domingo, 31 de agosto de 2025

Hacia ti va mi alma

Así titula un precioso vals de Lucero Villegas que inmortalizó Roberto Firpo con su cuarteto (vid. https://www.youtube.com/watch?v=fX65oDqvr9U). Es una pieza sencilla, pero llena de encanto y de ternura que ensalza el amor, no el apetito venéreo avasallador y destructivo que loa el sujeto rastrero y disoluto que nos desgobierna, sino esa egregia disposición espiritual que nos liga con seres escogidos, pero también en general con nuestros semejantes, con el mundo que nos rodea y, en últimas, con Dios, nuestro Alfa y Omega.

Esa apertura del alma hacia lo que no es ella dio lugar a la intencionalidad de que hablaban los filósofos medievales, concepto que fue rescatado siglos después por la filosofía contemporánea a partir de Franz Brentano y de Edmond Husserl, el padre de la fenomenología, uno de los siete filósofos judíos que encontraron a Cristo (vid. https://www.bibliothecasefarad.com/listado-de-libros/siete-filosofos-judios-encuentran-a-cristo/).

La disposición amorosa del alma es tema central del pensamiento cristiano. La exalta sobre todo el Evangelio de san Juan y encuentra una primorosa referencia en el Himno al Amor que compuso san Pablo en su primera epístola a los corintios (vid.HIMNO AL AMOR: 1 Cor 13 (1ª de 6) – bibliayvida.com ). El amor nos viene de Dios y hacia Él nos conduce. Es lo que proclama san Agustín en sus Confesiones (vid. «Tarde te amé»: Las Confesiones de S. Agustín y Sta. Teresa – Teresa, de la rueca a la pluma). 

Cito de memoria a Dostoiewski en palabras que en "Los Hermanos Karamazov" pone en labios del stáretz Zósima: "Ame, ame profundamente, hasta el exceso; no le quedará duda entonces de la existencia de Dios".

Nuestra racionalidad ordinaria está encerrada dentro de los límites de la experiencia sensorial. Pero hay en nuestro espíritu una facultad que nos lleva a trascender ese cerco, lo que Bergson llamaba la intuición y, más concretamente, la mística, que el célebre filósofo francés ponderaba en grandes santos del siglo de oro español como santa Teresa de Ávila y san Juan de la Cruz. Son las razones del corazón, de que hablaba Pascal.

Anoche asistí gracias a Youtube a la transmisión que desde el teatro Colón se efectuó de la novena sinfonia de Mahler, interpretada magistralmente por la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. Es una composición compleja que exige escucha cuidadosa y culmina con un adagio sublime que los comentaristas consideran como el adiós a la vida terrenal por parte de quien ya contemplaba en su horizonte la cercanía de la muerte. Es el canto de un alma que alza su vuelo hacia la trascendencia, vale decir, la cercanía de Dios. Vid. https://www.bing.com/videos/riverview/relatedvideo?&q=Orquesta+Filarm%c3%b3nica+de+Buenos+Aires&&mid=9D2232475D3773A43BA49D2232475D3773A43BA4&&FORM=VRDGAR

Hace años vi una película que me produjo profunda impresión: "El Secreto de Beethoven" (vid. https://www.bing.com/videos/riverview/relatedvideo?q=o+segredo+de+beethoven+filme+completo+dublado&&mid=1F43927313ADA28D8F251F43927313ADA28D8F25&FORM=VAMGZC). Según su trama, los enigmáticos cuartetos finales para cuerda del genio de Bonn guiaban su alma hacia Dios. A Él estaban dedicados. Hacia Él lo conducían.

Como lo enseña san Pablo, ese anhelo de lo infinito nos viene de Dios y nos traza el camino que hacia Él nos conduce. Perseverar en ello es tema de mi oración cotidiana.


miércoles, 13 de agosto de 2025

La Relaciones Peligrosas

Echo mano del título de la célebre y escandalosa novela de Choderlos de Laclos para referirme al ominoso contubernio de nuestro líder intergaláctico y profeta apocalíptico con la dictadura que oprime a nuestro hermano pueblo de Venezuela.

