte que en el mes de diciembre último ya eran seis de tamaño entre medio centímetro y algo más de dos centímetros, acompañados de una legión incontable de nódulos milimétricos. A esos seis les he puesto nombres propios: Cepeda, Petro, Claudia López, Pinturita, Santrich y Márquez. A los otros los llamo los encapuchados.

Habida consideración de este cuadro, mis facultativos han optado por la cirugía para extraer los nódulos de mayor tamaño, la cual está programada para el próximo miércoles 17 de marzo. Tiempo después se procederá contra los encapuchados por medio del yodo radiactivo.

Aunque el Dr. Alejandro Gaviria Velásquez, el cirujano de tórax que realizará la operación, me ha tranquilizado mucho sobre el procedimiento y sus resultados, soy consciente de que toda cirugía entraña riesgos, así sean remotos, por lo que, a pesar de que estoy muy sereno, inexorablemente no puedo dejar de reflexionar sobre una vida que tal vez podría tocar a su fin en los días venideros.

Recuerdo que cuando cursaba el primer año de la escuela elemental mi profesora, que poco me quería, dejó constancia en mi libreta de calificaciones de que mi conducta dejaba qué desear. Lo mismo digo hoy. Son muchos los errores que he cometido y de los que debo arrepentirme, pero por fortuna en estos últimos años me he acercado bastante a Dios y estoy convencido de su amor y su misericordia infinitos. De ellos he recibido testimonios palpables, hasta el punto de que una muy cara amiga que es depositaria de mis confidencias no vacila en decirme que soy un mimado de Él. Así lo siento, y sé que cuando lo decida su santa voluntad compareceré ante su presencia con las manos vacías, en verdad, pero con la ropa limpia.

Como rezaban antiguas fórmulas testamentarias, nací y me crié en el seno de la religión católica, apostólica y romana, y con sus auxilios espero entregarle mi alma al Creador.

Sé que mi cuerpo mortal habrá de volver a la tierra de donde salió, pero mi espíritu trascenderá hacia la luz eterna, así sea para gozar de sus últimos destellos, no sin antes purgar no pocos desaciertos en que he incurrido. Todos los días pido por las personas que no me quieren ni quiero, las que me han hecho daño, aquellas con quienes he pecado o las que he ofendido, perjudicado, decepcionado y escandalizado. Confío en que Dios piadoso contribuya con su gracia a resarcir todo el mal que pude haber hecho.

A las personas que me quieren les pido oraciones. No deseo elogios ni discursos o escritos que hagan la apología de mis míseros aciertos vitales, sino ruegos a Dios para que se apiade de mi alma. En estos momentos tengo muy presentes las palabras de León Bloy:"La mayor de las tristezas es no ser santo".

Vienen a mi mente tres canciones que gustan mucho y pienso que son muy desacertadas. Que a nadie se le ocurra celebrar mi partida con "My way", de Frank Sinatra; ni con "Non, je ne regrette rien", de Edith Piaf; ni con "Gracias a la vida", de Mercedes Sosa. Sólo admitiré el "Responso" que compuso Aníbal Troilo para honrar la memoria de su fraternal amigo Homero Manzi o la música de Juan Sebastián Bach, que tanto he amado y me ha permitido vislumbrar las esferas celestiales. En su defecto, que suenen exultantes aires barrocos.

"My Way" y "Non, je ne regrette rien" son cantos irreverentes que hacen el elogio de un individualismo que he considerado monstruoso. "He hecho lo que me dio la gana y de nada me arrepiento" es todo lo contrario de mi sentir, pues reitero que es mucho lo que me he equivocado y de lo que debo pedir perdón.

En cuanto a "Gracias a la vida", ¿por qué no cantar más bien "Gracias a Dios"? La vida, en la concepción de los filósofos vitalistas, es una entidad impersonal y ciega, es decir, sin finalidades que podamos discernir. Dios es lo absoluto, Alfa y Omega de nuestra existencia, principio y fin de todo lo que hay. De Él venimos y hacia Él hemos de retornar.

Como dicen ciertos escritores franceses, es ello en lo que creo. Al abrir mis ojos cada día, le digo: "Dios mío, te amo; en Tí creo, confío y espero; a Ti me encomiendo..."


sábado, 20 de febrero de 2021

Precisiones

Hace algún tiempo publiqué unos comentarios sobre la profesora Sheri Berman, que destacó el papel de la social democracia en la consolidación democrática de la Europa occidental después de la II Guerra Mundial. La profesora Berman publicó un importante libro titulado "Democracy and Dictatorship in Europe: From the Ancien Régime to the Present Day", en el que muestra que el auge democrático en los tiempos que corren es, de hecho, una novedad histórica, pues versa sobre una modalidad de régimen político que todavía está en ciernes (vid. https://www.amazon.com/-/es/Sheri-Berman/dp/0199373191).

