domingo, 4 de octubre de 2026

¡Cuidado con ese pozo°!...


"Por el camino" es una preciosa zamba que lleva letra de Benjamín Tagle Lara y Carlos Vicente Geroni Flores. Fue muy popular hace años, sobre todo en la versión de Ignacio Corsini. Me contaba el embajador venezolano Juan E. Moreno Gómez, gran conocedor de la música argentina y del que no he vuelto a tener noticias, que cuando Gardel la grabó dijo:"Esta no va. Mucho mejor la de Corsini". Gardel ya había tenido enorme éxito con "El Carretero", que lo consagró en París en 1928.

Pues bien, en la versión de Corsini el carretero le advierte al buey barcino que tenga cuidado con un pozo. Y en la de Gardel la advertencia va por una zanja:"¡Compañero de mi vida, cuidado con esa zanja, no se le quiebre el pértigo, cuide ese buey cola blanca". 

Pozo o zanja, el camino del gobierno menudea en riesgos de toda índole. Ahí abundan los escollos y es fácil tropezar e irse de bruces. Al comienzo todo son fiestas, máxime si el triunfo nos ha librado de una rémora como Cepeda, pero a medida que se va avanzando aparecen, como reza la zamba de Corsini, "los peligros del sendero".

Al presidente Turbay se le reconocía su habilidad política. Mi compañero de universidad Iván Duque Escobar, que fue uno de sus más fieles seguidores, me contaba que una de sus divisas consistía en no multiplicar los enemigos. Según él, cuando uno gradúa a alguien como su enemigo, lo pone a ejercer.

Es lo que, desafortunadamente, está haciendo a troche y moche el presidente De La Espriella, que gradúa enemigos por doquier, olvidando la sabiduría popular que nos dice que no hay enemigo pequeño.

Lo que acaba de acontecer con el presidente de la Andi es, como acaba de señalarlo Rafael Nieto Loaiza, muy inquietante. No conozco personalmente a Bruce MacMaster. Conocí sus padres en Cartagena, que eran unos exquisitos anfitriones cuando había reuniones de la Andi por allá.
 
A propósito, yo fui algo así como un escudero jurídico de Fabio Echeverri Correa cuando el entonces presidente López Michelsen quiso moverle la silla. Echeverri tenía una vigorosa personalidad y no se dejó tumbar. Los que estábamos bajo su mando le colaboramos con todo entusiasmo en su resistencia, que fue eficaz. Mi gran amigo Alberto Velásquez Martínez es testigo y copartícipe de ello.

Las organizaciones gremiales cumplen un papel muy significativo en los procesos gubernamentales. A ellas les corresponde, como enseñan los politólogos, la articulación de intereses, esto es, poner en orden las demandas de sus afiliados y presentarlas debidamente estructuradas a la consideración de los gobiernos. Vale le pena recordar aquí que la Andi surgió precisamente por iniciativa del presidente López Pumarejo, que tenía buenas relaciones con los industriales antioqueños y les recomendó que se organizaran para mejor atender sus solicitudes.

Las entidades gremiales no son apéndices de los gobiernos. Su tarea es servir algo así como de correas de transmisión de las inquietudes de sus afiliados. De ese modo cooperan con la buena gestión de la cosa pública. Bien intencionadas, les suministran información y propuestas a los gobernantes para que acierten en sus emprendimientos.

Aunque he pertenecido al Centro Democrático desde su fundación y sigo creyendo fielmente en sus postulados, en el reciente debate presidencial decidí apartarme de su candidatura oficial y respaldar la aspiración de Abelardo De La Espriella. De ninguna manera estoy arrepentido de mi voto, pues creo que en compañía de José Manuel Restrepo, a quien ya había propuesto como presidenciable en un artículo que publiqué hace algún tiempo, los dos forman una dupla capaz de sacar adelante a Colombia del tragadal en que la dejó sumida el Astado. Hay que apoyarlos en la ingente tarea que están acometiendo, pero ello no quiere decir que debamos abstenernos de advertirles sobre los errores que puedan cometer.

Una vez más manifiesto mi acuerdo con el senador Nieto Loaiza: lo de la Andi no ha tenido buen manejo, lo mismo que lo de las relaciones con el Centro Democrático. Para salir adelante, hay que sumar e incluso multiplicar, en vez de restar y dividir.