Los mensajes de apoyo a Maduro nos crean una situación difícil con Estados Unidos, cuyo gobierno lo considera peor que Bin Laden para su seguridad, motivo por el cual se ha ofrecido una recompensa de US$ 50.000.000 para quien ayude a capturarlo. El reclamo en contra suya no procede sólo del gobierno norteamericano, sino también de autoridades judiciales que lo acusan de encabezar el "Cártel de los Soles" que ha inundado de cocaína el territorio norteamericano. A Maduro se lo acusa, además, de reprimir a su pueblo cometiendo incontables crímenes de lesa humanidad que lo han puesto en la mira de la justicia penal internacional. Es un hecho notorio que se robó las elecciones de hace un año, en las que quedó demostrado el triunfo de la oposición que lideraban el candidato González Urrutia y la heroína Machado.

El gobierno norteamericano acaba de autorizar operaciones militares contra ese régimen, como también contra las organizaciones de delincuentes responsables del narcotráfico que afecta a su país y desde luego al nuestro. Dentro de esas organizaciones se cuentan el ELN, los sucedáneos de las Farc, el Clan del Golfo y demás narcotraficantes con quienes el desgobierno colombiano adelanta una imposible política dizque de "Paz Total", que no significa otra cosa que la claudicación ante el crimen.

En los Estados Unidos se considera que el régimen de Maduro y sus secuaces ha convertido a Venezuela en un Narcoestado que entraña graves peligros para la seguridad hemisférica. Ellos no representan al "bravo pueblo" que lideró nuestra independencia respecto de España, pues lo han sumido en la miseria y lo sujetan mediante el terror. Aliarnos con ese régimen nos liga a su suerte, que ya está echada en lo que concierne a las relaciones con el poderosísimo país del Norte.

El famoso politólogo Carl Schmitt consideraba que la política se rige por el dualismo amigo-enemigo. Se la hace, en efecto, con los amigos y en contra de los enemigos, de lo que se sigue aquello de que el amigo de mi enemigo es mi enemigo y el enemigo de mi enemigo puede ser mi amigo. Acercarnos a la dictadura venezolana nos convierte en amigos suyos y, en consecuencia, en enemigos de Estados Unidos.

Es un paso de muy inquietantes consecuencia para nosotros. Del "respice polum" que predicaba don Marco Fidel Suárez y orientó nuestra política exterior a lo largo de muchos años a pesar de ciertos intentos de alejamiento, estamos pasando a una política de confrontación y desafío que para nada nos conviene. 

El que nos desgobierna va cada vez más destapando las cartas que mantenía mal que bien escondidas. Ya no sólo declara su pesadumbre por la caída del Muro de Berlín y su devoción por Mao, sino que se declara lector impenitente de Marx, cuyos escritos declara haber devorado en su totalidad y subrayado para compartirlos con su amigote, el actor porno que acaba de nombrar como ministro de la Igualdad. Otra que destapa es la que Goethe describiría como una de sus afinidades electivas. Ya nos dio alguna pista sobre lo que hizo con tan desaconsejable compañía en el Bois de Boulogne a propósito de sus saturnales parisienses.

Hay que reiterar que con el que nos desgobierna a la cabeza vienen momentos cruciales para Colombia, que tendrá que elegir entre el comunismo que ofrece el Pacto Histórico y la democracia liberal que no obstante sus deficiencias nos ha regido a lo largo de dos siglos. El imperativo de la hora presente es forjar la unidad para preservarnos del totalitarismo comunista.

lunes, 11 de agosto de 2025

Cuando el dolor hiere el alma

 Acaba de fallecer el senador Miguel Uribe Turbay, vícitima de un alevoso atentado que lo tuvo a lo largo de dos meses entre la vida y la muerte.

Era un joven que exhibía una carrera política fulgurante. Todo lo señalaaba como muy probable triunfador en la elección presidencial del año próximo. Los que urdieron su desaparición tenían claridad meridiana sobre lo que Miguel representaba para el futuro de Colombia. En él se vislumbraba una luz de esperanza para esta patria que hoy padece los rigores de un ominoso desgobierno. 

¿Quiénes fueron? La pregunta es incisiva y recorre todos los espacios de nuestra geografía. Ya se sabe de algunos autores materiales, pero queda la incógnita acerca de la identidad de sus patrocinadores.

Ciertos indicios apuntan hacia alguna de las facciones de las Farc, organización terrorista que no desapareció con el acuerdo que se hizo con Santos y ha revivido a través de varios grupos, entre ellos el que se dice que lidera el tenebroso Iván Márquez, uno de los principales negociadores del fementido acuerdo de paz que le mereció a Santos el galardón del Premio Nobel. Esa facción, como también el ELN, está protegida por el régimen dictatorial que impera en Venezuela, lo que hace pensar que el atentado contra el senador Uribe pudo contar con su patrocinio.