El profesor Brian Girving, de la Universidad de Glasgow, hizo una interesante reseña del libro, en la que llama la atención sobre el importante papel que jugaron los partidos demócrata cristianos en ese proceso de consolidación democrática (vid. https://reviews.history.ac.uk/review/2403).

Pues bien, ahora que entre nosotros se habla de una alternativa social demócrata a propósito del debate electoral venidero, es oportuno hacer algunas precisiones sobre el asunto.

En primer lugar, hay qué preguntar acerca de la idea que sus promotores tienen acerca de la social democracia. 

Si su fuente de inspiración es, por ejemplo, la social democracia alemana, deben recordar que ésta renunció al marxismo hace más de medio siglo y adoptó con toda honestidad los postulados de la democracia liberal, así como los de la economía social de mercado que promovió Ludwig Erhard en el gobierno de la democracia cristiana. Los gobiernos socialistas que lo sucedieron pusieron mayor énfasis en la acción social del Estado, en la dirección pública de la economía, en lo ambiental, en tópicos de lo que hoy se cobija bajo el rótulo de progresismo, y sobre todo en lo que Willy Brandt llamó la "östpolitik", es decir, el entendimiento con la Unión Soviética. Pero de ninguna manera pusieron en peligro el Imperio de la Ley, las libertades públicas, el aparato productivo, la pureza del sufragio y el pluralismo político. Ya habían abandonado el mesianismo de las primeras Internacionales y el propósito de crear una nueva humanidad. En lugar de la revolución propusieron la evolución. Aceptaron de buen grado que la opinión pública pudiese virar de nuevo hacia sus contradictores de la democracia cristiana, lo cual permitió una sana alternación en el mando. Incluso, llegaron a admitir eventualmente la coalición con ella para hacer posible la gobernabilidad en caso de que ninguno de los partidos lograse una nítida mayoría en las elecciones.

El ejemplo alemán puede verse también en el Reino Unido, en Francia, en los Países Bajos, en los escandinavos y hasta en España, salvedad hecha de lo que ahora está sucediendo con la coalición de extremistas que ejerce el poder y la está desquiciando.

Pero si los postulados de nuestros social demócratas de nuevo cuño se acercan a los del Socialismo del Siglo XXI, hay que combatirlos sin tregua, por supuesto que dentro de una escrupulosa legalidad. La mayoría que buscan en el próximo Congreso sería ruinosa para Colombia. Así sucedería si la controlaran los petristas de la fementida Colombia Humana. Pero a lo mismo se llegaría si la voz cantante la llevasen la Alianza Verde, de la que es bueno recordar que integra el funesto Foro de San Pablo, o el Polo Democrático, en el que medra el tenebroso senador Cepeda.

El abismo que separa a la social democracia europea de los comunistas, abiertos o disfrazados, no es otro que la civilización política. Los últimos son totalitarios, liberticidas y, a no dudarlo, criminales.

Un segundo tema de reflexión tiene que ver con el sistema de partidos. Generalmente se piensa que la separación de poderes, que constituye una preciosísima garantía de las libertades públicas, obra ante todo entre las ramas del poder, olvidando que la misma sólo logra articularse adecuadamente cuando se da un adecuado equilibrio entre el gobierno y la oposición, es decir, cuando unos partidos organizados logran contrarrestar las tentaciones hegemónicas de los que ejerzan el poder.

Conviene recordar sendas reflexiones de Montesquieu y de Lord Acton. El primero señalaba que todo el que ejerce poder tiende a abusar del mismo; el segundo afirmó que el poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente.

El Socialismo del Siglo XXI sufre una perniciosa proclividad hacia el abuso de poder, que lo lleva a ejercerlo de manera hegemónica y corrupta. Sus voceros se muestran como adalides de la lucha contra la corrupción, pero cuando llegan al gobierno abandonan esas consignas y lo ejercen con el mayor descaro posible. Para muestra, lo que ha sucedido en Bogotá con varios alcaldes que se dicen de izquierda, o lo que parece estar ocurriendo en Medellín con el ya tristemente célebre "Pinturita".

Hay algo peor. El coronel Marulanda llama la atención en sus escritos sobre la influencia del Crimen Organizado Transnacional (COT) en gobiernos como el de Venezuela. Y, para no ir muy lejos, ¿qué decir de las gravísimas denuncias acerca del papel que jugaron las bandas criminales de Medellín en la elección del alcalde actual?

Acá ya no se está hablando de la corrupción como método de gobernabilidad que debilita a los opositores reales o posibles mediante el vergonzoso reparto de "mermelada", sino de gobiernos que actúan de consuno con el crimen organizado, es decir, que ellos mismos son gobiernos de delincuentes.

Los procesos electorales que tendrán lugar entre nosotros el año entrante obligan a pensar bien desde ahora mismo en las decisiones que debemos tomar para que el poder se ejerza por quienes tengan claro compromiso con la civilización política y no por los que se proponen destruirla.