¿Qué decir del que nos desgobierna? Su comportamiento después del atentado no deja de ser desconcertante. La primera reacción consistió en decir que la vçtima había sido un árabe, al que le dedicó algunas palabras extraídas al parecer de dicho idioma. Después, sus turiferarios se aplicaron a afirmar que se estaba distorsionando la gravedad del asunto y el propio inquilino de la Casa de Nariño  manifestó que no podía hablarse ahí de un crimen político, dando a entender con ello que tras el atentado podría haber motivos personales.

Un goberante honorable habría reaccionado de distinto modo frente al ataque contra el que quizás podría haber sido el principal vocero de la oposición en los próximos comicios. Pero desear una reacción elegante de parte de un sujeto soez como pocos equivale a pedirle peras al olmo.

No cabe duda de que la intemperancia de que ha dado muestras fehacientes este desgobierno ha abonado el terreno para perseguir de modo inclemente e incluso violento a la oposición. El sujeto de marras bien podría exclamar, parafraseando a don Juan Montalvo a propósito del crimen contra Gabriel García Moreno en Ecuador, "lo mataron mis graznidos, que no trinos en X".

Ahora bien, ahora que van apareciendo indicios acerca de la posible responsabilidad del régimen venezolano en la muerte del senador Uribe, nuestro desgobierno cierra filas en torno de unos vecinos que el gobierno y la justicia de Estados Unidos consideran como de la más baja estofa. No cabe duda: los hechos recientes nos ubican dentro del mismo nivel. Colombia ha dejado de ser la potencia moral de que alguna vez hablaba con desmesura el profesor López de Mesa, para ingresar a la deplorable condición de los Estados parias que sólo merecen menosprecio de parte de la comunidad de naciones civilizadas.

Duele admitir que las furias del Averno se han coaligado en contra nuestra. Quizás haya que darles la razón al Director del Centro Cultural Cruzada y a María Andrea Nieto cuando sostienen no sólo que hay vínculos del que nos desgobierna con la santería que tanto influye en Haití, Cuba, Nicaragua y Venezuela, sino que el que nos desgobierna tal vez sea sacerdote de Changó. Suelo afirmar que exhibe todas las trazas de un endemoniado.

Bien sabido es que la fe se robustece alimentada con la sangre de los mártires. Miguel Uribe ya integra esa estirpe sacrosanta. Su devoción por esta sufrida patria ha de estimular a a otros para que sigan su ejemplo y ayuden a enderezar el mal rumbo a través del que quien nos desgobierna parece llevarnos a un despeñadero.

Que Dios lo tenga en su gloria, les dé a los suyos cristiana resignación y anime a los que decidan seguir sus huellas para que se esmeren en bien de nuestra amada Colombia. Padecemos la desazón de una mala hora, pero no podemos perder la esperanza de que vendrán para nosotros tiempos mejores.



























sábado, 2 de agosto de 2025

Cruel Incertidumbre

Ciñéndonos a las reglas, bien podríamos afirmar que la sentencia condenatoria de la juez en contra del expresidente Uribe, así fuere susceptible de glosas de diversa índole, resultó de su ponderado y reflexivo examen acerca de los hechos probados en el expediente y las consecuencias jurídicas de los mismos.

Pero ¿qué tal si los dos severos golpes que ha sufrido últimamente el Centro Democrático, el atentado contra el senador Uribe y el fallo contra el expresidente Uribe, fueron producto de una oscura conspiración urdida para debilitar a la principal fuerza de oposición contra el desgobierno comunista que hoy nos controla a los colombianos?

A partir de denuncias creíbles, se piensa que hay una superestructura denominada como el Partido Comunista Clandestino o PC3, que de hecho incide decisivamente en sectores influyentes de la vida nacional, incluso en los que podría pensarse que el dominio extremista no podría tener cabida. Al asunto se refiere un texto del libro "Me niego a arrodillarme", del coronel Hernán Mejía Gutiérrez, que nadie se ha atrevido a desmentir.

Que quien ocupa hoy el cargo de presidente de Colombia es un comunista recalcitrante, es asunto que está por fuera de debate, pues ha dado muestras fehacientes de ello. Y ya se sabe que el más conspicuo de sus adláteres es el senador Cepeda, hijo de comunistas, formado detrás de la Cortina de Hierro y quizás estalinista él mismo.

Cepeda exhibe como trofeo la condena del expresidente y ha dicho que está pensando en una posible candidatura presidencial del Pacto Histórico, que los extremistas ven viable habida consideración de que ninguno de los que aspiran a ella parece suscitar entusiasmo entre los votantes.

No hay que olvidar que los comunistas controlan a Asonal Judicial y Fecode, amén de otras centrales sindicales, y son duchos en toda clase de maquinaciones oscuras, como las que ejercieron para afianzar el poder soviético en Europa oriental.

Cuando se los acusa, se defienden invocando el macartismo de sus opositores. Con todo, la experiencia demuestra que no cabe fiarse de los comunistas, porque su moral les indica que es admisible todo aquello que favorezca los propósitos de la revolución contra los órdenes establecidos.

Quizás nunca sepamos, como reza un verso de Cadícamo, qué mano huesuda fue hilando nuestros males, pero no sobra preguntarse sobre ello y emprender las investigaciones acerca de si hubo o no intereses políticos detrás del fallo condenatorio contra el expresidente Uribe.

Que dicho fallo ha suscitado consecuencias políticas, no cabe duda alguna. Ha excitado a los comunistas que ahora promueven la candidatura presidencial del senador Cepeda, pero atemoriza a los sectores de opinión que piensan que es un hito más en el curso que nos conduce hacia la consolidación del poder comunista que se disfraza de progresista y justiciero.

No cabe duda: el futuro de nuestro país es lóbrego,


martes, 29 de julio de 2025

Creo en la inocencia de Uribe

Como he sido juez y, en consecuencia, víctima de ataques mal intencionados, no entraré a cuestionar a la funcionaria que emitió fallo condenatorio contra el expresidente Uribe Vélez. Supongo que decidió a su leal saber y entender sobre tan proceloso asunto. No me gusta pronunciarme sobre expedientes que no conozco en detalle y entiendo que en un caso como el de marras son muchos los temas de reflexión que se suscitan tanto en los hechos como en el derecho. La labor del juez es difícil a más no poder, máxime si hay que formarse criterio sobre un expediente abultadísimo. Afortunadamente su decisión está sometida a escrutinio profesional por la Sala de Decisión del Tribunal Superior de Bogotá y quizás llegue hasta la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia.

A lo largo de los últimos meses no pude entender por qué el debate probatorio se extendió a innumerables cuestiones que a mi juicio se alejaban de las dos centrales, a saber. a) las relaciones del expresidente Uribe con su apoderado Cadena; b) las gestiones que éste adelantó con supuestos testigos a cuya retractación se aspiraba.

Todo parece dar a entender que Cadena obró sin las debidas precauciones en su trato con ellos, desbordando quizás el encargo que se le había encomendado. Pero el tema de fondo es si en el expediente media prueba plena acerca de si el expresidente Uribe autorizó expresa o implícitamente esos desbordamientos, o los ordenó.

Supongo que la juez llegó a la conclusión afirmativa a partir de la prueba indiciaria, porque no creo que en parte alguna el expresidente se hubiera salido de la regla que él mismo trazó consistente en que los testigos, sin amenazas ni prebendas, se acogieran a decir nada más que la verdad.

Ahora bien, ese medio de prueba es de muy difícil manejo en la mayoría de los casos, salvo que se esté en presencia de indicios necesarios, Por consiguiente, su evaluación reviste severa complejidad y si no suscita una fuerte convicción y deja dudas, hay que acudir al sapientísimo adagio que reza "in dubio pro reo". Vale decir, en caso de duda razonable sobre el alcance de un medio de prueba, el caso debe resolverse en favor del acusado.

Son, además, muchos los indicios que lo favorecen, pues militan testimonios más que valederos acerca de la honestidad que ha presidido tanto sus actuaciones públicas como las privadas. En lo que conozco de él, no puedo advertir sino rasgos de una personalidad egregia que de ningún modo estaría dispuesta a prestarse a maniobras torticeras.

No podría decir lo mismo acerca de muchos de quienes lo combaten y persiguen.

En escrito sobre el fatídico sino de Cristóbal Colón, en el que sin querer presagiaba el infortunio personal en la postrimería de su vida, don Marco Fidel Suárez escribió:

"...el campo al que el almirante dirigía su actividad era el campo de la política, tierra donde se fermentan todas las pasiones y donde se crían las plantas más venenosas. La envidia, la venganza, la ingratitud, la codicia, la calumnia, cuanto guarda de peor el corazón, prospera en ese campo, donde no se presenta al espíritu sino la contemplación de la miserable naturaleza humana, que sólo sobrenaturalmente puede amarse" (Suárez Marco Fidel, Obras, Tomo I, pág. 856, Instituto Caro y Cuervo, Bogotá, 1958).

Bien hace el Gran Colombiano, así reconocido por sus compatriotas, en buscar el refugio de la fe en estos momentos aciagos para él y los suyos. Los pasajes de la carta de San Juan que hoy se lee en las celebraciones eucarísticas le ofrecen el consuelo que su alma injustamente lastimada anhela. Ruego que Dios lo bendiga y proteja.

sábado, 19 de julio de 2025

Una Historia Tenebrosa

Así titula el excelente libro que publicó hace años Adelina Covo acerca de los pormenores del asesinato del general Rafael Uribe Uribe. 

El libro se lee como una fascinante novela, que desde cierto punto de vista lo es, dado que formula hipótesis que ameritan mejor sustento probatorio y ofrece diálogos que sin duda son imaginarios, aunque verosímiles.

El respaldo documental sobre la conjura que acabó con la vida del caudillo liberal aparece principalmente en el libro de Marco Tulio Anzola Samper que lleva por título "Asesinato de Rafael Uribe Uribe ¿Quiénes son?", que la Academia Antioqueña de historia dará a conocer el próximo jueves en evento que tendrá lugar en el Palacio de la Cultura que en Medellín lleva el nombre del malogrado General.

Las versiones que la historia oficial dio a conocer a partir de la investigación que se llevó a cabo indicaron que el crimen había sido cometido por iniciativa propia de Leovigildo Galarza y Jesús Carvajal, dos artesanos que alegaron sentirse perjudicados por la acción política del líder liberal que había apoyado la elección del conservador José Vicente Concha para el período presidencial de 1914 a 1918 y probablemente habría ganado las elecciones que se celebrarían en este último año.

El libro de Anzola demuestra a las claras que la investigación del caso se efectuó de modo torticero para centrar la responsabilidad exclusiva del crimen en los dos citados y excluir la participación de terceros, tanto en la autoría material como en la intelectual. 

Habida consideración de los sesgos que desde un principio se notaron, la familia del occiso le pidió a Anzola que adelantara su propia investigación, cuyos resultados obran el libro en mención. La suerte que corrió el esfuerzo es escandalosa, pues el libro no llegó al público, dado que los interesados en ocultar sus revelaciones lo recogieron. Pero como un ejemplar llegó a la biblioteca de una universidad en Illinois, los descendientes del General lograron rescatarlo hace poco y organizar la publicación a la que me estoy refiriendo. Anzola tuvo que irse del país por el peligro que lo acechaba.

El investigador oficial del crimen desechó de entrada los testimonios que daban cuenta de un tercer copartícipe que golpeó a la víctima con una manopla para debilitarlo y facilitar así los hachazos que le ocasionaron heridas letales. De ahí en adelante, todo se centró en las acciones de Galarza y Carvajal, con prescindencia de lo que pudiera incriminar a terceros. Aunque fueron condenados por la justicia, el trato que recibieron en la cárcel produciría hoy la envidia de los que gozan de los privilegios del estrato seis en La Picota.

Los autores intelectuales eran nada menos que altos funcionarios de la Policía: Salomón Correal y Pedro León Acosta. Violando claras disposiciones legales, Correal asumió fraudulentamente la instrucción del caso, dizque autorizado por el presidente Concha. Toda la actuación procesal resultó entonces, como lo acusa el libro de Adelina Covo, aterradora.

Quiénes estaban detrás de Correal y Acosta, dos tenebrosos sujetos que contaban con pésimos antecedentes, es asunto que amerita un análisis más profundo. El libro de Adelina Covo apunta hacia los jesuítas y, en últimas, al Arzobispo Herrera Restrepo. No faltan los que sindican a dirigentes conservadores, republicanos e incluso liberales de haber participado en la conjura. Hace tiempos leí que Julián Uribe Uribe, hermano del General, involucraba en ella a importantes periodistas.

Yo tenía un concepto favorable acerca de Concha y Abadía Méndez, pero lo que cuenta Adelina Covo acerca de sus actuaciones lo debilita sensiblemente. Crece, en cambio, mi opinión acerca de don Marco Fidel Suárez, que no se prestó a las componendas que torcieron las conclusiones del caso.

Aunque el asesinato del General ocurrió en 1914, el hecho cobra actualidad en torno del vil atentado que tiene entre la vida y la muerte a Miguel Uribe Turbay, cuya promisoria carrera política le auguraba el mejor de los sucesos en las elecciones del año venidero.

Ya se sabe que tras el atentado puede establecerse la acción de una muy peligrosa banda criminal, quizás con entronques en el exterior del país. ¿Hubo políticos coludidos con ella?


jueves, 17 de julio de 2025

Hacia la restauración moral de la república

 Los delirios extravagantes del que en mala hora nos desgobierna suscitan descrédito para la izquierda, la democracia y nuestra patria colombiana.

Hay una izquierda seria a la que la civilización política le debe mucho, pues gracias a ella ha mejorado la suerte de millones de personas desfavorecidas por la fortuna. No hay que satanizar a la izquierda per se. La que debe combatirse es la izquierda extremista y demagógica, que se identifica con el populismo, tal como la predica el espurio e indigno habitante actual de la Casa de Nariño, que es un comunista recalcitrante que engaña cobijándose bajo el manto de la socialdemocracia, a la que su maestro Lenin combatía inmisericordemente.

Por supuesto que, como sucede con toda fórmula política, no todo en la socialdemocracia es digno de encomio. Obran en ella tendencias que deben considerarse con cautela, pues llevadas al extremo son muy perjudiciales.

En Europa occidental la democracia cristiana sirvió de contrapeso para evitar esos excesos. La paz social que reinó después de la Segunda Guerra Mundial en esos países se obtuvo por la acción combinada de esas dos grandes corrientes políticas, que mantuvieron el acuerdo sobre lo fundamental que reclamaba para nosotros el malogrado Álvaro Gómez. Habiendo buena voluntad, de la que están exentos los sectarismos de todo pelambre, resulta posible hallar concordancias entre los distintos sectores sociales para satisfacer las demandas populares. Así, las reformas en lo laboral, lo pensional, la salud, lo agrario y otras más que se consideran necesarias para nuestra sociedad podrían haberse concertado si de parte del desgobierno actual hubiese habido apertura al diálogo razonable, en lugar de confiarle la interlocución a unos ministros comunistas prisioneros de sus prejuicios ideológicos.

Que a la presidencia haya llegado un personaje de la torva calaña de quien hoy la ocupa pone de manifiesto una aguda crisis de nuestra democracia. Un argumento clásico contra el sistema democrático señala que en él reina la tendencia a nivelar por lo bajo la calidad de los llamados a ejercer el gobierno. Los desaciertos del desgobierno actual parecen darles la razón a esos críticos, que olvidan que ningún otro sistema garantiza que se elija a los mejores. Para que funcione correctamente, la democracia necesita filtros que encaucen sus tendencias en procura del bien común. Por ejemplo, el sistema de partidos, que entre nosotros ha degenerado en empresas electorales puestas al servicio de apetitos personales, bien concebido favorece la elección de los más aptos para el ejercicio del gobierno.

El tiranuelo que mal lleva las riendas del gobierno profesa una torpe concepción de la democracia que he tildado en varias ocasiones de tumultuaria. Para él, el pueblo no se manifiesta en el ejercicio sosegado de una racionalidad individual debidamente informada y estructurada, sino en las manifestaciones emocionales y apasionadas de las muchedumbres reducidas al estado de masas. Olvida que la voluntad popular, esa voluntad general de que hablaba Rousseau, es una peligrosa entelequia que suele derivar en el totalitarismo. En rigor, esa voluntad se forma a través del diálogo entre sectores sociales significativos, tal como se da en los parlamentos o congresos que ese tiranuelo dice no necesitar.

En fin, como lo dijo hace algún tiempo Vicky Dávila, ese tiranuelo es una vergüenza para Colombia. Agrego que es algo peor: una desgracia. Sus exabruptos nos han convertido en el hazmerreir del mundo civilizado. En el exterior se burlan de nosotros y con sobra de buenos motivos.

Gaitán proclamó en su momento la consigna de la restauración moral de la república. Hoy, más que nunca antes, es el programa que hay que seguir para que salgamos del cenagal en que nos está sumiendo el orate que nos desgobierna.